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La solidaridad también se enseña

La solidaridad también se enseña

lunes 02 de enero de 2012, 00:00h
El proyecto de la Fundación Casvi en Piura (Perú) no solo beneficia a los jóvenes a los que forma y alimenta, sino también a los alumnos de los Eurocolegios Casvi, que aprenden a ser solidarios.
Casvi colaboraba ya con ONG como Mensajeros de la Paz o Cruz Roja, pero decidió canalizar estos esfuerzos en un proyecto propio, que bautizaron como Piura, por la ciudad peruana donde se está desarrollando. La fundación que crearon ha abierto una escuela taller y un comedor social en esta ciudad situada a unos mil kilómetros al norte de Lima.

Con esta iniciativa, Casvi no solo pone su granito de arena en la ayuda a los sectores más desfavorecidos de la sociedad, sino que también consigue enriquecer su proyecto educativo. "La idea es intentar transmitirle a los niños los valores, echar una mano y ayudar, pero yo siempre dejo la misma pregunta en el aire: ¿quién ayuda a quién? ¿nosotros a ellos o ellos a nosotros a que los niños tengan esa conciencia solidaria y comprendan que aquí somos unos privilegiados?", indica el director de los Eurocolegios Casvi, Juan Luis Yagüe.

En el desarrollo del proyecto ha colaborado el padre Luis Arrasco. Él ha sido quien ayudó a Casvi desde Perú a la hora de estudiar las necesidades del lugar y resolver diferentes cuestiones para poner en marcha el proyecto. El religioso les indicó que la falta de recursos de las familias del colegio colindante con su parroquia "impide a los niños que terminan sus estudios que puedan ir a la universidad y, por otra parte, tampoco salen preparados para desarrollar un trabajo", relata Yagüe.

"El problema -continúa- es que cuando llegamos allí enseguida nos dimos cuenta de que primero había niños que pasaban hambre. Entonces organizamos el comedor de manera que también pudiera servir de aula taller de cocina y repostería". Así, lo primero que se construyó fue el comedor social, que abrió en mayo de 2008, junto a una cafetería para ayudar a la financiación del proyecto. Un año después se inauguró una segunda planta en el edificio, en el que se imparten talleres de cosmética, madera, albañilería o informática.

La comunidad educativa participa activamente en la consecución de fondos, con rifas, conciertos benéficos o una fiesta solidaria a final de curso, en la que los alumnos venden trabajos elaborados por ellos, como postre. También ha habido profesores que han estado de voluntarios en Piura durante el verano y alumnos que han viajado hasta el lugar para conocer su situación de primera mano. "Queremos que surjan voluntarios cuando los chavales sean mayores", apunta Yagüe.

El proyecto Piura continúa en marcha. "Ahora el taller de albañilería está levantando una tercera planta. El edificio está preparado para tener más altura. Iremos poco a poco. La crisis también se ha notado en esto", indica el director. En la actualidad, el comedor da de comer a 120 niños diariamente y en la escuela taller estudian unos 150 jóvenes.
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