www.madridiario.es
Fábrica de Codan
Fábrica de Codan

Industria alimentaria: el gran mercado de Madrid

jueves 24 de abril de 2014, 07:30h
Treinta kilos de pan, diez docenas de huevos, 49 kilos de carne, 28 kilos de pescado, 79 litros de leche, 141 kilos de frutas y hortalizas, 11 litros de aceite, 10 kilos de platos preparados y 70 litros de vino, cerveza y otras bebidas refrescantes. Es la cesta de la compra básica de un madrileño a lo largo de un año, una lista cuyo valor llega a alcanzar los 1.476 euros per cápita y que, multiplicada por los cerca de seis millones y medio de habitantes de la comunidad, avanza una idea de la importancia del sector alimentario en la economía de la región.
Este amplio mercado, unido a su céntrica ubicación geográfica, sus infraestructuras y uno de los más potentes sectores hosteleros de España, ha convertido la Comunidad de Madrid en un objetivo prioritario para la industria alimentaria y en la sede central de algunas de las principales empresas españolas que sitúan aquí también sus unidades de I+D.

Desde el punto de vista económico, este sector integra al conjunto de empresas destinadas a la obtención de alimentos y bebidas para el consumo humano o animal, es decir, aquellas cuya actividad está comprendida en el grupo 10 y 11 de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas 2009. La Comunidad de Madrid participa, sobre el total nacional, con el 4,82 por ciento de las ventas de la industria alimentaria, el 3,96 por ciento del consumo de materias primas, el 5,53 por ciento del número de personas ocupadas y el 3,18 por ciento de las inversiones en activos materiales.

Tradicionalmente la industria alimentaria ha ido de la mano de la actividad agraria, por lo que su implantación es mayor en aquellas autonomías que cuentan con mayor peso agrícola. La Comunidad de Madrid representa una de esas excepciones que confirman la regla. Aquí la industria no se vincula a la proximidad de las materias primas, sino a la necesidad de abastecer a un extenso mercado que no deja de consumir.

Con ese objetivo operan actualmente en la región un total de 1.498 empresas alimentarias ?un 5,13 por ciento del total a nivel nacional? repartidas por los principales polígonos industriales construidos alrededor de la capital. Se trata principalmente de pymes de origen familiar orientadas a la segunda transformación, que aportan valor adicional a la materia prima y la convierten en producto final. De ellas, el 86 por ciento se integran en la industria de la alimentación y el 14 por ciento en la fabricación de bebidas, según la Asociación Empresarial de Industrias Alimentarias de la Comunidad de Madrid (ASEACAM), que representa y defiende los derechos e intereses de los empresarios de este ámbito económico. "Cuando se habla de productos madrileños normalmente solo se piensa en los vinos de Madrid, en las aceitunas de Campo Real... Pero más allá de estos alimentos existe una extensa industria que abarca todos los productos imaginables", resalta Ricardo Oteros, presidente de ASEACAM.

Auge del sector cárnico
Por su facturación ?más de 1.000 millones de euros anuales?, el subsector más destacado es el dedicado al procesado, conservación y elaboración de productos cárnicos, que integra a 279 empresas madrileñas y emplea a cerca de 3.500 trabajadores.

En Madrid producen y tienen su sede social grandes multinacionales del sector como Campofrío, que produce jamones curados y salchichas en su planta de Villaverde, pero también otras muchas empresas con origen cien por cien madrileño. Buen ejemplo de ello lo ofrece el Grupo Norteños, nacido en los años 80 de la mano de tres asturianos afincados en Madrid con décadas de experiencia en el ramo. Los socios fundaron una compañía que, tomando como eje su cuartel general de Mercamadrid, vende diariamente cerca de 2.500 toneladas de carne y factura más de 400 millones de euros al año. Su imperio llegó a alcanzar las 600 carnicerías, que más tarde vendieron a otro grupo de madrileño de alimentación, Diocarnes, de más reciente creación, y orientado a la distribución a pequeñas y grandes empresas cárnicas, distribuidores, hosteleros y comercios de alimentación. "Intentamos hacerlo cada día mejor en cuanto al control de la calidad y la relación con el cliente, facilitando financiación directa. Nos levantamos cada día para intentar mejorar algo. No hay otra manera de salir adelante", explica Alberto Fuentes, portavoz del Grupo Norteños.

