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El María Guerrero se convierte en Centro Dramático Nacional

El María Guerrero se convierte en Centro Dramático Nacional

viernes 15 de octubre de 2010, 00:00h
En 1978 el Ministerio de Cultura, del que era titular Pío Cabanillas, puso en marcha un nuevo ente de teatro público, el Centro Dramático Nacional,  y    desde el primer momento todos tuvieron claro cual sería la sede central del CDN: el teatro María Guerrero que este viernes cumple 125 años. El Cronista de la Villa Antonio Castro narra para Madridiario la última etapa de este histórico teatro.
El primer director del Centro Dramático Nacional, nombrado en febrero de 1978, fue Adolfo Marsillach. Sus primeros objetivos, nunca desarrollados del topo, eran poner en marcha dos salas de teatro, un taller de teatro y un centro de formación de actores del que surtir la futura compañía. Una de las dos salas era la del teatro María Guerrero, donde se quería representar un repertorio de obras extranjeras y españolas, clásicas y modernas; en la otra,  se pretendían estrenar obras contemporáneas tanto extranjeras como españolas, aunque dando mayor preferencia a las nacionales.

En el teatro María Guerrero, por ser propiedad del Estado y tener una dilatada historia como teatro nacional, se instalaron las oficinas y allí se han estrenado desde hace más de tres décadas las producciones escénicas del organismo. Sin embargo el primer montaje del nuevo teatro nacional se estrenó en el pequeño teatro Bellas Artes, Bodas que fueron famosas del Pingajo y la Fandanga (1978). Y el 21 de noviembre y durante ocho días se reabrió el María Guerrero con Noche de guerra en el Museo del Prado.

Han pasado más de treinta años desde aquel momento. El Centro Dramático, que pronto perdió al teatro Bellas Artes, sigue siendo el teatro nacional, dependiente del Ministerio de Cultura, que heredó muchas de las competencias del extinto Ministerio de Información y Turismo. Durante estos años su gestión ha estado condicionada por los distintos gobiernos democráticos, que han ido reemplazando a los responsables. Un triunvirato compuesto por Nuria Espert (1935), José Luis Gómez (1940) y Ramón Tamayo (1921-2008) sustituyó a Marsillach en 1979. A ellos siguió Lluis Pascual (1951), que se hizo cargo en 1983, y José Carlos Plaza (1943), nombrado en 1990.

Durante los gobiernos del Partido Popular dirigió el CDN Juan Carlos Pérez de la Fuente. Actualmente su responsable es el director y escenográfo Gerardo Vera (1947). En su mandato el organismo público ha crecido con la incorporación de las dos salas del nuevo teatro Valle-Inclán en la madrileña plaza de Lavapiés.

Aparecen las termitas

El paso del tiempo acaba afectando a cualquier construcción. No ha sido una excepción el María Guerrero. En junio de 2000 el teatro fue cerrado para acometer un proyecto de reforma pero, cinco meses más tarde, se detectó la presencia de termitas en la estructura de madera del edificio. Ante la gravedad del hecho – y la constatación de que nunca, desde su inauguración, se había reformado a fondo la estructura- se hizo necesario modificar los planes iniciales para subsanar esos problemas y, de paso, devolver la distribución original al primitivo teatro de la Princesa.

El arquitecto de Instituto Nacional de Artes Escénicas (INAEM), Florentino Gómez Arruabarrena, se encargó del proyecto de reforma que afectó a todas las secciones del edificio. Los trabajos se prolongaron hasta marzo del año 2003 siendo director del teatro –y del Centro Dramático Nacional- Juan Carlos Pérez de la Fuente. Acabó costando ocho millones y medio de euros. Mientras se ejecutaban las obras, el Centro Dramático siguió presentando sus montajes en otros escenarios cedidos, como el del teatro de La Latina.

La reapertura se produjo el 14 de mayo de 2003 con la reposición de uno los títulos más importantes del teatro español del siglo XX, Historia de una escalera,  la obra que consagró al dramaturgo Antonio Buero Vallejo (1916-2000) en 1949. El montaje estuvo dirigido por Juan Carlos Pérez de la Fuente  y en el numeroso reparto figuraron, entre otros actores Vicky Lagos (1938), Yolanda Arestegui (1964), Alberto Jiménez y Victoria Rodríguez (1932), viuda del autor.

La reforma eliminó la popular cafetería del teatro, en el sótano. Aquel lugar de reunión de cómicos y espectadores permanecía desde los comienzos del edificio como cantina y, hasta su desaparición, la gestión del negocio se realizaba por concurso entre empresarios privados. Su desaparición permitió convertir este espacio en una pequeña sala teatral bautizada como de la Princesa en recuerdo del nombre original del teatro. Esta sala, con entrada independiente junto a la taquilla, se localiza bajo el patio de butacas de la principal y tiene capacidad para 120 espectadores.

Hoy, cumplida ya la primera década del siglo XXI, el teatro María Guerrero es un moderno y confortable edificio a pesar de haber sido abierto en el siglo XIX. Madrid conserva, afortunadamente, varios teatros a caballo entre estos tres siglos: el Español, la Zarzuela, el Real, la Comedia (actualmente cerrado), el Lara y el protagonista de este aniversario. Un riquísimo patrimonio que autoridades, profesionales de la escena y público estamos obligados a conservar y mantener en funcionamiento.
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