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Botella: 'Vicálvaro es un barrio muy apañao'

Botella: "Vicálvaro es un barrio muy apañao"

viernes 27 de enero de 2012, 00:00h
La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, visitó el casco histórico de Vicálvaro para conocer los programas de revitalización del comercio y saludar a los vecinos. Madridiario les cuenta cómo es una mañana en la calle de la regidora.
Un frío de mil demonios se había aposentado de la avenida de Daroca, esquina Camino Viejo de Vicálvaro, a la espera de la llegada de la alcaldesa Ana Botella. Los vecinos preguntaban "¿quién viene?". Cuando descubrieron quién iba a ser la ilustre invitada, fueron congregándose para recibirla. Pronto corrió la voz y el personal se agolpó en la calle San Cipriano para ver pasar a su recién estrenada alcaldesa.

Botella, en la calle San CipriranoBotella llegó recién cumplido un mes de su entrada en el cargo con una gran sonrisa, uno de sus broches floreados y un traje rojo que lució quitándose el abrigo a pesar del fresco. Le esperaba la concejala presidenta de Vicálvaro, Carmen Torralba, que le hizo de 'cicerone' presentándole a cada propio que pasaba por el lugar. El avance por la arteria del barrio se hizo dificultoso. La regidora iba a una velocidad de doscientos besos por minuto. Nadie quería quedarse sin darle la enhorabuena o hacerse una foto con ella.

Cada cuál le contaba su película: que si le habían estafado con el fondo de pensiones, que si le habían operado de la rodilla... El presidente de la asociación Vicus Albus, Valentín González, le entregó un libro con la historia de Vicálvaro. "Nos iría mejor si fuese un pueblo", comentaba, mientras Torralba le llevaba la contraria. Algunos más adelante comenzaron a discutir. Los nervios de la primera vez con la alcaldesa.

Botella y Torralba en una tienda de marcosMás maja al natural
El paseíllo cobraba forma en una joyería, donde los tenderos explicaban el programa de comercio seguro que realiza la Policía Municipal y Botella coincidía con ellos en la necesidad de crear empleo. Luego, entró en una tienda de telas y ropa de cama. "Sacad las cosas bonitas", apuraba el propietario a sus dependientas ante la inminencia de la presencia de la primera edil. Una anciana agradecía a Botella la visita a Vicálvaro. "Tenemos un barrio muy 'apañao'", aseguraba. "Muy 'apañao', sí", afirmaba la alcaldesa. A la salida, medio barrio la esperaba. Unas ancianas que se autodenominaban 'las chicas de oro' sacaban los codos para mantenerse en primera fila y colmarla de besos, muy a pesar de la escolta de la regidora, que no sabía como controlar a tanta 'supernena'. "Es usted más maja y más guapa al natural", le decía una madre. "Viva el PSOE", gritaban desde un coche. No daba tiempo a asimilar a tanta gente.

La regidora saludo a una niña pequeñaLa penúltima parada fue el rastrillo solidario, donde Amparo, responsable del local, contó la labor de su institución de ayuda a niños con discapacidad. La alcaldesa se mostró muy sensible a esta labor, rememorando sus antiguas responsabilidades como concejala de Asuntos Sociales. Al parecer, Botella conoce de primera mano el trabajo de muchas familias con problemas que participan en este tipo de actividades solidarias. De nuevo, a la salida, gentío. Torralba presentó a Botella a un vecino trovador, que se marcó unas coplillas elogiosas a costa de la alcaldesa.

La alcaldesa visita una merceríaRulos y barra de labios
Dos metros más alla, ambas hacían un quiebro y enfilaban hacia una mercería. Botella continuaba su cuestionario base con las tenderas: "¿Qué tal, como va la tienda con la crisis? Supongo que no del todo mal porque la barra de labios es lo último que se deja de comprar", apuntaba. A su lado, la concejala de comunicación, Isabel Martínez-Cubells, aprovechaba para comprarse unos rulos.

"Esto es como un pueblo y conserva esa esencia", decía Botella. Junto al edificio de la Agencia para el Empleo, atendió a la prensa. Mágicamente, al aparecer la alcaldesa, se puso en marcha la fuente que estaba a diez metros. El balance que hizo de su visita fue que los vecinos le habían transmitido la necesidad de empleo y que habían destacado la importancia de la familia como red solidaria ante la crisis. En el haber de la alcaldesa se llevaba el cariño de los vicalvareños. Antes de subirse a su coche, prometía: "Vendré más por aquí. Un día me acerco al mercado".
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