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Una legislatura a medio gas en sostenibilidad

Una legislatura a medio gas en sostenibilidad

Por Carmen M. Gutiérrez
miércoles 30 de marzo de 2011, 00:00h
En este primer informe de la serie que va a publicar Madridiario sobre la legislatura que ahora acaba se hace un repaso sobre la situación del medio ambiente en la gran urbe que es Madrid. Estos cuatro años podrían haberse convertido en un periodo clave para dar un cambio radical en materia de sostenilidad en la capital, pero decisiones como la paralización de algunos parques y proyectos como Mybici, debido a la situación económica, o el incumplimiento de establecer una zona de bajas emisiones en el centro lo han impedido. El proyecto estrella ha sido Madrid Río.
La situación económica en el Ayuntamiento de Madrid ha lastrado algunos de los proyectos más importantes en materia medioambiental para esta legislatura. Ya en 2008 la delegada del ramo, Ana Botella, anunció que paralizaba la construcción de dos grandes zonas verdes, precisamente la labor más vistosa de la concejalía. La ampliación de 200 hectáreas del actual Parque Lineal del Manzanares, promesa electoral del PP, quedó entonces en suspenso.

También la Cuña Verde de O'Donnell se vio afectada por los recortes, aunque después recibió dinero del Fondo Estatal de Inversión Local para desarrollar la cuarta fase. En la actualidad, el parque tiene 41 de las 110 hectáreas comprometidas para esta legislatura. Del parque de la Gavia, desarrollado por el área de Urbanismo, se han terminado dos de las tres fases, pero al contrario que el anterior, aún no se ha abierto al público ninguna de las 28 hectáreas terminadas, debido a que el suelo tiene que afianzarse. En un futuro tendrá 40 hectáreas. También se ha llevado a cabo la tercera fase del parque Juan Pablo II.

Pese a ser promesa electoral, esta legislatura apenas se ha hablado de la Casa de Campo del Norte. En 2011 el Ayuntamiento ya tendría que haber adquirido los terrenos y desarrollado las primeras fases. Este pulmón verde ha quedado en el olvido y no se ha dado a conocer ningún avance en estos cuatro años.

La paralización de la Casa de Campo del Norte es una de las principales causas por las que Alberto Ruiz-Gallardón, actual alcalde de Madrid, no ha cumplido su promesa electoral de plantar un millón y medio de árboles esta legislatura, pues solo en esta zona verde había 750.000 previstos. Según la delegada de Medio Ambiente, el Ayuntamiento ha plantado alrededor de un millón desde 2003, es decir, en dos legislaturas.

Madrid Río
La crisis tampoco ha paralizado Madrid Río, el proyecto estrella de esta legislatura para el Ayuntamiento y al que ha dedicado los mayores recursos. Desarrollado por el Área de Gobierno de Urbanismo, surge para ajardinar el espacio liberado por el soterramiento de un tramo de la M-30, obra que ha sido declarada ilegal. En total, el nuevo parque lineal mide unas 95 hectáreas y los aproximadamente 400 millones de euros que ha costado han sido aportados por el Ayuntamiento y el Fondo Estatal de Inversión Local. 

Las zonas verdes proyectadas por el Ayuntamiento de Madrid y financiadas por empresas tampoco han sufrido recortes. Así sucede con el Parque Forestal de Valdebebas, costeado por la junta de compensación de este nuevo desarrollo. Tendrá 470 hectáreas y debe de estar casi preparado para empezar a abrir algunos espacios en breve, aunque no ha habido inauguración preelectoral. Por otra parte, la Obra Social de Caja Madrid está plantando el Anillo Forestal de la M-40.

En los recortes de la dirección general de Patrimonio Verde también entró el Plan Director de la Casa de Campo. Finalmente, algo ha avanzado el proyecto de mejora del entorno, con la plantación de 25.000 ejemplares de árboles autóctonos, la recuperación de seis kilómetros de carretera -ahora desmantelados- y la rehabilitación de la muralla histórica.

Algunos parques han sido rehabilitados durante estos cuatro años, con y sin ayuda de los fondos del estado para reactivar la economía en los municipios. Aunque ha habido otros de los que se ha denunciado su mal estado de conservación y que tendrán que esperar.

Sin sistema de alquiler de bicicletas
También en otras áreas de gobierno, como la de Seguridad y Movilidad, la crisis ha hecho que se aparquen proyectos tan importantes para la sostenibilidad de la ciudad de Madrid como Mybici. Este sistema de alquiler de bicicletas fue paralizado después de convocar el concurso público. En cuanto a los carriles bici, ha aumentado el número de kilómetros con proyectos en Madrid Río, Serrano o la zona de García Noblejas, pero Madrid sigue sin tener una red que permita moverse por la ciudad en vías acondicionadas. Esta malla debería estar terminada en 2016. Además, en el recorte de organismos públicos del Ayuntamiento eliminó la Fundación Movilidad, que aglutinaba los proyectos más ecológicos en esta materia. Lo que sí se ha producido es una reforma de la Ordenanza de Movilidad en la que están contemplados específicamente los ciclistas. Los cambios no han gustado a todos, ya que, por ejemplo, no pueden aparcar utilizando el mobiliario urbano.