Una trayectoria similar ha seguido también la sociedad Hermanos Morán (Hemosa), que en sus cerca de 40 años de historia ha visto como su pequeña sala de despiece de porcino daba paso a una gran fábrica que abastece a algunos de los principales supermercados e hipermercados madrileños, con una facturación que en los últimos años se ha disparado un 39 por ciento hasta alcanzar los 65 millones de euros anuales.

Importante es también el papel que desempeña en la industria alimentaria madrileña el subsector de lácteos y derivados, el octavo de España por volumen de ventas, con una facturación media de 524 millones de euros anuales. A ello contribuyen empresas como Priégola, una de las más antiguas leches de la región, y Lácteas del Jarama, pionera en la producción de mozzarella de búfala en España. "Empezamos en 1964. Traíamos queso de Burgos y otros productos lácteos a Madrid hasta que una quesería nos pidió mozzarella. Nos informamos y nos fuimos a Nápoles a aprender a hacerla, y creamos la primera ganadería de búfalas del país", explica el gerente, Nicolás Benito. Hoy esta empresa situada en Fuente el Saz sigue siendo pionera. "Somos una de las empresas más punteras en España y Europa. Tenemos el único coagulador continuo de España, que facilita mayor control del producto y mayor regularidad en los 80 tipos de mozzarella que producimos". En la actualidad, esta compañía factura 40 millones de euros, en su mayor parte gracias a este queso en concreto, que supone el 80 por ciento de su producción.

Además, a pesar de situarse a cientos de kilómetros de la costa, la Comunidad de Madrid comercializa cerca del 12 por ciento del total de la pesca marítima desembarcada en España y el 39 por ciento del producto distribuido por los mayoristas. A ello contribuye también un importante sector transformador de productos de la pesca y la acuicultura, con decenas de empresas dedicadas a actividades de congelados, precocinados, ahumados o salazones.

Junto a todos estos subsectores existe también una industria, modesta pero en proceso de expansión, vinculada a las producciones agrarias locales y constituida por bodegas y almazaras, cuya actividad despierta cada vez un mayor interés fuera de España.

El futuro está fuera
Y es que el mercado internacional se ha convertido en "uno de los principales refugios de la industria en tiempos de crisis como los actuales", según asegura Ricardo Oteros, presidente de ASEACAM. Las cifras de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio le dan la razón: entre 2009 y 2012 las exportaciones de productos alimenticios madrileños se dispararon cerca de un 20 por ciento, llegando a superar los mil millones de euros anuales. Preparados alimenticios, carne, frutas y legumbres lideran la lista de productos regionales más demandados en el exterior y tienen como principales compradores a países como Portugal, Francia, Italia, Reino Unido y Rusia. "La exportación representa una forma extraordinaria de avalar la calidad de nuestros productos y de mostrar públicamente su competitividad", opina Oteros. Todo ello, junto a la caída de los márgenes de beneficio, ha impulsado a muchas empresas de la región a apostar por la internacionalización como forma de mitigar los efectos de la crisis.

No obstante, los empresarios del sector reconocen que la industria alimentaria ha encarado la recesión mejor que otras. "No se han registrado grandes caídas y ha mantenido bastante bien el nivel de empleo", reconoce el responsable de ASEACAM. La crisis ha fomentado, según explica, un mayor grado de exigencia entre los consumidores, que reclaman precios más bajos y un elevado grado de calidad, lo que ha obligado a las empresas del sector a adaptarse a los nuevos hábitos de consumo y a ofrecer nuevos formatos. "La innovación es, junto a la apuesta por la internacionalización, la gran baza de la industria alimentaria para reinventarse en estos tiempos de crisis", concluye Oteros.

En Madrid, la industria alimentaria se ve además incentivada por un potente sector de hoteles, restaurantes y cafeterías (HORECA), que solo en la región supera las 32.700 licencias ?un 11,7 por ciento del total nacional?, donde se canaliza buena parte de la distribución de productos. A través de la hostelería, los fabricantes menos conocidos por su escasa implantación en grandes superficies comerciales consiguen reforzar su presencia en la vida diaria de los madrileños.

Líderes en distribución
En Madrid hay más de 23.200 licencias relacionadas con la distribución de alimentación, con una ocupación total de 1.952.957 metros cuadrados, lo que la sitúa en cuarto lugar a nivel nacional, tanto en número como en superficie. Grupos como Carrefour, Eroski, El Corte Inglés, Mercadona, Ahorramás y Auchan lideran la comercialización de estos productos en la región.

