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Radiografía de Madrid II

Madrid, la locomotora económica de España

viernes 14 de junio de 2013, 00:00h
Ocupa apenas un 1,6 por ciento del territorio del país y genera el 17,6 por ciento de su riqueza. La Comunidad de Madrid se ha ganado por méritos propios que se la considere el motor económico de España con un Producto Interior Bruto (PIB) de 189.432 millones de euros, el más alto de todas las autonomías tan solo por detrás de Cataluña.
Su importante peso económico la ha convertido también en la región más solidaria, la que más aportó en 2012 a las arcas públicas del Estado con un total de 65.000 millones de euros procedentes de impuestos, de los que tan solo retornaron a ella 11.475, un 17,6 por ciento. Este sistema de financiación autonómica ha sido cuestionado en diversas ocasiones por el Ejecutivo regional, que ha señalado la existencia de 'errores' por los que ha llegado a reclamar un monto de 1.000 millones de euros al Gobierno de la nación.

Madrid se sitúa también en la primera posición a nivel nacional en cuanto a PIB per cápita, indicador utilizado para expresar el nivel de bienestar de un determinado territorio y que combina los resultados del crecimiento económico y de la población. La renta per cápita en la comunidad se cifra en 31.405 euros por habitante al año, según datos del INE y del Instituto de Estadística de la Comunidad de Madrid, lo que la ha llevado a ser catalogada por Eurostat -la oficina de estadística europea - como una de las regiones más prósperas del viejo continente, con un 135 por ciento del PIB per cápita medio comunitario.

Este alto resultado se obtiene a pesar de la elevada población residente en la región - cerca de seis millones y medio de habitantes - y del creciente número de menores de 16 años, que no contribuyen por no encontrarse en edad laboral. Se trata además de una renta desigualmente distribuida que se concentra principalmente en municipios como Madrid capital, Pozuelo de Alarcón, Las Rozas, Majadahonda o Boadilla del Monte. La otra cara de la moneda la componen localidades con una renta inferior a 8.500 euros anuales por habitante como Madarcos, Valdaracete, Somosierra, Prádena del Rincón o Brea de Tajo.

Pero la irrupción de la crisis económica en el año 2008 puso fin a tres lustros de sostenido crecimiento económico en la comunidad. La incertidumbre que domina el presente y futuro inmediato ha hecho mella en la demanda interna de la economía madrileña. De su declive se deriva en buena medida una de las caras más amargas del panorama actual: la imparable escalada del desempleo, una lacra que afecta ya a más de 570.000 personas en la región.

Si bien, el paro en Madrid se encuentra seis puntos por debajo de la media española, ya alcanza cotas del 20 por ciento, alejándose cada vez más aquellos tiempos, entre 2005 y 2007, en los que se vivía un escenario próximo al pleno empleo, con un 5-7 por ciento de desempleados. Y aunque la destrucción de puestos de trabajo ha sido generalizada en todos los sectores productivos, el estallido de la burbuja inmobiliaria ha hecho que la construcción, un sector que llegó a suponer el 10 por ciento de la economía madrileña, se haya convertido en el más perjudicado de todos.

En menor medida se ha sufrido el impacto de la recesión en el sector terciario, sobre el que se basa la actividad productiva regional. Y es que Madrid es la primera productora nacional de servicios, que aportan cerca del 82,1 por ciento al Valor Añadido Bruto (VAB) de la comunidad. Gracias a ello, en época de dificultades como la actual, los servicios continúan generando riqueza, con un crecimiento del 0,8 por ciento en 2012. Entre ellos sobresalen las actividades financieras, los servicios a empresas, el transporte y el comercio. También cuentan con peso en el tejido productivo las actividades relacionadas con la hostelería y los servicios recreativos y de reparación. Además, la capital de España acoge la sede de las instituciones del Estado, por lo que la función pública adquiere en esta comunidad una mayor importancia que en el resto de autonomías.

