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Yolanda García, Carla Gil y Ruth Gabriel, directora y actrices

Una buena dosis de sexo y humor

Una buena dosis de sexo y humor

jueves 10 de febrero de 2011, 00:00h
'Good sex, good day' es la última apuesta teatral de Yolanda García Serrano. Una historia que aborda la relación de la mujer con el sexo en clave de humor. Madridiario ha compartido esta "sesión de risoterapia" con la directora y guionista de la obra y con las actrices, Ruth Gabriel y Carla Gil, que dan vida a unas amigas sin ningún tipo de pudor.
A ‘Good sex, good day’ añade la frase ‘Lo que ellos ignoran de ellas’, por si a alguien no le queda claro, ¿no?. ¿Qué se va a encontrar el público que llegue al teatro Arenal?
Yolanda García:  Se cuenta cómo se puede tener una buena relación de pareja sin que vaya más allá de un encuentro rápido y que luego te deja muy malos recuerdos. Se suponen que hay unas galácticas que están investigando comportamientos sexuales de los seres humanos en general y esto es una excusa para creer como tres amigas hablan de sus novios, experiencias sexuales y de cómo les va.

Ruth Gabriel: En la obra se habla del primer momento y de cómo lo ha vivido cada una. El tema fundamental es la búsqueda hacia ese ansiado orgasmo en el que colaboran las amigas con sus ideas, de cómo o no se llega, cómo intentarlo. Vamos, un descalabro- risas-.

Carla Gil: Se  van a encontrar a tres mujeres hablando de sexo, pero sin meternos con los tíos, que eso es algo muy importante. Muchos chicos me decían que si iban al teatro les íbamos a poner verde, y no. Los hombres van a venir al teatro y no les vamos a insultar; van a reirse mucho y a aprender alguna cosita.

Galácticas a las que dan vida Ruth Gabriel, Carla Gil y Noelle Mauri, ¿cómo son sus personajes?
Y.G:  Son tres mujeres que no tienen ningún problema al hablar de sexo y de sus relaciones, a pesar de que hay una de ellas que cuando empieza la obra es virgen. Cada una cuenta su primera vez. Todos estos temas los analizan las galácticas que en definitiva, son las que dan lecciones a los presentes en la sala.

C.G. Mari es el personaje que interpreto.
Gesticula mucho, es muy expresivo y le cuenta a sus amigas absolutamente todo lo relativo a sus relaciones.

R.G: Mi personaje es una mujer muy estricta y tirando casi a antipática. La hemos marcado así de dura para que contraste con el otro personaje, que es una mujer que a estas alturas no ha perdido la virginidad.

El escenario recrea un ambiente un tanto influenciado por el comic, ¿no?
Y.G: Hay un dormitorio, un trozo de salón y un cuarto de baño. Mari (Carla Gil) vive en un cuarto de baño, Inés (Noelle Mauri)  vive en el salón y Laura (Ruth Gabriel) vive en el dormitorio. Y lo que ocurre es que a pesar de que cada una vive en su espacio, yo quería romper la pared entre las casas para que algunas conversaciones fuesen cara a cara, aunque casi todas son por teléfono.

Hablar de sexo sin tapujos, ¿esa es la idea?
Y.G:  Lo que quería es que fuese una función sana y que se hablara de un tema que a todos los concierne. Tiene una gran dosis de realidad. Estas amigas están un punto más allá de lo realista y natural. Por eso digo -entre risas- que son tres locas y son de comic, pero seguro que nos podemos identificar en cada una de ellas por las cosas que cuentan.

Y ¿cómo conseguir una buena relación?
Y.G: Pues eso, nada de calcetines, hay que acariciar, besar, no hay que levantarse inmediatamente como si te hubieses dejado algo en el fuego y hay que hacer que el otro desee que estés con él. Pero es importante saber que no nos metemos con los hombres. Lo he hecho en otras obras, pero en esta no.

