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Un Arqueológico del siglo XXI

Un Arqueológico del siglo XXI

miércoles 23 de noviembre de 2011, 00:00h
El Museo Arqueológico ultima la ambiciosa rehabilitación integral, iniciada en 2008. Esta semana abre al público sus puertas con un programa de visitas guiadas para conocer la nueva cara del inmueble. En febrero se abrirá un tercio de los espacios expositivos y a finales de año concluirá su apertura con todas las colecciones. Madridiario ha tenido acceso al complejo antes de su exposición al público.
Siglo y medio después del comienzo de su construcción -1862, bajo diseño de los arquitectos Jareño y Ruiz de Salces-, el Museo Arqueológico, entonces parte del Palacio de Bibliotecas y Museos, vuelve a nacer. El Ministerio de Cultura ultima en estos días la obra civil del inmueble, dentro del proyecto de renovación integral que se inició en mayo de 2008. En febrero de 2012 se abrirá un tercio de las instalaciones, incluidas las exposiciones temáticas de Egipto, Grecia y Próximo Oriente. A lo largo del mismo año se abrirán las salas de la colección permanente, aunque aún se estudian los plazos. La intervención ha costado 35 millones, más otros 18 que costarán los proyectos de montaje y musealización.

Espacios diferenciadores entre la zona pública y la de oficinasLa intervención, planteada por el arquitecto Juan Pablo Rodríguez Prade, ha supuesto incrementar la superficie útil en casi 5.000 metros cuadrados, con lo que el edificio alcanzará los 29.000 metros cuadrados. A la hora de ponerse a trabajar, los arquitectos de Acciona Infraestructuras, empresa encargada de la rehabilitación, detectaron importantes deficiencias estructurales en el inmueble. Por eso, hubo que instalar manualmente más de 1,5 millones de kilos de acero estructural -cada viga pesaba 7 toneladas- e instalar 4 kilómetros de micropilotes en los recalces. Todos los espacios del museo, públicos y de oficina, están cubiertos con mil toneladas de placas de travertino y 17.000 metros cuadrados de superficies de madera de merbau, que cubren íntegramente los falsos techos, por donde se han canalizado los servicios del edificio. En los suelos, se han sustituido casi todos los forjados. Cuentan con calefacción por suelo radiante y líneas de datos que permiten el uso de nuevas tecnologías en cualquier parte del complejo.

Uno de los patios del Museo Arqueológico NacionalDos patios históricos
El museo cuenta con una nueva entrada en el sótano que se creó para almacén en la reforma del edificio efectuada en la década de 1970. A ella se accede por escaleras y una nueva rampa desde el jardín que garantiza la accesibilidad al recinto. El espacio expositivo se articula alrededor de los dos patios históricos simétricos del museo. La entrada se sitúa en el 'patio romano'. Un enorme vestíbulo con cafetería con terraza exterior (en la esquina de la calle de Villanueva), guardarropa, tienda y una sala polivalente recibirá al visitante. Desde el recibidor puede verse la disposición de todos los niveles del edificio. La reforma ha recuperado en ambos núcleos las cubiertas tradicionales, acristaladas ahora con vidrios inteligentes que filtran la luz y mejoran la eficiencia energética, y el piso bajo original del edificio gracias a plataformas sustentadas por columnas. Cada patio cuenta con una columna de escaleras exenta y dos ascensores para facilitar la conexión entre las áreas del complejo y un mejor acceso a las distintas colecciones.

Galería de Prehistoria, en la planta bajaLa primera sala expositiva, dividida en tres espacios, que verán los visitantes será la de información permanente. Servirá para presentar el museo y explicará los métodos arqueológicos con ejemplos en vitrinas de cerámicas y metales. Asimismo, contará con grandes paneles digitales en mosaico que introducirán a la historia de las culturas peninsulares y de la arqueología. También habrá un espacio dedicado a la historia del propio museo. El resto de la planta estará ocupado por las colecciones prehistóricas, que explicarán el avance de las primeras culturas peninsulares.

Un espacio para la numismática
La primera planta acogerá las colecciones de Protohistoria, Grecia y Roma, con una entreplanta superior medianera con la Biblioteca Nacional. La puerta principal por la que hasta ahora se accedía al edificio se cerrará, salvo para ocasiones protocolarias.

Uno de los pasillos de la zona noble del complejoEl segundo piso mantendrá la colección medieval, las salas nobles y la colección de Edad Moderna hasta el siglo XIX. En el ala de la calle de Villanueva se instalará el departamento de Numismática, con una cámara acorazada y un acceso independiente desde el vestíbulo del museo. Este espacio ha necesitado la construcción de una entreplanta para convertirlo en zona singular, colgada del forjado superior (el espacio inferior pertenece a la Biblioteca Nacional). La zona de Historia Moderna se amplía, ya que se verá liberada de infraestructuras como la biblioteca y las exposiciones temporales.

Fachada del museoEl tercer nivel acogerá los despachos, el área de conservación y parte de los almacenes, que se situarán bajo el trasdós de la cubierta. En el espacio de restauración, con acceso al montacargas, se ha habilitado una sala con el doble de altura que la habitual para obras de gran formato. En la cuarta habrá una nueva biblioteca independiente a la exposición permanente. Tendrá acceso directo desde un ascensor de uso restringido. Una estructura autoportante en el torreón sur complementará los fondos de la misma. La crujía de la calle de Villanueva quedará así liberada para el archivo y en la zona norte habrá otro espacio de documentación y difusión.

Por otra parte, durante las obras se han excavado 3.000 metros cuadrados para crear un nuevo sótano por debajo de la nueva planta baja. El espacio así conseguido ha permitido crear espacios de almacén, dos auditorios (uno 70 y otro de 190 plazas) y una sala de exposiciones temporales.

Esta profunda rehabilitación contrasta con la escasa intervención en la fachada en la que tan solo se han realizado algunas acciones de urgencia. El tratamiento integral de la fachada tendrá que esperar, ya que debe realizarse de forma coordinada con la Biblioteca Nacional.

El Museo Arqueológico ha organizado un programa de visitas guiadas, previa cita por teléfono, desde este jueves al 30 de diciembre para poder conocer en profundidad el nuevo inmueble. Para complementar el recorrido arquitectónico, se exhibirá la muestra fotográfica 'Reflejos', realizada por José Manuel Ballester, premio nacional de Fotografía 2010, que ha seguido paso a paso la obra realizada en el edificio y ha plasmadi los cambios en enormes fotografías artísticas y un vídeo que también podrán ver los visitantes.
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