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José María Pou, actor

José María Pou: 'Ser autor teatral no da prestigio en España'

José María Pou: "Ser autor teatral no da prestigio en España"

viernes 09 de septiembre de 2011, 00:00h
'Llama un inspector', un clásico británico que llega al teatro La Latina de la mano de José María Pou. El actor y director de la obra se pone al frente de una historia "más actual que nunca" y demuestra, una vez más, su gran pasión por la interpretación. Con el protagonista, un inspector de policía, nos adentramos en la vida de uno de los más grandes de la escena española. Galería: 'Llama un inspector', en La Latina.
¿Por qué ‘Llama un inspector’?
Porque es un gran texto del teatro de toda la vida, lo que se llama un gran clásico del siglo XX. Es una obra que se estrenó en Londres, en 1945, y desde entonces no ha dejado de estar presente en los teatros de todo el mundo. En Barcelona no se había representado desde hacía 60 años. Me pareció motivo suficiente. Había habido generaciones posteriores que no habían tenido la oportunidad de ver la obra en escena. Aquí en Madrid, estuvo hace tres años.
La obra es más actual que nunca. Con el paso del tiempo se ha ido enriqueciendo. Lo que antes se veía como una obra maestra del teatro de suspense, o incluso del teatro policiaco, ahora se ve que hay mucho más.

¿Quizás una denuncia social y política?
Es una obra que son dos historias al mismo tiempo. Quien quiera quedarse con el entretenimiento y el suspense de una obra policiaca va a disfrutar mucho porque se va a encontrar con una obra maestra pero también tiene que ver con una denuncia social y de mensaje completamente progresista. Denuncia las injusticias sociales y el hecho de que siempre sean los más desfavorecidos los que paguen los caprichos y los errores de los más favorecidos. En la obra se investiga la muerte de una chica que está en el paro a la que habían despedido de varios trabajos y que había llegado el suicidio casi por desesperación. Los causantes de ese final tráfico eran unos empresarios potentes que se dedicaban a enriquecerse ellos más que nunca, mientras explotaban a las clases más desfavorecidas. Lamentablemente estamos hablando de algo que está todos los días en los periódicos.

Da vida al inspector Goole. ¿Le trae recuerdos de uno de sus primeros papeles como ayudante de un inspector de policía?
Sí, allá en los años 60, pero he hecho muchos personajes de policía, hasta tal punto que después de hacer al inspector Ferrer en Policías durante tres años me propuse nunca más hacer este papel en mi vida. Y he roto mi promesa por este personaje que es una preciosidad.

¿Le gusta el género policiaco?
Sí, soy aficionado, pero antes que a este género policiaco soy seguidor de todo lo que tenga que ver con juicios. Cualquier película en la que haya un defensor, un fiscal y una sala de tribunales me entusiasma.

Después de tantos años de profesión, ¿qué le hace seguir subiéndose a los escenarios con la misma energía?
Te diría que el público. Ver que responde con poco cada vez que hago un espectáculo como actor o director. Es un compromiso y aunque pueda parecer vanidoso, y lo digo con toda la humildad del mundo y con una cierta vergüenza, me encuentro gente por la calle que me dice que solo van al teatro porque lo hago yo, hasta me dicen que no me muera nunca -risas-.

¿Siguen existiendo los nervios cuando se sube al escenario?
Sí, los nervios son fundamentales. Lo que ocurre es que los años de oficio te dan una práctica suficiente para conseguir dominarlos y que no estropeen el trabajo. Pero el miedo y los nervios los tienes siempre y son producto del sentido de la responsabilidad. El miedo a no estar a la altura de las expectativas es el que te hace estar nervioso, no el miedo a enfrentarte al público porque después de muchos años si no estás preparado, pues no podrías dedicarte a esto.

Como director artístico y actor, ¿cómo cree que ha cambiado el teatro en la última década? o ¿es el público el que ha evolucionado?
Las dos cosas han cambiado para bien. En la última década ha aumentado cada año el número de espectadores que acuden al teatro; hay productos muy buenos con unos niveles de calidad impensables en décadas anteriores. En los tres años que llevamos metidos en esta crisis, el teatro lo nota relativamente poco porque el número de espectadores ha ido creciendo. Sí es verdad que el mundo del teatro nota la crisis, pero no por falta de espectadores sino por la falta de dinero o por los recortes de las administraciones públicas.

En el mundo del cine y del teatro se recurre, en los últimos meses, a las reposiciones de clásicos, ¿por qué? ¿falta imaginación a la hora de escribir?
El hecho de programar grandes clásicos nunca es un recurso. Están siempre presentes e interesan al espectador. Lo que pasa es que en España hay una crisis no tanto por la falta de imaginación sino de autores jóvenes que escriban para el teatro. Así como en Estados Unidos, Francia o Inglaterra, escribir para el teatro es importante y esa persona tiene cierto prestigio, en España se le da más promoción a un señor que escriba novelas a que escriba teatro, al quien difícilmente se le dan dos líneas en un periódico. Ser autor teatral en este país no es propio ni una cosa de prestigio.

Teatro, cine, televisión, ¿qué le queda por hacer?
Nunca he hecho circo aunque no creo que pueda colgarme ni enfrentarme a un león -risas-. Me quedan muchas cosas por hacer. Seguro que hay personajes nuevos e historias que pueden llegar a mis manos y convertirse en el mejor papel de mi vida. Siempre estoy abierto a todo. Pero por primera vez en mi vida estoy pensando en bajar el régimen de trabajo y parar un poco porque ya voy teniendo unos años. Llevo 45 trabajando en esto, siempre muy bien, pero ya estoy pensando, no en el retiro, pero sí en relajarnos un poquito. Aparte de esta función, he dirigido a Concha Velasco en una obra estrenada en Valladolid; dentro de dos meses comienzo una función que dirijo con Maribel Verdú y llevo dos teatros.

Sabemos que eres un apasionado de la interpretación, pero ¿qué otras pasiones tiene José María Pou?
Viajar y leer solo. Me gusta descubrir el mundo yo solo y que no me lo enseñe nadie para luego contárselo a otros. Pero últimamente no tengo tiempo para esto -risas-.

Llama un inspector
En el teatro de La Latina hasta el 9 de octubre.
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