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Dos millones de personas ya han firmado contra los desahucios

80 días de acampada frente a Bankia

miércoles 09 de enero de 2013, 00:00h
Ochenta días cumple este miércoles la acampada frente a la sede de Bankia de la céntrica plaza del Celenque contra los desahucios. Ochenta días "de frío invierno, de lucha, de resistencia". Ochenta días de recogida de firmas contra la "estafa hipotecaria" que ha dejado a miles de familias en una dramática situación económica.
"Rescate a las personas, no a los bancos", "Hasta la vida me podrán quitar, pero no las ganas de luchar", "¡Viva la lucha popular por la dación en pago de las hipotecas de rapiña!", "Bankia estafa, engaña y echa a la gente de su casa" o "Bankia, al banquillo" son algunos de los cientos de mensajes que rodean la acampada de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Madrid (PAH-Madrid) que desde el 22 de octubre okupa pacíficamente la acera de la plaza del Celenque por la que se accede al edificio de la entidad bancaria.

Son unos 60 y se van turnando. Ocho, nueve o diez de ellos, según toque, se quedan cada noche durmiendo a la intemperie. Para soportar el frío utilizan pequeños braseros de carbón, los mismos que sirven para cocinar. "Pasamos las noches conversando para animarnos", dice Manuel Arboleda, natural de Ecuador, cuya vivienda fue subastada hace un año y espera que "en cualquier momento" le llegue la orden de desahucio. A día de hoy sobrevive con el subsidio de 426 euros que dejará de percibir el mes que viene.

La situación de Manuel es común, demasiado común. En 2012 se batió un récord histórico: el número de ejecuciones hipotecarias superó incluso al de 2011, llegándose al alcanzar las 80 diarios, lo que supuso un crecimiento del 134 por ciento, según el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). La catastrófica situación, que ha sido portada de medios de comunicación internacionales, ha provocado incluso el suicidio de varias personas asfixiadas por las deudas.

En el último trimestre del año, y tras la entrada en vigor del decreto ley que que paralizaba durante dos años los procesos en casos de extrema necesidad, los desahucios descendieron un 35 por ciento. No obstante, los afectados no consideran que la medida sea suficiente: "Es una mentira, es propaganda, los requisitos son imposibles", argumenta indignado Pedro Garay, peruano que, a sus 76 años, confiesa que su "mayor deseo" es "solucionar el tema del piso" y volver a su país, "aunque sea en patera". "Si me dieran la dación en pago me vuelvo, de verdad es lo único que ya me retiene aquí", indica.

Pedro Garay duerme en la calle por la hipoteca de su hijo, quien pidió un crédito de 197.000 euros en 2004 para comprar una vivienda en Vicálvaro. "Al principio pagábamos 720 euros mensuales, pero luego llegamos a más de 1.300 euros, eso ya no se podía afrontar", relata. Afirma que ha tratado de negociar con el banco, pero ha sido imposible: "De la sucursal me mandan a la central y de la central a la sucursal, el caso es desentenderse".

En el suelo de este camping urbano, protegido bajo una carpa y separado de la entrada de Bankia mediante una valla, hay cartones, sacos de dormir, colchones. Sus integrantes confiesan que por la noche pasan "muchísimo frío" pero, de momento, no se plantean desalojar la zona. En principio, aguantarán hasta final de mes, cuando entregarán las firmas —la PAH lleva ya casi dos millones en total— para la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que pide la paralización de los desahucios y la modificación de la ley hipotecaria, en el Congreso de los Diputados. Después, decidirán. "Igual nos quedamos o igual nos vamos, pero poniendo en marcha otras acciones reivindicativas, la lucha seguirá, en cualquier caso", indica Manuel Arboleda.

Solidaridad ciudadana
La acampada cuenta con un gran respaldo popular. A lo largo de la mañana, son muchos los ciudadanos que se acercan a firmar o a traer pan, café, charcutería, tortillas o incluso ollas con guisos calientes. "¿Dónde hay que firmar contra los sinvergüenzas que te quitan la casa y la dignidad?", pregunta un hombre. También se puede ayudar haciendo una donación en la "caja de resistencia", dinero que se emplea en comprar víveres o utensilios necesarios para el día a día de la acampada. Las fiestas de Navidad han traído además reparto de regalos entre los niños de familias en proceso de desahucio.

En estos ochenta días no ha habido altercados. "El espíritu es el mismo que el del 15-M, pacífico, es el espíritu que me devolvió la vida", dice otro afectado por su hipoteca. Pese a ello, cuatro policías vigilan de cerca "mañana, tarde y noche" a los protestantes.
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