Mala calidad del aire
Pese a algunos avances, como la adquisición de vehículos menos contaminantes en las flotas de vehículos municipales, el apoyo al coche eléctrico o la peatonalización de calles, Madrid no ha conseguido durante esta legislatura cumplir la normativa europea de calidad del aire. Las partículas en suspensión y sobre todo el dióxido de nitrógeno (NO2) han sido los contaminantes que más quebraderos de cabeza han dado a los responsables municipales.

Para cumplir la directiva europea, el Ayuntamiento se comprometió en 2006 a limitar el tráfico en el centro de Madrid en 2008, con una zona de bajas emisiones a la que no podrían entrar los vehículos más antiguos. La medida fue pospuesta a 2010, año en el que tampoco se aplicó, al argumentar el Ayuntamiento que no hubiese bastado para reducir de forma significativa los niveles de contaminación. El resultado fue que el año pasado, cuando entraban en vigor los límites de NO2, Madrid incumplió la normativa, pese a que se conocía desde hacía tiempo que, si no se tomaban medidas contundentes, se iba a dar esta situación.

En febrero de 2011, la capital ya había sobrepasado los niveles permitidos para todo el año y se vivió un episodio de alta contaminación, como mostraba la 'boina' sobre Madrid. Según la delegada de Medio Ambiente, solo se podría cumplir la normativa si por la ciudad circulara la mitad de coches que ahora. Sin embargo, no se ha tomado ninguna medida en este sentido y el alcalde se ha comprometido ahora a acabar con el problema en cinco años, esto es, en 2016. Mientras tanto el Ayuntamiento, a través del Ministerio de Medio Ambiente, va a pedir una moratoria en la aplicación de la normativa, aunque no es fácil conseguir este tipo de aplazamientos.

Recortes
La crisis económica no solo frenó las inversiones de Medio Ambiente, sino también la prestación de servicios. Para ahorrar alrededor de un 15 por ciento en los contratos, el Ayuntamiento tomó medidas como retirar el servicio de recogida de muebles, suspender la campaña de recogida de hoja o vaciar los contenedores de reciclaje en días alternos en los distritos de la periferia. Todo ello poco después de que se implantara en la capital una tasa de basura con la que pretendía costear el servicio de recogida, lo que generó mucha polémica.

Mejor gestión del agua
Pese a los recortes, las actuaciones en materia de calidad del agua -un aspecto necesario pero poco lucido- han continuado. Las inversiones han sido cuantiosas desde hace años para conseguir el objetivo de vertido cero, de obligado cumplimiento al ser declarado el Manzanares río sensible. Las actuaciones recogidas en el Plan de Mejora de la Calidad del Agua del Manzanares, que están prácticamente acabadas, han consistido en la construcción de kilómetros de colectores y estanques de tormentas.

Estaba previsto invertir 500 millones de euros, aunque la cifra ha podido crecer, pues la oposición criticó los incrementos de presupuesto en repetidas ocasiones. El resultado de todo ello es que ahora, cuando hay grandes tormentas, el agua no va directamente al río por los aliviaderos, sino que se puede almacenar para depurarla poco a poco antes de llegar al Manzanares.

También se está construyendo una red de agua regenerada, que da servicio a algunos parques y complejos privados de Madrid para reducir el uso de agua potable.

Otro gran proyecto ha sido la construcción de la planta de biometanización del Parque Tecnológico de Valdemingómez. Ha costado 112 millones, más del doble de los previsto, y está preparada para fabricar biogás a partir de los residuos orgánicos que los madrileños tiran a basura. Ahora, cuando está a pleno rendimiento, el Ayuntamiento se plantea qué hacer con el biogás que genera, ya que aún no tiene la autorización del Ministerio de Industria para insuflarlo en la red de gas natural.

Ordenanzas polémicas
En esta legislatura han faltado inversiones previstas, pero no ordenanzas. La regulación ha sido uno de los pilares de esta legislatura, al menos en Medio Ambiente, y a veces de forma muy contestada. Una de las primeras polémicas llegó con la ordenanza de limpieza, que contempla multas por no reciclar y por hurgar en los contenedores. La de publicidad exterior también generó críticas al prohibir algunos tipos de luminosos y por intentar prohibir los hombres-anuncio. La última ordenanza del área de Botella aprobada en el Pleno, la del ruido, también ha dado mucho que hablar, al endurecer las penas por hacer botellón en la calle y molestar a los vecinos. Además, provocó sonoras protestas de los músicos callejeros a los que se les quería poner coto para tocar en la calle. Finalmente, solo se ha prohibido la percusión y la electrificación.
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