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Despacho de Ramón Gómez de la Serna
Despacho de Ramón Gómez de la Serna

El Madrid de Ramón Gómez de la Serna renace en el Conde Duque

martes 03 de febrero de 2015, 13:51h

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, dentro del programa de inauguraciones que se extenderá hasta la campaña electoral, presentó las nuevas salas del museo municipal de Arte Contemporáneo en la que se muesta provisionalmente parte de la colección permanente que posee el Ayuntamiento. Cultura ha aprovechado para dedicar una de las salas a Ramón Gómez de la Serna, cuyo despacho, guardado en cajas durante los últimos 10 años, ha sido de nuevo  recreado.

Un centenar de invitados, algunos de ellos ramonianos, han acompañado a la alcaldesa en su recorrido por las dos nuevas salas del Cuartel de Conde Duque en las que se ha reunido parte de los fondos de la colección permanente bajo el título "El museo portátil". Tal epígrafe responde a una realidad: las dos salas de 450 metros cuadrados que se han abierto este martes serán trasladadas algún día al espacio (3.700 metros cuadrados) que desde 2001 hasta 2010 ocupó el museo en el ala principal del Conde Duque y que tuvo que dejar para realizar unas obras de climatización que aún no han terminado.

Ahora, para paliar esta tardanza, se han abierto estas salas de nueva creación y allí se han colgado lienzos de Equipo 57, Jorge Oteiza, Jordi Teixidor, Miquel Navarro, Alejandro Corujeira, Antonio Saura, Lucio Muñoz, Darío Villalba, Juan Navarro Baldeweg, Francisco Bores, Eduardo Arroyo, Juan Muñoz; Martínez Novillo, Isabel Quintanilla, García Lledó o Javier de Juan; fotografías de Bartolomé Ros, Pablo Pérez Mínguez, Chema Madoz, Aitor Ortiz, Ouka Leele o Alberto García-Alix y obra gráfica de Torres-García, Luis Fernández, Estampa Popular de Madrid o Luis Gordillo.

Si el arte comntemporáneo se muestra en la primera planta, en la segunda prima el patrimonio sentimental de Madrid encarnado en Ramón Gómez de la Serna. El director del Museo municipal de Arte Contemporáneo, Eduardo Alaminos, ha sido el comisario de la muestra en la que el plato fuerte es el despacho que Ramón comenzó a armar en un torreón de la calle Velázquez 6 -donde hoy se halla el hotel Wellington- y que luego ampió y trasladó a Buenos Aires de donde en 1967 volvió a Madrid donado por la viuda. A pesar del eco que tal donación tuvo, la historia del despacho ha sido muy aciaga, pues ha alternado sus exposiciones en la Casa de la Carnicería (1972), el Museo Municipal de la calle Fuencarral (1980) y el Centro de Arte Reina Sofía (2002) con largos periodos en los que todos los objetos del despacho han permanecido guardados en cajas.

La recreación que se ha hecho del despacho, para cuya composición el escritor se valió del collage y el fotomontaje, permite ver desde la mesa de despacho que usaba Ramón o los mil objetos, que adquirió en el Rastro madrileño y en otras ciudades europeas, hasta el biombo- "el estampario"- forrado con postales, billetes y fotografías, al igual que el aparador y la contraventana ya que Ramón estaba convencido de que cuando no hubiera espacio para pegar más, moriría. Lo hizo en 1963 y el Ayuntamiento le concedió a título póstumo la medalla de oro de la ciudad tras ser trasladado su cuerpo desde Argentina hasta la sacramental de San Justo.

Entre quienes han acudido a este acto se encontraba Rafael Florez "el alfaqueque" (Madrid 1926), que conoció a Ramón en Madrid y posteriormente se carteó con él. "Volví a verle cuando vino a Madrid en 1949", dice Flórez. Ese año, Ramón visitó Madrid tras ser invitado a poner una placa en la casa donde había nacido en 1888. "Él se había trasladado a Argentina en agosto de 1936, aprovechando un congreso del Pen Club. Se marchó alarmado ante lo que estaba viendo porque aquel primer mes de la guerra en Madrid fue terrible", dice Flórez que califica a Ramón como "emigrante más que como exiliado". "Si no volvió a España no fue porque estuviera en contra del régimen de Franco. Durante ese viaje de 1949 mantuvo una entrevista con él en el palacio de El Pardo y le expresó el disgusto que le causaba que hablaran mal de él los exiliados". Sin embargo, el mismo Flórez reconoce que era un personaje ideológicamente ambiguo. "Lo mismo que cuando llegó, una multitud le recibió en el hotel Ritz, cuando se marchó apenas éramos una docena quienes le acompañamos a la estación de Atocha. Había familias del Régimen que no le podían ver", asegura Flórez.

La recreación del despacho se ha completado con una colección de fotografías sobre el Rastro, de Carlos Saura, y una representación teatral de la pieza La Sagrada cripta de Pombo, dramatización escrita por Pedro Manuel Víllora, sobre la tertulia que el escritor presidía en la calle Carretas 4. En esta representación, coordinada por Julio Escalada y Margarita Piñero, han actuado profesores, egresados y alumnos de la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD), Esta representación podrá ser vista el sábado 7 y el domingo día 8 de febrero a las 12 y 13 horas en las salas del Museo de Arte Contemporáneo.

Ana Botella ha destacado que "Ramón Gómez de la Serna fue un hombre polifacético, dotado de una extraordinaria personalidad y creador de la tertulia de Pombo, una de las más importantes del Madrid del primer tercio del siglo XX. Fue también conferenciante innovador, radiofonista, prolífico dibujante, y un recolector de objetos cotidianos e imágenes recortadas de libros y revistas, que le permitieron construir y reconstruir a lo largo de su dilatada vida un ámbito tan personal y peculiar como sus despachos", aseguró la alcaldesa quien anunció que en las próximas semanas se hará público el plan de usos del Cuartel de Conde Duque como centro cultural.

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