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La caja 'mágica' de Espacios y Congresos

La caja 'mágica' de Espacios y Congresos

viernes 20 de abril de 2012, 00:00h
La actividad de la empresa municipal Madrid Espacios y Congresos (MEyC) desató este martes un agrio debate en la comisión de Economía. La oposición exigió mayor claridad en las cuentas tras ocho años en los que la deuda financiara se multiplicó al haber sido utilizada por Ruiz-Gallardón para sacar adelante algunos de sus grandes proyectos. Ahora, los actuales responsables tratan de reconducir las cuentas y recuperar el objeto para el que fue creada.
MEyC ha sido en las dos últimas legislaturas una de las claves de la política financiera del Ayuntamiento. Cuando llegó Alberto Ruiz-Gallardón a la Alcaldía, la institución se dedicaba casi íntegramente a organizar eventos. El ex alcalde nombró consejero delegado de la entidad al ex banquero Luis Blázquez, que hizo de la entidad, además, una herramienta para ayudar financieramente a la administración local.

El procedimiento era simple. La empresa, de capital exclusivamente municipal, pedía créditos a cuenta de su propia solvencia, avalada por el Ayuntamiento, que no computaban directamente en la deuda del Consistorio, y luego compraba o construía propiedades para el Ayuntamiento. Esta operación permitió a las arcas municipales recibir fondos para pagar nóminas, costear obras o cubrir deudas. Madrid Espacios y Congresos se convirtió así en la caja 'mágica' de las cuentas municipales.

Basten tres ejemplos para describir esa política. MEyC compró al Ayuntamiento el edificio de la calle Mayor número 72. La operación entraba dentro de una política de aumento de los arrendamientos por parte del Ejecutivo municipal para ganar liquidez, al estilo de las estrategias que utilizaban por esa época los bancos. Tras gastar 7,4 millones en su rehabilitación, MEyC se lo alquiló al propio Consistorio para que ubicase en él la Junta de Centro porque la Casa de la Carnicería se había quedado pequeña y se quería transformar este inmueble de la plaza Mayor en un parador o en un hotel de cinco estrellas. De esta forma. se convertía en dinero un patrimonio inmovilizado lo que permitía invertir en otros menesteres.

La Caja Mágica, construida como equipamiento olímpico para los encuentros de tenis, se presupuestó en 120 millones. Como el Consistorio no podía asumir esta inversión, fue MEyC la que se hizo cargo del proyecto. Tras numerosas desviaciones en el coste de los trabajos, la factura ascendió a 290 millones de euros que no se computaron en las cuentas municipales pero que afectaron el balance de resultados de la compañía.

Pero el caso más paradigmático fue cómo el Ayuntamiento vendió el usufructo del 51 por ciento de las acciones de Mercamadrid a MEyC por 188 millones de euros para resolver el problema de pago a proveedores que sufrió Ruiz-Gallardón en diciembre de 2010, ante la negativa del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a que el Consistorio refinanciase los vencimientos de deuda con proveedores debido a su alto endeudamiento. MEyC se hizo cargo de la situación. Hizo unos pagos por valor de 162 millones y pidió el resto a las entidades financieras pero estas no respaldaron el crédito necesario. Tras tres aplazamientos que incrementaron los intereses a más de 2 millones de euros, MEyC entregó en pago al Ayuntamiento varios edificios de su propiedad, como Mayor 72 y 83, que regresaron así al patrimonio municipal, y el de Raimundo Fernández Villaverde. El Consistorio obtenía así dinero y edificios y MEyC se quedaba con el paquete de acciones.

Como consecuencia de esta política, comenzaron a surgir problemas. En 2010, la compañía arrojó 2 millones de euros de pérdidas que se incrementaron a 6,7 millones en 2011. Ambos años se preveían beneficios, pero la carga financiera hacía inútiles los incrementos de ingresos que la empresa iba obteniendo. A finales del año pasado, MEyC solicitó y obtuvo una ampliación de capital de 30 millones de euros.

El resultado de esa gestión en grandes infraestructuras pasa por una Caja Mágica que no termina de encontrar compañías que decidan apostar por ella de forma decidida, un Centro Acuático a medio construir cuyo proyecto ha quedado a la espera de que el Comité Olímpico Internacional se pronuncie, en octubre de 2013, sobre si concede los Juegos a la capital española, y un Centro de Convenciones junto a las cuatro torres de la Castellana que tuvo que paralizarse en la primera fase de las obras porque la crisis frenó su construcción, y que está a la espera de que en este ejercicio se concluya la cobertura de las obras y la consolidación de la estructura ya construida.

Según los Presupuestos del Ayuntamiento de Madrid para 2012, MEyC tiene una deuda a largo plazo de 307 millones de euros, un 30,65 por ciento del patrimonio de la empresa (1.001,46 millones). De esta deuda, 262,56 millones son con entidades de crédito, a las que también se deben 59,62 millones a corto plazo. Además se adeudan 6,5 millones a proveedores. Entre sus activos, cuenta con 40,53 millones en terrenos y 376 millones en inversiones inmobiliarias, de ellas 335,46 millones en proyectos en construcción. Por su parte, las inversiones financieras a largo plazo ascienden a casi 193 millones.

Pablo García Rojo, concejal socialista en el Área de Economía y consejero en MEyC considera que "la situación económica de la empresa no es nueva, pero cada vez se va agravando más. La atención de la empresa ha estado en servir para financiar y cuadrar las cuentas del Ayuntamiento. Ha sido como una lavadora del déficit municipal. De ahí que se haya descapitalizado". Patricia García, edil de UPyD añade que "se ha instrumentalizado esta empresa para transferir deuda e inyectar liquidez al Ayuntamiento. Esta situación la ha convertido en el agujero negro de la administración. A eso se une una mala gestión de la propia empresa, que no tiene claro su fin social y tan pronto organiza un evento como construye una enorme infraestructura o compra edificios". Ángel Lara, concejal de Izquierda Unida expresó en la comisión de Economía que la situación actual se debe a "la mala utilización de esta empresa. Se ha utilizado para desenredar la maraña económica en la que entró el anterior alcalde y que tiene asfixiado al Ayuntamiento. Las infraestructuras olímpicas nunca debieron gestionarse desde esta empresa, que ahora no puede asumirlas e incurre en incumplimientos de plazos y penalizaciones por parte de las empresas constructoras".

La llegada del nuevo equipo de Gobierno ha supuesto, sin embargo, un retorno a la idea original de Madrid Espacios y Congresos como entidad gestora de eventos comerciales. El delegado de Economía, Pedro Calvo, admite que "los resultados no son para estar contentos, pero la crisis ha imposibilitado que se pongan en marcha inversiones previstas y se obtenga la financiación adecuada". "Tampoco ayudó que Zapatero impidiese al Ayuntamiento la refinanciación de su deuda con proveedores", añadió en la última comisión ordinaria del ramo. No obstante, ha anunciado el desarrollo de un plan estratégico con el que dar viabilidad poco a poco a la entidad. Para este 2012, dicho plan presupone la venta del edificio Apot, cuyo acuerdo está prácticamente cerrado, y del edificio de Montera adquirido en 2007 para crear un hotel por 55 millones de euros. Con esos ingresos, la empresa va a poder acometer reformas en los pabellones de la Casa de Campo, seguir haciendo frente a los pagos pendientes y arrojar este año un beneficio de poco más de 12.000 euros.
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