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Detalle de las manos de una menor interna que asiste al programa Recurra (Archivo)
Detalle de las manos de una menor interna que asiste al programa Recurra (Archivo)

Una terapia para padres maltratados

martes 10 de septiembre de 2013, 08:00h

Cada vez hay más casos de adolescentes que agreden a sus profesores, que fuman porros o que se fugan de casa para no acatar las normas. Los padres sufren esta situación llegando incluso a soportar maltrato físico por parte de sus hijos. Para tratar de corregir esta actitud la Asociación GINSO, que trabaja por la reinserción de menores, dispone del programa Recurra, especializado en el tratamiento y ayuda a los jóvenes en conflicto con su familia. Madridiario ha asistido a una de las terapias grupales para padres.

Mientras los hijos permanecen en 'Campus Unidos', un recurso terapéutico residencial situado en Brea de Tajo donde residen entre 6 y 9 meses para rehabilitar su conducta, los padres acuden terapias de grupo dos veces al mes para desahogarse y adquirir pautas para tratar de buscar solución a estos problemas. "Se puede hablar de lo que se quiera, aunque siempre desde el respeto", puntualiza Beatriz Urra, psicóloga del programa. "Se busca la mayor estabilidad en el grupo. Por ejemplo, si hay una pareja de padres divorciados que se llevan mal se separan para no crispar el ambiente general", agrega.

Se trata de un programa voluntario pero, aún así, algunos de los asistentes se muestran resistentes durante las primeras semanas de terapia. "Buscan recetas mágicas, pero no existen porque cada familia es diferente", indica Urra. Uno de los puntos fuertes de estas reuniones es que sirven para encontrar ayuda mutua y comprensión entre los miembros del grupo: "Los padres se sienten muy apoyados porque se encuentran todos en la misma situación. Se dan los teléfonos entre ellos y hasta quedan fuera del programa". "Se sienten a gusto porque pueden hablar sin maquillaje", añade Urra.

En una de las terapias, a las que ha acudido Madridiario, doce padres, sentados en círculo y acompañados de la psicóloga y la trabajadora social Mónica González cuentan la relación con sus hijos durante los últimos días. Para algunos, las vacaciones de verano habían resultado un lazo de unión. Viajar y disfrutar de la playa era lo que necesitaban para relajar las tensiones acumuladas durante todo el año. Sin embargo, en algunos casos, habían aumentado las discusiones porque a los jóvenes les cabreaba el hecho de estar internados en Campus Unidos durante estas fechas festivas.

Dinámica contra la baja autoestima

Tras la denominada 'ronda de vaciado', en la que los padres expresan sus sentimientos, comienza la 'dinámica'. En esta parte se realizan diversas actividades sobre el tema acordado para ese día. Esta vez, la finalidad era aumentar la autoestima. Para ello, debían realizar un ejercicio sobre las cualidades y los talentos de cada uno. En una hoja, los miembros del grupo plasmaron en una lista las cualidades positivas (personales, sociales, físicas e intelectuales) y talentos más destacados que habían ido adquiriendo a lo largo de su vida.

La segunda fase del ejercicio consistía en dibujar un árbol simbólico de su personalidad, donde las raíces representaban sus cualidades, y por cada rama se escribía un aspecto concreto que habían logrado gracias a esa cualidad positiva. "Les mandamos dibujar un árbol porque simula su propia personalidad. Una persona que sea tímida dibujara un árbol estrecho, en cambio, una persona extrovertida lo hará frondoso", explica la psicóloga.

Preocupados por las "malas compañías"

Es frecuente ver en estas sesiones cómo la culpa invade los pensamientos de estos padres que atañen a sus confusiones los problemas que tienen con sus hijos. "A veces piensan que le han consentido demasiado o que no lo han controlado suficiente", afirma Urra. Además, una de las mayores preocupaciones son las "malas compañías". Esta psicóloga nos explica que en la mayoría de los casos los padres muestran conductas radicales. "No se deben romper estas relaciones, sino enseñar a respetarlas". Y nos pone un ejemplo: "Si uno de sus amigos fuma porros, lo que debe intentar un padre es que diga que no al consumo, pero no cortar la amistad con esa persona".

Precisamente las drogas es otra de las mayores preocupaciones de estos padres. Según los datos recopilados por Recurra, un 75 por ciento de los jóvenes que ingresan en 'Campus Unidos' consumen marihuana, y esta adicción es una dificultad más añadida al complejo comportamiento disfuncional.

El programa de ayudas en conflicto Recurra cuenta con un teléfono gratuito (900.656.565), la web www.recurra.com y la dirección de correo electrónico consulta@recurra.com. El tratamiento inicial se imparte en la sede central de GINSO (Cea Bermúdez, 66).

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