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El Teatro Pradillo reta a la crisis

El Teatro Pradillo reta a la crisis

jueves 26 de abril de 2012, 00:00h
Este viernes se inicia una nueva programación en el renovado Teatro Pradillo. Un novedoso proyecto acercará el arte desde una reflexión alternativa y con la intención de ser un centro de creación más que de producción artística
El cartel del Teatro Pradillo continúa siendo un emblema de la céntrica calle que lleva su nombre. Aparentemente no ha cambiado nada en el exterior desde que cerró sus puertas hace ya casi dos meses. Sin embargo, al entrar se respira el ambiente propio de los estrenos e inauguraciones. Técnicos arreglando focos, escaleras y cajas y personas ajetreadas que entran y salen de la sala principal, diáfana y más amplia de lo que parecía anteriormente. Y es que este viernes, todos esperan con ilusión la reapertura del teatro con un proyecto que supone un desafío y un reto para el nuevo equipo de gestión y comisariado.

Getsemaní de San Marcos es la única mujer de este renovado equipo al que acompaña Carlos Marquerie -estuvo en los inicios y se une de nuevo proyecto- y Fernando Renjifo. El teatro reabre sus puertas con una programación que supone, como confiesan los nuevos responsables, "una novedad para la creación artística y para los modos de gestión cultural". Los tres han tomado el relevo de la anterior dirección y lo han hecho con un "espíritu renovador" y con el desafío de convertir este espacio en un "foro de convicencia y reflexión artística alternativa", en el que se revitalice el interés por los procesos y la relación con los artistas de la escena contemporánea, explica el equipo, en un contexto social, económico y cultural que ha cambiado.

Tras sus 22 años de existencia, este espacio se propone lanzar el proyecto para que continúe siendo un espacio referencial de la cultura. El teatro Pradillo se inauguró en 1990 en lo que era un garaje y una sucursal de la empresa de transportes SEUR. En aquellos tiempos, Carlos Marquerie y Juan Muñoz se pusieron al frente de un espacio que durante muchos años ofreció al público madrileño infinidad de espectáculos de diversa índole. Pero las dificultades económicas hicieron tocar fondo al Teatro de la calle Pradillo y en 1992 estuvieron a punto de cerrar aunque consiguieron aguantar. Sin embargo, con la salida en diciembre de uno de sus fundadores, Juan Muñoz, llegó el predestinado cierre de la sala el pasado 12 de febrero.

Getsemaní de San Marcos y Carlos MarquerieCarlos Marquerie todavía recuerda sus inicios en el teatro y reconoce que, con el paso de los años, las circunstancias económicas y artísticas han cambiado. "Hace años éramos cinco gatos en las artes escénicas contemporáneas. Ahora el panorama cultural de Madrid está muy disgregado y repartido". Este contexto, según Marquerie, es en el que van a trabajar para conseguir una creación y una investigación que "no esté tan volcada en la exhibición de los trabajos" con una oferta cultural diferente y recuperada.

Un proyecto"arriesgado" y convencidos de la importancia que tiene "resistir y no perder el trabajo de muchos años", insiste Getsemaní de San Marcos. Aunque el contexto actual está creando mucho pesimismo a la hora de emprender, el equipo gestor se muestra convencido que hay que "romper con esta tendencia y apostar por nuevas ideas" que transformen, en este caso, el tejido cultural y que afiancen las bases de cara al futuro.

Artistas que, en su momento, fueron muy cercanos al Teatro Pradillo como Rodrigo García, Angélica Liddell o La Ribot, colaborarán puntualmente con la sala aunque será la "creación más reciente" la que sostenga la línea de programación.

En esta línea, la programación comenzará con 'Cuidar el fuego. Jornadas de apertura'. Una veintena de artistas y colectivos presentarán, durante tres semanas, obras, performances y video creaciones. Muchos de ellos mostrarán propuestas creadas para la ocasión y otros revisitan trabajos anteriores. Y todos lo harán de manera gratuita, sin percibir ni un solo euro por cada uno de sus espectáculos; entre ellos han decidido que la recaudación que consigan de la venta de las entradas se destine a sufragar los gastos que ocasione el resto de la refoma que falta por hacer en el teatro para conseguir un espacio totalmente versátil que se adapte a las necesidades de los espectáculos.


Los ejes sobre los que girará la programación serán cinco: Artistas invitados, Proyectos de comisariado (establecer un debate en torno a las ideas que genera el teatro), Correspondencias (colaboraciones con otras entidades como serán por ejemplo Off Limits o la Fundición de Bilbao), Artistas residentes (Amalia Fernández, Elena Córdoba, Ana Pasadena y Fernando Renjifo) y Espacios de pensamiento, investigación y formación.

Las ayudas públicas que el Instituto Nacional de Artes Escénicas y de la Música (INAEM), la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital venían aportando a este espacio, en principio se mantendrán, a la espera de que finalice aún su trámite. Aún así, "va a tener que cambiar la gestión del dinero público", afirman los responsables del Teatro Pradillo, cuando ponen la vista en un futuro no muy lejano.
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