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Día Mundial ¿De la Salud...?

martes 07 de abril de 2020, 09:30h

Sumamos un día, restamos un día... Y siempre con la esperanza de que ese día más es un día menos. Y hoy al pasar la hoja del calendario me sorprende el día en el que estamos: 7 de Abril, Día Mundial de la Salud.

Y es que la vida está llena de paradojas y sin duda, esta es una de ellas... Entonces me surge la curiosidad de por qué celebramos este día, porque la verdad, estaría en mi calendario siempre, pero yo es la primera vez que me paro a pensar en ello... Y resulta que se lleva conmemorando desde 1950, aunque fue en 1948 cuando la Asamblea Mundial de la Salud eligió esta fecha para crear conciencia sobre las enfermedades mortales mundiales y crear hábitos sanos en las personas. Y resulta que ahora el hábito más sano que practicamos y en el que nos insisten cada día es en el de lavarnos las manos... Y pienso, quién le iba a decir a La Organización Mundial de la Salud que 72 años más tarde el mundo entero iba a estar siendo víctima de una pandemia sin precedentes, con unas medidas sin precedentes, con una incertidumbre sin precedentes, con un confinamiento mundial sin precedentes, con una infección y una mortalidad tan agresivas. Sin vacuna y sin saber ni el desarrollo ni el final de este COVID 19.

¡Ay La Vida! Ahora es más cierto que nunca, eso de que no valoramos la salud hasta que la perdemos, aunque eso es aplicable a la salud y a otras tantas cosas de las que no éramos conscientes... Pero la realidad de este virus es que ya no es una enfermedad de esas que vemos por la tele o que leemos que se ha llevado miles de vidas en África o en Indonesia. Asistíamos inmunes a los dramas del mundo y a las malas noticias y más si eran lejos o en otro continente, como si eso no fuera con nosotros... Pero este virus ha venido a ponernos los pies en la tierra porque cada vez nos toca más de cerca y no discrimina, no entiende de nacionalidades, ni de sexos, ni de clases sociales, ni de parentescos y de lo que más entiende, por desgracia, es de edades y parece que las que más le gustan son las que más nos duelen, las que son la base de nuestra sociedad: Las de nuestros padres, de nuestros abuelos. Ellos que son el pilar fundamental de la familia. Ellos que hicieron posible que hoy estemos aquí. Ellos que sacrificaron sus vidas para que las nuestras fueran mejores. Ellos que son los que de verdad no se deben quedar atrás...

Realmente creo que no éramos conscientes de nuestra fragilidad, nos habíamos acostumbrado a vivir como si fuéramos inmortales, y vale que no se trataba de vivir con angustia o en un continuo drama, pero tampoco por encima de lo humano y lo divino... Y es este momento el que nos hace ver que las enfermedades no sólo las tienen los otros, que los que mueren no son los otros. Que somos vulnerables y que es verdad, que si no estamos bien, que si no tenemos salud, que si no la tienen los nuestros... lo demás pierde su importancia incluso su sentido.

Por eso cuando esto pase, que pasará... Recordaremos que hubo un día en el que un virus vino con la amenaza de quedarse porque llegó sin fecha de salida y que le dio igual nuestro calendario porque se metió en él cada día y que incluso nos cuestionó qué sentido tenía entre tanta enfermedad y muerte celebrar un día ¿De la Salud?. Pero también recordaremos que nunca perdimos la esperanza sino todo lo contrario, porque aunque no era su intención, vino a hacernos mejores. Porque nos dimos cuenta que éramos mortales y nos hizo ver que la vida se trata de un paseo y que es más bonito si lo disfrutamos en compañía, y que por eso se trata de pasear no de correr. Nos enseñó a que debemos disfrutar de ese paseo y a la vez estar atentos porque en el camino podemos dar un mal paso incluso encontrarnos con un bache o con un precipicio...

Esther Ruiz

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