Pese a esta manifiesta terciarización de la economía madrileña, la industria todavía juega un papel importante. Su especialización, por comparación con el conjunto de España, se centra en los sectores de la madera, papel y artes gráficas, en la industria química y, en menor medida, en los bienes de equipo, la energía, el reciclaje, los residuos y el material de transporte aeronáutico y del automóvil. La mitad de este sector secundario mantiene su actividad en Madrid capital y en los municipios del sur -Fuenlabrada-, del norte -Alcobendas y San Sebastián de los Reyes- o del Corredor de Henares -Coslada, Torrejón de Ardoz y Alcalá de Henares-.

El sector agrícola, altamente vinculado a la industria agroalimentaria, mantiene una escasísima relevancia en la comunidad, a la que aporta tan sólo un 0,2 por ciento del VAB. Las actividades ligadas a la agricultura y la ganadería tienen más presencia en las comarcas de las Vegas, la Campiña, la Sierra Norte y Oeste. Predominan allí los cultivos de cereales, principalmente cebada, trigo, maíz, avena y centeno; de olivares y productos hortofrutícolas, como las fresas y los espárragos de Aranjuez, los melones de Villaconejos o las alcachofas de Ciempozuelos. También hay espacio para los viñedos, que adquieren especial protagonismo en la zona de Arganda, Navalcarnero y San Martín de Valdeiglesias.

Madrid constituye la autonomía más emprendedora de España, el lugar donde nace una de cada cuatro nuevas empresas nacionales. Aunque las secuelas de la crisis han mermado el tejido empresarial de la región, aún se mantienen activo cerca de medio millón de empresas, según datos del Directorio Central de Empresas (DIRCE).

También tiene un peso digno de mención la Innovación y Desarrollo (I+D) ya que la región es la que más invierte en este concepto con una cuarta parte del total de gasto nacional -3.762 millones de euros -. En Madrid se localiza una de las mayores concentraciones de parques científico-tecnológicos de España -Tecnoleganés, Tecnogetafe o Tecnoalcalá, entre otros - surgidos al amparo de buena parte de las 14 universidades con las que cuenta la región. Uno de cada cuatro empleados españoles dedicados a I+D trabaja en Madrid.

El déficit, y muy especialmente el de las comunidades autónomas, constituye otra de las magnitudes que más quebraderos de cabeza está provocando la actual crisis. La región cerró 2012 con un déficit del 1,04 por ciento de su PIB, 4,6 décimas por debajo del tope fijado por el Gobierno a las autonomías. Este resultado es, en gran parte, consecuencia de los recortes presupuestarios practicados en el pasado ejercicio por el Ejecutivo regional y materializados en la bajada de sueldos a los empleados públicos, el incremento de tasas, la creación de otras nuevas, la reducción de las partidas destinadas a becas educativas y a cursos de formación para desempleados o la externalización de la gestión sanitaria, una de las medidas más polémicas entre las adoptadas hasta el momento. A este esfuerzo económico también se han sumado los municipios de la región, entre ellos la ciudad de Madrid, que concluyó 2012 con un superávit de 915 millones de euros, después de aplicar diversas subidas de impuestos y recortes de personal y servicios municipales.

Ante la caída de la demanda doméstica aparejada a la recesión, el sector exterior se ha convertido en una de las principales bazas de la economía regional. A pesar de que el saldo de la balanza comercial -diferencia entre exportaciones e importaciones- continúa presentando un signo negativo, Madrid se ha consolidado como la primera comunidad autónoma de España en la exportación de bienes y servicios, según datos del Instituto de Comercio Exterior.

En el año 2012, el volumen de exportaciones de bienes en la comunidad representó un 12 por ciento del total nacional y se concentró, en su mayoría, en los sectores de farmaquímica, equipamiento de navegación aérea, automóviles, minerales y componentes de automóviles. Además, en el capítulo de exportaciones de servicios, Madrid aglutinó el 70 por ciento del total de las ventas al exterior, en su mayoría dirigidas a países de la Unión Europea.

La comunidad se constituye además como el centro de operaciones de las principales multinacionales españolas con inversiones en el exterior, ya que, entre los años 2003 y 2012, en ella se fraguó más de la mitad de la inversión nacional en el extranjero. Su condición de centro político y administrativo de España también ha propiciado que sean numerosas las empresas internacionales que la han elegido como sede de sus actividades.
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