Y es que el sector vive desde hace años un fuerte proceso de transformación que se ha visto intensificado con la actual crisis. Así lo explica Mariano Sancho, director de la Asociación Madrileña de Empresarios de Alimentación y Distribución La Única: "La situación económica ha reforzado el papel de las grandes superficies y establecimientos discount. La gente busca precios más bajos y consume mucha marca blanca, lo que en ocasiones va en detrimento de la calidad", señala.

Una de las cadenas de supermercados que se ha visto beneficiada por esta situación es Lidl. "Estamos posicionados en el mercado como la cadena de supermercados líder en precios y probablemente ese posicionamiento haya atraído a nuevos clientes a nuestras tiendas en estos tiempos de dificultades económicas. De todos modos, Lidl viene experimentando un crecimiento sostenido en número de clientes desde antes de que se iniciara la crisis. La clave está en la relación calidad-precio de nuestros productos. Nuestros clientes acuden a nuestras tiendas atraídos por el precio, pero si no tuviéramos un producto de calidad, no volverían", comenta Víctor de Bobes, jefe del Departamento de Comunicación de Lidl. Este auge de la marca blanca y la búsqueda de precios más bajos se ha traducido, según explica el director de La Única, en una "reducción del comercio especializado y una mayor integración de empresas en centrales de compras". También han perdido terreno los tradicionales mercados de abastos y las pequeñas tiendas de alimentación, que han cedido paso a los supermercados de proximidad y a un creciente comercio étnico fundamentalmente regentado por orientales, apunta el directivo.

Los mercados municipales han visto como esta tendencia se acentuaba en los últimos años, pero algunos han conseguido remontar esta situación gracias al proceso de modernización que se ha emprendido. "Es imprescindible ir remodelando los mercados. Se ha hecho ya en el 50 por ciento y tras su reforma aumentan las ventas. El cambio ha sido espectacular y se ha hecho entre la Comunidad, el Ayuntamiento de Madrid y la Cámara de Comercio", explica Salvador Santos Campano, presidente de honor de la Confederación de Empresarios de Comercio Minorista, Autónomos y de Servicios de Madrid (CECOMA). Ante esta situación, según señalan los expertos, el futuro del comercio madrileño debe basarse en una apuesta por sus fortalezas: la proximidad, el conocimiento del consumidor, la especialización y una mayor presencia de los productos regionales.

Además de estos canales de comercialización, la Comunidad de Madrid acoge el mayor mercado de abastos de Europa y el segundo mercado mundial de pescados, tan solo por detrás del de Tokio. Mercamadrid abastece diariamente a casi 12 millones de consumidores de poblaciones de toda España en un radio de 500 kilómetros. Desde su creación en 1982, el supermercado de los supermercados se ha convertido en el cuartel general desde el que operan las 800 empresas instaladas en sus 176 hectáreas de superficie. "Nuestro planteamiento es poner en conocimiento de la sociedad y los consumidores que los productos que pasan por Mercamadrid merecen la pena. Mercamadrid da valor añadido al producto, lo hace más seguro y más eficiente, lo que posibilita su venta a buen precio", explica José Ignacio Arranz, gerente del mercado.

Grandes grupos madrileños
Madrid, una comunidad estratégica por su situación y gran población en el sector de la distribución, no solo ha recibido empresas foráneas, sino que ha visto nacer a grandes grupos del sector. Uno de ellos es la compañía cien por cien madrileña Hiber, principal punto de venta de la Carne de la Sierra de Guadarrama y uno de los promotores de esta Indicación Geográfica Protegida, gracias a un convenio suscrito con más de 25 ganaderos de la sierra a los que compra su producción en vivo desde que nace.

En Madrid tienen también su origen algunos de los más conocidos grupos de distribución a nivel nacional. Uno de los mejores ejemplos de ello es Unide, grupo al que pertenecen los supermercados Udaco, Gama y Maxcoop, que nació en 1931 de la unión de 200 cooperativistas del sector alimentario local. Lejos quedan ya esas humildes raíces para un grupo que cuenta en la actualidad con más de 675 tiendas repartidas por toda España. Esta dilatada carrera de Unide ha sido posible gracias a que "ha hecho de la cooperativa un catalizador de la evolución y transformación de sus socios", según afirma José Manuel Gutiérrez, director de operaciones del grupo, quien detalla que se ha ofrecido a sus asociados "formación continua" y "herramientas tecnológicas para mejorar la eficiencia". "Disminución de consumo, aumento de superficie comercial o presión constante del precio son elementos con los que, día a día, convivimos y afrontamos para seguir manteniendo y generando empleo, aportar servicios y dar respuesta a las demandas de un consumidor cada vez más exigente", explica Gutiérrez sobre la actual situación del sector.

