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El rompecabezas del Madrid Arena

El rompecabezas del Madrid Arena

Por Enrique Villalba
miércoles 07 de noviembre de 2012, 00:00h
La tragedia de Madrid Arena ha reabierto el debate sobre las macrofiestas y la seguridad de los edificios de estas características. Madridiario ordena el rompecabezas del caso para conocer qué fue lo que ocurrió.
La madrugada del 1 de noviembre de 2012 se produjo una tragedia en el Madrid Arena de la Casa de Campo. El coliseo acogía la fiesta de Halloween 'Thriller Music Park', organizada por Diviertt S.L. Por causas que investiga la Policía Nacional, hubo una avalancha en una de las salidas. Cuatro chicas jóvenes (Rocío Oña, Cristina Arce, Katia Esteban y Belén Langdon), una de ellas menor de edad, murieron aplastadas. Otra, María Teresa Alonso, sigue ingresada en estado crítico en la UVI de la Fundación Jiménez Díaz.

El suceso, que recuerda a otras tragedias ocurridas en la capital como las de Alcalá 20 o los almacenes Arias, ha abierto un sinfín de frentes sobre el caso y sobre la situación del ocio nocturno y de la seguridad de los recintos públicos.

Aforo. Según el juez decano de Madrid, José Luis González Armengol, la clave legal de la tragedia está en el aforo. La petición que hizo la empresa organizadora del evento, Diviertt S.L., a la propietaria de Madrid Arena, la empresa municipal Madrid Espacios y Congresos, indicaba que el festejo acogería a unas 7.000 personas aproximadamente. El vicealcalde de Madrid, Miguel Ángel Villanueva, compareció públicamente horas después del suceso para explicar que, según los datos de venta de entradas proporcionados por la empresa, había 9.600 asistentes al evento, número inferior a las 10.600 personas de aforo máximo que permite el coliseo.

Sin embargo, el cálculo es bastante más complicado, pues a las entradas vendidas on line habría que añadir las adquiridas a relaciones públicas y los pases VIP, sin contar con la posibilidad de que se colasen en el recinto cientos de personas, tal y como indica el avance del atestado policial entregado al juez Eduardo López Palop. Hay testigos que aseguran que los propios empleados de la fiesta revendieron entradas ya utilizadas que les eran retiradas a sus propietarios. Incluso, un testigo, supuesto miembro de la organización, ha asegurado tener pruebas de que en Madrid Arena había unas 20.000 personas. La Policía ha asegurado que va a realizar un estudio serio al respecto aplicando los criterios que siguen para contabilizar manifestaciones y las cintas grabadas por las cámaras de seguridad.

Seguridad. La segunda clave a revisar es la seguridad. Dos horas antes de iniciarse el festejo, agentes de la Policía Nacional, Municipal y operarios de Madrid Espacios y Congresos (MEyC) inspeccionaron que no había problemas al iniciarse el festejo. Según la petición que hizo Diviertt S.L. a MEyC, la fiesta iba a contar con 113 efectivos de seguridad, subcontratados a dos empresas. La seguridad exterior corrió a cargo del Grupo Seguriber, empresa con la que MEyC mantiene un contrato de seguridad exterior para sus instalaciones, que desplegó 38 vigilantes privados. 32 de los cuales se ocuparon del control exterior de accesos. Su cometido era controlar que no se introdujese alcohol, estupefacientes, ni objetos peligrosos. Debían inspeccionar mochilas y bolsos, pero, según fuentes de la empresa, no estaban autorizados a cachear a los asistentes ni a controlar accesos. Sin embargo, está demostrado que entraron menores y algunos testigos aseguran que se introdujo alcohol. Ha querido darse mucha importancia a que se introdujeron bengalas y petardos e, inicialmente, se consideró que la tragedia se inició por la explosión de algunos de estos artefactos, pero la Policía considera que, muy probablemente, esta no fue la causa del suceso.

Según el plan de seguridad de Seguriber, otros cinco vigilantes estaban en el interior, cubriendo la labor que, según el informe presentado por Diviertt S.L. a MEyC, debería haber llevado a cabo Kontrol34 S.L., que presumiblemente, tenía que aportar 75 operativos para este cometido. Seguriber explica que, según el real decreto 163/2008 del 29 de diciembre de la Comunidad de Madrid, la responsabilidad del control de acceso y de aforo, y el control para que no entrasen menores correspondían a la empresa organizadora. Según fuentes de la investigación, en realidad, Kontrol S.L. se ocupaba de labores auxiliares (roperos, control de entradas y accesos, información para los asistentes, etcétera) y ninguno de los trabajadores tenía formación de vigilante de seguridad. En estas circunstancias, se ha señalado que otra de las causas que puede explicar la avalancha responde a la gestión del tráfico de personas dentro del recinto. Varias fuentes apuntan que al empezar el concierto del DJ Steve Aoki, se concentró gran parte del público en la misma planta del recinto, lo que pudo agravar el tapón. El concierto también motivó que muchas personas que estaban fuera de Madrid Arena se agolpasen en las puertas para entrar instantes antes de la tragedia, tal y como explicaron diveros testigos.

