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Los candidatos exhortan a llevar a Rajoy a La Moncloa

El PP de Aguirre y Gallardón reclama la confianza de los madrileños para volver a crear empleo

El PP de Aguirre y Gallardón reclama la confianza de los madrileños para volver a crear empleo

sábado 21 de mayo de 2011, 00:00h
El empleo está en juego. Si algo se le puede prometer a los madrileños y españoles hoy para reclamar su atención es un trabajo. El PP de Madrid lo sabe y ha basado su mensaje en evocar la vuelta a los buenos tiempos. Un regreso, eso sí, que solo será posible si el varapalo a Zapatero es duro y si los de Génova 13 gobiernan autonomías y ayuntamientos de forma incontestable a partir del 22 de mayo.
Con este hilo conductor cerró este viernes el PP de Madrid su campaña electoral para las autonómicas y municipales. En un Palacio de los Deportes abarrotado, Esperanza Aguirre, candidata a revalidar el Gobierno regional, y Alberto Ruiz-Gallardón, aspirante a renovar la Alcaldía de la capital, lanzaron su último mensaje acompañados de un Mariano Rajoy que prometió que volverá a haber "milagro español" a partir del 23-M con el PP en el poder.

Gallardón y Aguirre en el Palacio de los Deportes.La campaña ha dado para pocas novedades y menos titulares. No hay dinero y la gestión de la crisis está en el punto de mira. Gallardón, que tomó la palabra en primer lugar, recalcó que su candidatura no ha prometido "lo que no podemos cumplir". Su promesa estrella, crear 150.000 empleos en la ciudad de Madrid, fue la única que salió a relucir. Sobre lo que su Ayuntamiento le debe a los bancos, justificó que de otra manera Madrid no habría creado ni riqueza, ni empleo, pero tampoco Madrid Río o el soterramiento de la M-30, dos de los grandes focos de deuda. "Lo fácil era quedarse sin hacer nada", remató.

Nada es lo que, a juicio de Esperanza Aguirre, ha sabido hacer el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para salir del "atolladero" de la crisis. La presidenta pasó de puntillas sobre su gestión (garantizó unos servicios públicos cuya privatización ha usado el PSOE como arma durante todo la campaña) e insistió en que la austeridad es la seña de identidad de los populares. La mayor parte del tiempo la empleó en lanzar dardos al Gobierno socialista del Estado. "Pasarán a la Historia como el Gobierno del fracaso del socialismo en España y el de los cinco millones de parados cuando heredaron la mejor España en décadas", clamó tomando como referencia al Gobierno de José María Aznar. El reinado de Zapatero, vaticinó, se acabará el domingo cuando Dolores de Cospedal, Antonio Monago, José Ignacio Zoido o  conquisten históricos feudos socialistas como Castilla-La Mancha, Extremadura o Sevilla: "Zapatero tendrá que convocar elecciones. Ha dicho que no lo hará, pero yo creo que sí".

Mariano Rajoy cerró la campaña del PP de Madrid.Mariano Rajoy será el gran beneficiado si, como vaticinan la mayor parte de las encuestas, el PP no sólo consigue nuevas victorias, sino que amplía mayorías como las que atesora en Madrid de forma inapelable desde hace dos décadas. El presidente nacional del PP tomó la palabra para justificar que Aguirre y Gallardón, a los que definió como "políticos de raza" con "perfil propio", hayan hecho del paro y no de otros problemas autonómicos y municipales el centro de sus mensajes. "Hemos hecho la campaña que querían los españoles, hemos hablado de lo que ellos querían y nadie nos ha distraído", alegó. Tomando -y moldeando a su gusto- el "no me resigno" que hizo famoso Esperanza Aguirre, prometió no conformarse habiendo como hay cinco millones de parados "que quieren trabajar y no pueden" o mientras exista un 45% de paro juvenil.

Frente a la acampada, movilización

Los jóvenes, precisamente, han entrado en campaña tarde, pero lo han hecho. Este viernes la mayor expectación en los mítines de cierre de campaña era saber si los candidatos tendrían algún guiño para los acampados en la Puerta del Sol. Tomás Gómez y Jaime Lissavetzky en su acto en Ifema y Gregorio Gordo y Ángel Pérez en Las Vistillas lo hicieron de forma clara. En el Palacio de los Deportes, el Partido Popular también, aunque de forma diferente. Mientras sus rivales reclamaban abiertamente el voto de los descontentos, Alberto Ruiz-Gallardón se limitó a asegurar que su partido está "con el sistema democrático" frente a aquellos que reclaman un renovación del mismo. Aguirre, a cuyas espaldas los miembros de Nuevas Generaciones gritaban "Esto es democracia, no lo de Sol", reclamó que hay muchos indignados, pero "con la indignidad" del Gobierno de Zapatero. Rajoy, más conciliador, prometió que votar al PP es "votar empleo".

Esperanza Aguirre, durante su intervención.Ni PP, ni PSOE ni IU saben aún qué repercusión podrá tener en las urnas un movimiento que a alcanzado repercusión planetaria como el del 15-M y que piden castigar a los partidos mayoritarios. De puertas para adentro, las grandes formaciones dudan del fenómeno ya que este tiene apenas dos semanas de vida. Ello no impide, sin embargo, que todos hayan apelado más que nunca a la movilización porque, advierten, no sobra "ni un voto".

En el Palacio de los Deportes, Alberto Ruiz-Gallardón advirtió que el "cambio irreversible" para llevar a Mariano Rajoy a la Moncloa, con Madrid marcando el camino de la recuperación, debe comenzar el domingo. Esperanza Aguirre pidió sin circunloquios un último esfuerzo para que sus militantes convenzan a indecisos y también a los "socialistas desencantados" de que voten al PP. "No os fiéis de las encuestas. El domingo no puede faltar nadie a votar al PP [...] Las urnas deben estar llenas de votos del PP", llamó a modo de orden. Su jefe de filas cerró avisando que "las encuestas no votan" y su tradicional y lacónico "Gracias a todos".
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