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De visita en el Museo Olavide

Lepra y tiña, en figuras de cera

Lepra y tiña, en figuras de cera

lunes 07 de febrero de 2011, 00:00h
El estudio de las enfermedades de la piel ha evolucionado de manera espectacular en los últimos cien años. Mientras ahora la tecnología permite obtener análisis en 3 dimensiones, en el siglo XIX los estudiantes aprendían mediante esculturas que reproducían las más desagradables patologías a tamaño real. En el desconocido Museo Olavide pueden contemplarse más de 400 de estas figuras.

El Museo Olavide fue fundado a mediados del siglo XIX por José Eugenio Olavide (Madrid, 1836-1901), un médico y cirujano que, tras su entrada al Hospital San Juan de Dios, se formó como dermatólogo de manera autodidacta. "El centro estaba por aquel entonces especializado en enfermedades venéreas e infecciosas como la tiña, la sarna y la lepra", explica el doctor Luis Conde-Salazar, actual director del museo.

La fotografía de la época aún no contaba con la calidad suficiente como para transmitir conocimiento y la enseñanza médica, principalmente en Anatomía y Dermatología, se impartía mediante el estudio de figuras de diversa composición. Uno de los métodos más frecuentes era las figuras de cera o moulages. En Madrid Enrique Zofío, que había estudiado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, realizó más de 300 de ellas que a día de hoy suponen el grueso de la colección. Se desconoce cómo entraron en contacto Olavide y Zofío, ya que "no se conserva ningún contrato que pruebe que tuvieran relación".

El caso es que el 26 de diciembre de 1882 se inauguró el Museo Anatomo-patológico, cromo-litográfico y microscópico, integrado en las dependencias del Hospital San Juan de Dios. "Las figuras, realizadas en su mayoría a tamaño natural, no solo mostraban la lesión, sino que tenían una superficie suficiente como para poder identificar la región anatómica afectada", explica Conde-Salazar.

Cada una de las piezas venía además catalogada por diagnóstico y acompañada de la historia clínica del paciente. Dermatitis, lepra, sarna, lupus, sífilis, tiña o tuberculosis son algunas de las patologías que se identificaron. Felipe Heras, dermatólogo y autor de la tesis doctoral 'Figuras e historas clínicas del Museo Olavide: Estudio dermatológico' asegura que los informes incluían todo lujo de detalles: "en las historias pueden leerse comentarios del tipo 'el paciente sufría sobremanera porque no conciliaba el sueño' o 'prostituta que se da a la mala vida'". "Los médicos redactaban de manera muy curiosa y diferente a como se hace hoy en día, con muchos juicios de valor", añade.

40 años acumulando polvo
Las figuras, de cera y pintadas al óleo, eran conocidas y alcanzaron cierto prestigio en Europa. En 1901, a la muerte de Olavide, el museo pasó a adquirir su nombre. Falta documentación precisa sobre el número total de modelados con los que llegó a contar la colección, aunque se cree que la cifra superería los 800. Después de varios traslados, en 1966 las piezas se embalaron y se depositaron en cajas de pino. Permanecieron guardadas durante más de 40 años en un edificio anexo al actual Hospital Gregorio Marañón hasta que volvieron a ser descubiertas.

Actualmente el museo es propiedad de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) y las piezas restauradas se encuentran en la Escuela Nacional de Medicina en el Trabajo (Pabellón 8 de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid).

Restauración
Amaya Maruri y David Aranda llevan desde 2006 restaurando piezas. Ya llevan más de 400, pero todavía quedan cajas por abrir. "Cada vez que abrimos una caja es muy emocionante, porque no sabemos lo que vamos a encontrar", asegura Aranda, quien comenta además que en alguna ocasión han visto esqueletos de animales en su interior.

El trabajo es laborioso porque "a veces las figuras se conservan en muy mal estado y hay que ir escama por escama", afirma Maruri. Así, hasta que no restauran las piezas de una caja, no abren una nueva. Hoy, ante un grupo de dermatólogos interesados en la historia de la colección, abren una de ellas. Aparecen dos piezas, razonablemente bien conservadas. En una de ellas se lee perfectamente el diagnóstico: 'Apéndice córneo de la mejilla izquierda'. En una semana estará restaurada y lista para ser expuesta.

La idea es que, cuando se terminen las labores, la colección de Olavide se incorpore a un futuro Museo Nacional de Medicina con sede en Madrid.

Para visitar el taller de restauración del Museo Olavide llame al 91.822.40.02 o escriba un correo electrónico a museo-olavide.enmt@isciii.es.

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