Se nota mucha complicidad entre las tres actrices. A Carla y Noelle las conoce desde hace mucho tiempo cuando esta obra se subió a los escenarios de Nueva York en 2008. Pero faltaba una mujer para incorporar al trío. ¿ Por qué Ruth Gabriel?
Y.G: Carla Gil y Noelle Mauri son dos actrices que ya lo hicieron en Nueva York y si repiten será por algo. La tercera se quedó en Estados Unidos creándose una carrera como actriz. Entonces Carla me habló de Ruth Gabriel. Aunque no me la imaginaba haciendo comedia porque nunca la había hecho, pensé que al ser tan buena actriz, no tendría problemas. Y efectivamente, quiero que la gente la vea porque tiene una vis cómica que no se le conoce.

R.G:  La obra está siendo muy divertida. Es la primera vez que hago comedia en teatro y me apetecía mucho. Además estando en manos de Yolanda con un texto de ella me sentía bastante segura. Es como si le conociese desde antes. Tenemos muchos amigos comunes y siempre ha estado muy presente en mi vida.

Y, ¿qué acogida tuvo en Nueva York? ¿Resultó muy atrevida?
Y.G:  Allí muy bien. Fue una obra en español, hecha con subtítulos en inglés. Los americanos dijeron que les parecía muy atrevida y divertida y nadie se sintió ofendido. Y se consiguió lo que había pretendido desde un principio: una función donde la gente se lo pasase bien.

C.G: Fue una experiencia fantástica. Teníamos un poco de miedo al principio porque era Estados Unidos y actuábamos en español. Cambiamos expresiones y palabras para que lo entendiesen. Y  finalmente decidimos poner pantallas con subtítulos. La verdad es que a la gente le encantó. Los americanos dijeron que con solo ver nuestra actuación, el tono de voz y leyendo un poco el argumento de la obra, se lo pasaron pipa.

La buena acogida del público americano, ¿hizo plantearse el reto de traer la obra a Madrid?
C.G: Pues si. Cómo no íbamos a traer la obra aquí, después del éxito alcanzado en  Nueva York. Además de actriz, soy la productora de la obra y una persona muy, muy cabezota. Así que después de mucho esfuerzo, aquí estamos. Aunque esto no hubiese sido posible sin Yolanda.

Ha participado en otras películas con temáticas similares, como ‘Todos los hombres sois iguales’ y ‘Por qué le llaman amor cuando quiere decir sexo?.  Se está haciendo especialista en estos temas, ¿alguna razón?
Y.G. Yo creo que con el humor puedes tratar cualquier tema por muy delicado que sea. Si en ‘El verdugo’ se aborda la pena de muerte y el tema nazi en ‘La vida es bella’ de una manera más cómica, entonces por qué no hablar de sexo con humor. Recuerdo que hasta hice una obra de teatro sobre malos tratos con humor que fue un reto muy difícil.

Cine, teatro y televisión. ¿Con qué se queda?
Y.G:  Me quedo con el teatro y el cine. Con el teatro porque yo nací profesionalmente ahí. Empecé siendo actriz y lo tuve que dejar, por suerte para los directores -bromea- y fue cuando empecé a dirigir. La televisión no, porque dependes de las audiencias.

¿Qué se garantiza al público que quiera ver la obra?
Y.G: Se va a encontrar tres mujeres, atractivas y que están un poco locas. Está garantizado que pasarán una hora y media de risas que harán desconectar de la mala época que vivimos.

R.G: Es una estupenda terapia de risas. Incluso uno se puede cuestionar, cuando llegue a casa, si funciona o no lo de hacer el amor con los calcetines puestos o roncar después de mantener una relación, -entre risas-. Lo mejor es que la obra no ofende a nadie.
 
'Good sex, good day (Lo que ellos ignoran de ellas)'. En el teatro Arenal, hasta el 6 de marzo.
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