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Ficheros de morosos: los problemas a los que se enfrentan los usuarios

viernes 12 de julio de 2019, 20:52h
Desde inclusiones indebidas hasta presiones y coacciones
Cuando se recurre a empresas de créditos rápidos, pocas veces se tienen en cuenta las posibles consecuencias de contratar este tipo de préstamos. Aunque su funcionamiento básico está regulado en el artículo 29 de la Ley de Protección de Datos, existen muchas malas prácticas que las entidades todavía siguen utilizando para reclamar las deudas.

Precisamente por la urgencia y necesidad económica a la que se suelen ver sometidos los clientes, casi nunca prestan estos la atención necesaria a todos los detalles y cláusulas de sus contratos. Todo ello, unido al posible impago de una o varias cuotas del crédito, puede derivar en múltiples problemas y contratiempos.

¿Por qué me han incluido en un fichero de morosos?

Este es, quizá, el primer y principal inconveniente que puede tener contratar un crédito rápido. Si no se puede hacer frente al pago del préstamo, es más que probable que la empresa incluya al usuario en este tipo de registros de personas morosas. Pero esa inclusión no siempre es correcta ni, tampoco, legal.

En este supuesto, Antonio Ibáñez, abogado especialista en morosidad y fundador de salgadelfichero.com, recuerda que “será el responsable de la inserción quien deberá corregir el dato”. Esto es, si el importe no es real o si ni siquiera existe la deuda, tendremos derecho a exigir la eliminación de nuestros datos.

En cambio, si la inclusión en el fichero se ha realizado incumpliendo alguno de los requisitos previstos por la ley, “se tendrán que presentar las razones por las que se considera pertinente que se borren los datos personales del listado de morosos”.

Los requisitos imprescindibles para poder incluir a alguien en estos listados son los siguientes:

  • Que la deuda tiene sea cierta, vencida y exigible.
  • Que el acreedor notifique de forma fehaciente al deudor que va a ser incluido en el fichero.
  • Si se trata de ASNEF, que la deuda no tenga más de 5 años de antigüedad.
  • Para saber si realmente se ha inclumplido alguno de estos requisitos, es aconsejable contar con la ayuda de un experto.

¿Pueden usar mis datos personales sin mi consentimiento?

Es más que probable que, al darse cuenta de que ha sido incluido en un listado de morosos, el usuario considere que sus datos personales están siendo indebidamente tratados. Sin embargo, Ibáñez recuerda que este hecho está permitido por la ley.

De hecho, “son llamados ‘ficheros de solvencia’ o ‘sistemas de información crediticia’ y se reconoce la licitud del tratamiento de los datos personales en este tipo de listados, pero siempre con unos límites”.

Por lo tanto, un paso necesario será contrastar los hechos con la ayuda de un profesional en la materia, que ayudará al cliente a determinar si la empresa ha usado los ficheros de forma fraudulenta. Es habitual que, sin tener derecho a ello, las empresas crediticias utilicen estos listados como “modo de presión para el cobro de deudas inciertas”.

Un paso más allá: las coacciones

En el peor de los casos, los usuarios de créditos rápidos también pueden sentirse especialmente desprotegidos por la presión a la que se ven sometidos para que hagan frente al pago de su deuda.

Poco frecuentes son ya las persecuciones a los deudores por parte de personas disfrazadas, con el objetivo de ridiculizarlas y presionarlas. Aunque no son del todo inexistentes estos métodos de presión, ahora es más común que ese acoso se produzca vía telefónica o virtualmente.

En este sentido, desde Dexia Abogados, Saray Contreras y Arturo González advierten que “para reclamar el dinero, no se debe menoscabar de forma grave la libertad y sentimiento de seguridad de la víctima, ni cometer daño o lesiones a derechos fundamentales, como podría ser al derecho al honor”. Si esto sucediera, los usuarios podrían recurrir a la vía penal para denunciar que sus derechos no están siendo respetados.

Sin embargo, no es habitual que estas acciones prosperen. Este tipo de empresas utilizan “métodos poco sutiles” para reclamar sus deudas, pero siempre moviéndose dentro de los márgenes que les permite la ley.

Hay que recordar que, para que haya delito de coacciones o acoso, tienen que darse una serie de requisitos. Para que exista coacción, “ha de haber violencia o intimidación”. Y, para que podamos hablar de acoso, “debe existir una una reincidencia en una actitud que coarte la libertad”. Solo en estos supuestos se podría plantear la posibilidad de recurrir a la vía penal.