Un punto de partida similar tuvieron también los supermercados Ahorramás, que surgieron en 1979 de la mano de un pequeño grupo de empresarios minoristas madrileños que decidieron aunar sus fuerzas para desarrollar un nuevo concepto de supermercados de proximidad. Hoy, 35 años después de su fundación, la compañía factura más de 1.300 millones de euros y ha inaugurado cerca de 250 establecimientos a lo largo y ancho de Madrid y Castilla-La Mancha.

De la misma época datan otras dos importantes cadenas de supermercados madrileñas: Gigante e Hiperusera. La primera de ellas debe sus primeros pasos a los dueños de dos tiendas de ultramarinos de Cercedilla y Los Molinos, que invirtieron sus ahorros en un modelo de supermercado grande y con precios bajos por entonces desconocido en la sierra madrileña. Una idea también muy presente en Hiperusera, que nació en 1980 con una sencilla tienda ubicada en el distrito madrileño del que toma nombre y que poco a poco ha ido ganando presencia, hasta alcanzar las 50 tiendas con las que hoy cuenta en las provincias de Madrid, Guadalajara y Toledo.

De Viena Capellanes a Codan
Un sector importante y con muchos nombres propios en la región es el de panadería, pastelería y pastas alimenticias, dinamizado por 525 empresas con cerca de 7.500 empleados. Una de las que más tradición atesoran es Viena Capellanes, creada por Matías Lacasa, un industrial afincado en Madrid que en 1873 consiguió el privilegio para introducir en la capital un producto que había conocido durante una visita a la capital austriaca y que suponía una novedad en España: el pan de Viena. Junto a su mujer, el empresario fundó una pequeña tahona en el edificio adyacente al monasterio de Las Descalzas Reales, en la entonces conocida como calle de Capellanes ?la actual calle de la Misericordia? por albergar la residencia de los capellanes de la Casa Real. Tras la muerte del matrimonio, que no tuvo descendencia, el negocio quedó al frente de sus sobrinos: el escritor Pío Baroja, que compaginó durante años las labores de empresario y su vocación como literato, y su hermano Ricardo. Ambos terminarían vendiendo el negocio familiar a la familia Lence, la actual propietaria, que introdujo en su oferta los servicios de catering y los sándwiches, entre otras muchas innovaciones de la época.

Más recientes son los orígenes de Mallorca, otro de los emblemas del sector pastelero madrileño. En este caso fue un golpe de suerte, el del Gordo de la Lotería de Navidad, el que empujó a Bernardino Moreno a despedirse de su trabajo en el obrador de una afamada pastelería para montar su propio negocio. Corría octubre de 1931 cuando abrió el primero de sus establecimientos, en la calle Bravo Murillo, en el que ofrecía ensaimadas de Mallorca calientes durante todo el día. La idea, de la que toma nombre el establecimiento, triunfó tanto entre los madrileños que, en los años siguientes, la familia Moreno inauguró la segunda de sus tiendas y una de las más célebres, la de la calle de Velázquez. Su producción alcanzó tal volumen que pronto obligó a trasladar las cocinas y panaderías a unas amplias naves de lo que entonces se consideraba periferia de la capital, el distrito de Ciudad Lineal. El negocio, uno de los pioneros en la introducción de alimentos gourmet, seguiría expandiéndose en los años siguientes, hasta alcanzar las diez tiendas actuales y superar ya la cuarta generación. "Tenemos muy claro que lo más importante es elaborar un buen producto y que nuestras tiendas sean lugares acogedores donde nuestros clientes se sientan cómodos. Y, por supuesto, ir adecuando nuestros servicios a las diferentes formas de vivir que el trascurso del tiempo va imponiendo", explica María del Carmen Moreno, directora de las pastelerías Mallorca.

También en Madrid han nacido algunas de las compañías más destacadas y conocidas del sector como Codan, que daba sus primeros pasos en los años 60 del pasado siglo como un pequeño horno vertical en el madrileño distrito de Puente de Vallecas. Hoy, a pocos kilómetros de allí, en Arganda del Rey, se levantan las instalaciones productivas de la compañía, con más de 30.500 metros cuadrados, donde cada día se elaboran, entre otros muchos productos, las famosas conchas Codan.

Más información:

Alimentación: Una apuesta por la calidad

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.