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La Comunidad aplazó una multa de 5,4 millones a la constructora

El tren a Navalcarnero vuelve a retrasarse y no estará listo al menos hasta 2013

El tren a Navalcarnero vuelve a retrasarse y no estará listo al menos hasta 2013

martes 13 de septiembre de 2011, 00:00h
La prolongación de la línea C-5 entre Móstoles y Navalcarnero se retrasa hasta 2013... O más allá. Con los trabajos a medio hacer, la Comunidad de Madrid ha ampliado el plazo a la constructora OHL para que concluya un trazado que debía haber entrado en funcionamiento a comienzos de 2011. Sin embargo, y mientras crece la indignación de los vecinos y los ayuntamientos implicados, la empresa sigue sin aportar la financiación que prometió.
Pese a que el Gobierno regional no ha hecho públicos los detalles, la Comunidad renegoció a finales del año pasado las condiciones del contrato de 362,3 millones de euros por el cual OHL construiría seis estaciones para unir Móstoles y Navalcarnero, distantes 15 kilómetros entre sí. Tras dar luz verde a un nuevo plan de trabajo, ambas partes fijaron el 13 de mayo de 2013 como fecha de entrega de la infraestructura. Para ese día los trenes deberán estar sobre las vías y listos de cara a la inauguración oficial. El trato, que pilotó la desaparecida empresa pública Mintra, no quedó ahí.

Obras del tren en NavalcarneroSegún la documentación a la que ha tenido acceso Madridiario, el Ejecutivo puso todo su empeño para sacar la obra adelante, ya que la empresa adjudicataria es la responsable de la gestión y mantenimiento de la infraestructura -aunque los trenes los opere Renfe- durante 20 años. Para empezar, y aunque el tren ya llevaba un año de retraso, OHL obtuvo seis meses más de plazo para encontrar el dinero necesario y continuar con las obras que la empresa había detenido en diciembre 2009 (a los tres meses de empezarlas) alegando falta de fondos. Exprimiendo las posibilidades de la Ley de Contratos del Sector Público, la Comunidad congeló -así permanece hoy- el expediente sancionador abierto por incumplimiento de plazos. La penalización ascendía nada menos que a 5,4 millones de euros. El Ejecutivo entendía que la crisis había hecho mucha mella en la constructora y prefería facilitarle las cosas en lugar de iniciar un proceso judicial de exigencia de responsabilidades que alargaría todavía más la puesta en marcha del ferrocarril.

Antes, OHL llegó a solicitar la rescisión del contrato alegando que la situación económica general y la demanda potencial del tren habían cambiado. Sin embargo, las cláusulas de la concesión que firmó con la Comunidad de Madrid se lo impiden. Según la oferta que la constructora presentó -y que le valió llevarse el concurso público frente a otras competidoras- OHL acometería los trabajos con recursos propios si no encontraba financiación externa. Además, se responsabilizaría de la infraestructura en solitario aunque el número de viajeros, por el cual cobraría unas cantidades estipuladas, no fuera el esperado y la rentabilidad, por tanto, descendiese.

Túnel vallado en NavalcarneroSin embargo, el plazo de gracia se cumplió el 1 de septiembre sin demasiadas noticias positivas. A día de hoy, OHL no ha aportado el dinero, lo que hace temer que incumpla una vez más las obligaciones contraídas con la administración pública. Además, Esperanza Aguirre vería esfumarse por tercera vez la promesa que lleva apareciendo en el programa electoral del PP de Madrid desde su primera candidatura a la presidencia autonómica, en 2003. Preguntada por la situación, OHL se limita a responder que el plazo expira en septiembre, sin aclarar nada más.

La empresa ha participado ya en la construcción de numerosas obras de infraestructura en la Comunidad de Madrid, como la ampliación de Metro entre La Elipa y Las Rosas, por citar una de las más recientes. Le fueron adjudicadas además la construcción y mantenimiento de las líneas 2 (Aravaca) y 3 (Boadilla del Monte) de Metro Ligero, así como la autopista de pago M-12 que da servicio al aeropuerto de Barajas. También está contruyendo el segundo hospital de Móstoles.

Pocas esperanzas

La situación del tren a Navalcarnero, así como la perspectiva de un nuevo retraso, enerva a los directamente afectados casi tanto como la falta de información que aseguran padecer. En Móstoles (206.015 habitantes), el eje de la ciudad (Avenida de Portugal) ha permanecido abierto en canal durante todo este tiempo. "El Ayuntamiento tuvo que reabrir el paso en la calle Fortuny, una de las más afectadas, porque todos los comerciantes se veían abocados al cierre", asegura Ricardo Zamora, presidente de la coordinadora de asociaciones de vecinos. Zamora quiere que el alcalde Esteban Parro, del PP, se comprometa a buscar una solución. "Vamos a proponer movilizaciones conjuntas. Si no, iremos por nuestra cuenta. Esto no puede seguir así. Estamos hartos", afirma sin perder de vista que Móstoles tiene un ambicioso proyecto de corredor verde que no podrá ejecutarse hasta que el nuevo trazado de la línea C-5 esté en marcha. Oficialmente, el Ayuntamiento asegura que sólo puede esperar y evitar a los vecinos todas las molestias posibles mientras pide a la Comunidad que resuelva la situación, ya que las obras no dependen de él.

Valla con el logotipo de OHL.Navalcarnero
(23.115 vecinos) no lo tiene mejor. La prolongación de la C-5 lleva dos legislaturas en el programa electoral de Baltasar Santos. Era el complemento perfecto al plan urbanístico para levantar miles de viviendas en la zona de El Pinar. Con la crisis económica, los vecinos tardan más en llegar, casi tanto como el tren. A través de un blog, los residentes de El Pinar y San Andrés recopilan ávidamente cualquier noticia sobre el medio de transporte que les conectaría con Arroyomolinos (Parque Comercial Xanadú), Parque Coímbra y Móstoles. Carlos Zaragoza, uno de los afectados, denuncia que, mientras llega el ferrocarril, sufren el servicio deficiente del autobús que les lleva al centro del pueblo para coger el interurbano a Madrid. "La mayoría nos tenemos que ir en coche a El Soto, en Móstoles, o Las Retamas, en Alcorcón, para poder bajar hasta Príncipe Pío", se queja. "Entre El Pinar y La Dehesa somos más de 4.000 vecinos que vinimos aquí con por una promesa que no llega",  añade.

Desde el Consistorio de Navalcarnero, la ansiedad es casi la misma. "Tenía que estar funcionando ya, pero entre Navalcarnero y Móstoles la obra sigue empantanada. Para traer el tren hubo que cortar 2.000 árboles del pinar, pero eso no tiene sentido si la infraestructura no llega", confiesa un portavoz. El Consistorio incluso ha elaborado un dossier fotográfico que evidencia los perjuicios ocasionados por el parón: calles cortadas, aceras destrozadas, espacios ocupados, instalaciones a medio construir, material deteriorándose a la intemperie....

Fue en octubre de 2010 cuando Baltasar Santos se aproximó más que nadie a la realidad estimando 2012 o 2013 como posibles fechas de entrada en servicio del tren, pero hoy tales predicciones tampoco parecen seguras. Todos esperan que OHL dé el siguiente paso.
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