Antonio De Guindos, delegado de Seguridad, concretó que desde dos horas antes de la fiesta había 17 agentes de Policía Municipal en el exterior del recinto. Detalló que el Consistorio estableció un despliegue policial equivalente a un nivel de riesgo por encima del habitual para este tipo de eventos pero no hau constancia de que se actuara en el exterior del recinto a pesar de que numerosos testigos aseguran que había cientos de jóvenes haciendo botellón. De Guindos también explicó que la seguridad del recinto no recomendó a la Policía otra inspección durante la fiesta.

Permisos. Diviertt S.L. recibió permiso para realizar la fiesta, a pesar de que tenía 51 incidencias abiertas con las administraciones públicas desde 2008, según su ficha del Registro Mercantil. En concreto, tenía problemas con la Agencia Tributaria y una deuda con la Seguridad Social de 216.000 euros, lo que le impedía obtener permisos para trabajar con la administración pública, según la Ley de Contratos del Estado. El Ayuntamiento de Madrid explicó que el contrato suscrito por la empresa con MEyC, a pesar de ser pública, se rige por el derecho mercantil privado. El delegado de Economía y presidente de MEyC, Pedro Calvo, admitió que se enteró de las irregularidades de esa empresa el día 1 de noviembre, momento en que compareció junto con la alcaldesa, el vicealcalde y el delegado de Medio Ambiente ante los medios de comunicación. Un informe de MEyC demuestra que Diviertt S.L. gozaba de homologación preferente para prestar servicios durante la celebración de eventos en las instalaciones propiedad de esta empresa municipal, a pesar de sus deuda y su riesgo de impago.

Instalaciones. El Sindicato Unificado de Policía entregó ante el Juzgado de Instrucción número 51 de Madrid un escrito policial fechado en 2006, según el cuál, el recinto carecía de licencia de funcionamiento. José Manuel Sánchez Fornet, secretario general del SUP aseguró que "el recinto no puede estar abierto en esas condiciones porque no cumple ni la Ley del Deporte de 1990 en cuanto a planes de evacuación y emergencia, ni la Ley de espectáculos deportivos de la Comunidad de Madrid de 1997". MEyC ha respondido explicando que no necesita licencia urbanística de ningún tipo, según el artículo 151 de la Ley 9/2001 de 17 de julio del Suelo de la Comunidad de Madrid.

Además, un informe de la Dirección General de Ejecución y Control de la Edificación del Área de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid al que ha tenido acceso Madridiario, fechado en 2010, señala que Madrid Arena no tenía permiso urbanístico para realizar una actividad como la macrofiesta de la tragedia. Además, incide en numerosas deficiencias concretas relacionadas con la normativa de protección de incendios, como malas entradas para coches de bomberos, mala ventilación, gradas y elementos de madera contrachapada que podían alimentar un eventual incendio o graderíos que bloqueaban los accesos a las zonas de evacuación, entre otras.

Urbanismo aseguró que el recinto cumplía con todas las prescripciones técnicas en materia de emergencias, protección, seguridad y antiincendios que contenía el Código Técnico de la Edificación vigente cuando se construyó hace 11 años. Según Urbanismo, las normas no se pueden aplicar de forma retroactiva y que el Código Técnico de la Edificación de 2006 no dice que los edificios deban adaptarse sino que los nuevos deben cumplir unos objetivos más ambiciosos.

Atención sanitaria. La atención sanitaria prevista para un evento de estas características era responsabilidad del doctor Simón Viñals, exconcejal de Sanidad en el Ayuntamiento de Madrid, que, según el plan de Diviertt S.L. debía aportar dos médicos y dos ATS. Viñals de 77 años y su hijo fueron los facultativos que atendieron la fiesta. Además de este dispositivo, acudió el Samur-Protección Civil a atender a los heridos. Su base está a apenas unos cientos de metros. De Guindos explicó que los efectivos de emergencias tardaron seis minutos en llegar y atender a los afectados.
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