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Jaime Smith, fundador de Alianza para la Depresión

'Los tontos no tienen depresión'

"Los tontos no tienen depresión"

lunes 13 de septiembre de 2010, 00:00h
Jaime Smith es un madrileño que convivió varias décadas con su mujer sumida en una profunda depresión, "hundida". Esto le llevó a reflexionar sobre la infelicidad del hombre en el mundo moderno y escribió varios libros -El dolor del alma, La cara oculta de la inteligencia, La depresión de Marta-. En 1995 fundó Alianza para la Depresión, una asociación de grupos de autoayuda que, a lo largo de este tiempo, ha reconfortado a más de 8.000 personas. Entre risas asegura que todos deberíamos pasar por una depresión alguna vez en la vida "porque si consigues superarla luego estás mucho mejor que antes de haberla tenido".
-En alguna ocasión, usted ha afirmado que el dolor del alma es incluso peor que el cáncer, ¿tan terrible es la depresión?
La enfermedad no es tan grave como el cáncer, pero el dolor sí. Yo que llevo 16 trabajando en el tema –desde la fundación de Alianza para la Depresión- me estoy dando cuenta de que cada vez es más terrible. Pero no lo digo yo, lo dice gente como Bertolotti que es el director de todos los temas psiquiátricos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y dijo que la depresión era el mayor problema sanitario del mundo hoy en día. Afecta a una población enorme, se calcula que unos 400 o 500 millones de personas en todo el mundo. Además, se sabe que en los países que decimos del “bienestar” es dónde hay más “malestar”. Cuanto más “civilizados”, más depresión.

-Se dice que las personas más sensibles, inteligentes y pesimistas son las más propensas a sufrir depresión
Sí. La depresión no la tienen los tontos. Yo tengo correspondencia con Seligman, el autor de El optimismo aprendido y el número uno en pesimismo conocido. Él mismo se confiesa "mayorcito, gruñón, algo pesimista y ateo". Sin embargo, a pesar de su ateísmo, para superar la depresión recomienda creer, tener fe en algo.

-Y no tiene por qué ser en Dios
No, no tiene por qué ser en Dios ni en ninguna religión específica, pero hay que tener una ilusión por algo, una esperanza.

-La OMS la define como un trastorno del ánimo y ha pronosticado que en 2020 será la segunda enfermedad que más bajas por incapacidad cause
Sí, y parece ser que están adelantando la fecha. China, con todo su desarrollo, es el país donde más suicidios se producen. Eso sí, el depresivo no es agresivo. El esquizofrénico sí que puede serlo.

-Dicen que la depresión puede aparecer por una causa que no sea evidente ni esté lo suficientemente justificada a los ojos de los demás, ¿es una enfermedad mental?
Yo tengo mi propia opinión: la depresión no es una enfermedad mental. Las enfermedades mentales son las locuras. La depresión no es una locura. Como dice un buen psiquiatra: “para el loco dos y dos no son cuatro; para el depresivo dos y dos son cuatro, pero no le gusta que sean cuatro”. El psicótico está alejado de la realidad. El depresivo no, lo que pasa es que está hundido. La palabra depresión hace unos años era económica. Ahora no la llamamos depresión, la llamamos “crisis”. La depresión puede no tener causa, y esa es la más grave de todas. No se sabe todavía bien por qué aparece. Hay factores orgánicos que influyen, por ejemplo el hipotiroidismo. No quiere decir que todos los ‘hipotiroidistas’ padezcan depresión, pero puede influir.

-Antes a los que se deprimían se les llamaba ‘melancólicos’…
Correcto. Y a los psiquiatras ‘loqueros’ (risas).

-En Madrid hay unos 6.400 intentos de suicidio al año, ¿cómo tiene que estar una persona para llegar a este límite?
Sí, el INE da esa cifra. Yo conozco a dos personas que se han suicidado por depresión. En España tenemos una costumbre muy mala que es la tendencia a correr un tupido velo con el tema de los suicidios. Y eso es un problema, porque la depresión es una enfermedad seria y grave. Pero tiene una cosa muy buena: que se puede superar, cosa que no es tan fácil con el cáncer o el sida. La depresión tiene mejor pronóstico.

-Usted empezó a interesarse por esta enfermedad a raíz de que su mujer la padeciera, historia que ha contado en La depresión de Marta o El dolor del alma. ¿Consiguió Marta recuperarse?
Sí. Ahora está muy bien. No es porque sea mi mujer, pero ella es muy inteligente y muy sensible. Hay un psicoterapeuta norteamericano que dice que todos deberíamos pasar por una depresión. La recomienda por que hay una cosa que está comprobada: el que supera una depresión después está mucho mejor que antes de haberla tenido.

-¿Cómo se puede ayudar a las personas con depresión?
Es muy difícil. Es más difícil que con cualquier otra enfermedad porque no se pueden hacer pruebas y te hunde el ánimoalma en latín-. Antes se decía que se estaba viviendo en una melancolía. Tchaikovsky o Churchill sufrían de 'melancolía'. Y no eran tontos, eran muy inteligentes. También es que los familiares somos nefastos para la depresión. Si el psiquiatra no la comprende, ¿cómo la van a comprender los familiares? Se equivocan cuando dicen “anímate”, porque el que se encuentra así, no se va a animar por mucho que se lo digan.

-¿Qué se hace en Alianza para la Depresión?

Grupos de autoayuda. Una de las cosas que me impulsó a crear esta asociación fue que yo veía que había psiquiatras, psicólogos y medicamentos, pero faltaba algo. Me puse en contacto con una asociación de Inglaterra y me di cuenta de que la autoayuda podía ser muy útil. Como la propia palabra dice, la autoayuda sale de uno mismo. Además, tenemos una cosa muy buena y es que los grupos los llevan personas que ya han superado una depresión. El fármaco que llamaron milagro ‘prozac’ tenía sólo una eficacia del 40 por ciento. No funciona siempre, es necesario tener algo más. La mente es importantísima para cualquier enfermedad.

-¿Es normal que las personas que se deprimen se refugien en el alcohol o en otras drogas?
No siempre. El alcohol tiene la fama de ahogar las penas, pero no las ahoga, las agudiza. Yo siempre he dicho que no podría ser alcohólico porque me gusta demasiado el alcohol (risas).

-Usted es especialista en esta enfermedad pero se ríe mucho, no parece que tenga un carácter muy depresivo
Siempre he pensado que yo no era lo suficientemente inteligente o lo suficientemente sensible, porque nunca he tenido depresión (risas). Resulta que soy una especie de roca. El sentido del humor es importantísimo. Aunque hasta los propios humoristas pueden tener depresión. Por ejemplo Charles Chaplin, el famoso ‘Charlot’, sufría una depresión fortísima.

Para más información:
Alianza para la Depresión: 91.570.30.03
Fundación Humanae: 91.154.13.13
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