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El corazón sostenible del Parque Juan Carlos I
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(Foto: Kike Rincón)

El corazón sostenible del Parque Juan Carlos I

El Ayuntamiento de Madrid estudia realizar trabajos estructurales en la Estufa Fría del Parque Juan Carlos I, el edificio más importante del primer gran parque democrático de la ciudad, para evitar cualquier posible riesgo para los visitantes, tras detectar problemas constructivos por parte de técnicos municipales. Así, se retrasará la reapertura integral del edificio, prevista para 2016. Madridiario recorre el complejo con su creador para conocer sus aspectos revolucionarios y comprobar su estado de conservación.

En 1992, concluyó la obra principal del parque Juan Carlos I, la joya de la corona de la operación urbanística del Campo de las Naciones, diseñada por José Luis Esteban Penelas y Emilio Esteras. Se trataba entonces del primer gran parque en la ciudad desde el Retiro, al que duplica en superficie, y el primero de la democracia. Su concepto, de estilo postindustrial y deconstructivista, se basa en el círculo como idea del infinito y se divide en cuatro partes, representando las cuatro estaciones, divididas por 'pórticos de hormigón' que separan los ámbitos de flora mediterránea. Recuperó para la ciudad el magnífico olivar bicentenario y los manantiales de esa zona del distrito de Barajas, que había quedado sepultada bajo toneladas de basuras que se habían vertido allí ilegalmente durante años.

El proyecto rompió con el concepto naturalista y centralizado de los parques, instalando en su corazón un parque dentro del parque. Un espacio ecológico avanzado. Se trataba de una estufa fría en la que, aprovechando las condiciones climáticas, de orientación, soleamiento, abertura y protección de los vientos dominantes, se pudiese hacer un jardín de plantas tropicales y subtropicales en pleno centro de Madrid, sin necesidad de crear un invernadero como el de Arganzuela. El edificio se abrió en 1996 y sufrió un sinfín de avatares, cierres, obras de consolidación y aperturas, hasta hoy.

"En los grandes parques siempre ha habido un invernadero cuya estructura suele ser simétrica. La deconstrucción del parque supone romper el centro conceptual y componer la realidad a base de capas paralelas. Al ser el corazón del Juan Carlos I, rompimos esa simetría para hacer convivir la matemática de la arquitectura industrial con la mutabilidad de la naturaleza", explica José Luis Esteban Penelas, arquitecto y catedrático de Arquitectura de la Universidad Europea de Madrid. La Estufa Fría tiene 5.000 metros cuadrados hechos de hormigón, acero y piedra, divididos en tres partes fundamentales: una enorme entrada lateral y escalonada a modo de plaza abierta en la que se previó hacer un espacio para conciertos junto a la laguna artificial del parque, un espacio museístico y el jardín, propiamente dicho. Todo diseñado para realizar una visita con constantes subidas y bajadas que representan el proceso vital vegetal, relacionado con la luz y las sombras.

Un 'bosque de hormigón'
La sala de exposiciones, que es la que sufre, al parecer, los problemas estructurales más graves (este periódico digital solo pudo comprobar las filtraciones que existen en la entrada al complejo, sin que, superficialmente, parezca que existan otros problemas constructivos) y que está cerrada al público, es un 'bosque de hormigón' que apenas ha acogido dos exposiciones en veinte años, a pesar de tener superficie y posibilidades suficientes para ello. Cada columna representa en su cúspide los distintos tipos de copas de árboles. Los espacios expositivos, sobre estructuras de acero oxidado, se coordinan con ventanales a los espacios naturales del jardín para combinar la luz con la sombra, aportando ese mismo concepto naturalista.

Por último, el jardín, o, mejor dicho, los jardines (plantas flotantes junto a una lámina de agua en una pared que asemeja templos mesoamericanos, un jardín japonés que en su día contó con huerto y en el que la naturaleza dialoga con la eternidad que busca la arquitectura, un frondoso espacio subtropical...), se ubican en una zona excavada a 15 metros bajo la cota del suelo para evitar el duro clima madrileño. Un muro de gaviones y placas de vidrio garantiza esa protección a la vegetación cuya ubicación responde, en la mayor parte de los casos, a un profundo proceso de estudio botánico. En caso de helada, uno de los primeros sistemas automáticos de agua vaporizada de la ciudad expulsan agua caliente a las plantas. Para aumentar esta protección, los jardines tienen techos abiertos compuestos por voladizos metálicos y un sistema de lamas que permite que cada planta reciba unos minutos de luz cada día. "Son como unas manos que cuidan de las plantas", agrega el arquitecto.

Y concluye: "Se trata de uno de los primeros edificios con criterios de sostenibilidad real de Madrid. Un espacio que tiene capacidad para acoger un espacio formativo o de investigación sobre la naturaleza de primer nivel para la ciudad, algo de lo que carece. El único ente que puede recuperar para el uso de un edificio de estas características, y no dejarlo morir, es una administración pública".

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    2529 | FelipG - 03/10/2016 @ 11:38:20 (GMT+1)
    Renovar lo que haga falta de la "Estufa fria" estará muy bien. En efecto, hay un espacio para realizar conciertos que no se utiliza y podría subvencionar su mantenimiento.
    También esta el auditorio, estropeado por la siguiente idea del "concierto acuático de fuentes de agua" que duró unos años. Su robusta construcción merece ser mantenida, y sólo remodelada para que vuelva a ser un espacio cultural (obras de teatro, conciertos, actuaciones, cine de verano) a precios accesibles para todos (>10€) Mantenerlo tal y como está ahora es inutilizarlo y un costo de un activo que si sigue sin ser utilizado, acabará por destruirse. No es para lucrarse, es para mantenerlo, mantener el parque, y dar acceso a cultura en la zona, ya sea musical, teatral, cine, o de cualquier otro tipo. Muy cerca esta un centro cultural, el "Gloria Fuertes" que yo admiro y al que me gusta ir. Organizar eventos desde este centro cultural y biblioteca municipal, podría ser un refuerzo de las actividades culturales del Distrito.
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