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Un mercado-corrala abierto al cielo

Un mercado-corrala abierto al cielo

jueves 21 de octubre de 2010, 00:00h
El mercado de San Antón va tomando forma como el nuevo epicentro del comercio del ámbito de Chueca. Una mediana superficie, aparcamientos robotizados, una zona para exposiciones, otra para productos de degustación y tapeo, y un restaurante se unen al comercio tradicional dentro de un inmueble con concepto de corrala sostenible y techo acristalado. Madridiario les muestra su transformación.
Todo el proyecto es nuevo. En 2007, el Ayuntamiento de Madrid y la asociación de comerciantes acordaron el derribo del antiguo edificio de 1945, muy deteriorado y víctima del cambio de modelo comercial de la ciudad. "La mayoría de los puestos estaban cerrados y el mercado esperaba su muerte y, lo que es peor, su olvido. Por eso, buscamos una alternativa", comenta Daniel López, director general de Comercio. Debía remontar la imagen de San Antón como eje vertebrador del comercio del barrio de Justicia. Y esta llegó a través del Plan municipal de Modernización de Mercados.

El resultado está ya a la vista, a pesar de que habrá que esperar todavía varias semanas para su inauguración. El inmueble se erige como una apuesta moderna pero integrada en plena calle de Augusto Figueroa. La fachada elaborada con dos tipos de ladrillo resalta las dos entradas a pie del complejo. Dos enormes puertas de cristal dibujan cuál es el escenario que va a encontrarse el visitante que se acerque. Sobre suelo de basalto semipulido, en la planta baja, un Supercor ocupa el espacio de la mediana superficie que colabora con el comercio de proximidad. Sin embargo, para disfrutar el nuevo San Antón hay que mirar hacia el cielo. El tejado es un lucernario acristalado con placas solares que, además de inundar de luz todo el complejo, servirá para gestionar la climatización sin apenas gasto energético.

Tarjeta de presentación
Unas escaleras mecánicas (y también ascensores, ya que la instalación es totalmente accesible) llevan al primer piso del edificio. Cada uno de los 14 locales tendrá cierre transparente para que el cliente pueda conocer el producto. Serán más espaciosos, al igual que los pasillos. Será una tarjeta de presentación comercial visible desde el exterior. El mercado en sí va a ser eminentemente de alimentación, vinculando actividades y categorías de precios sin repetirse. Habrá fruterías, carnicerías y pescaderías tradicionales junto a aquellas que se dediquen a las delicatessen. Incluso habrá una panadería que amasa pan al estilo clásico y una bodega como espacio de descanso en la que estudian preparar alguno de los productos que los clientes compren en las tiendas de alimentación. Los comerciantes han acordado cambiar el horario (10 a 21.30 horas) para adaptarse a las necesidades de los clientes sin cerrar para comer.

La segunda planta es un cambio total de concepto. La parte central es un espacio abierto a cuyo alrededor estarán dispuestos diez locales de degustación y compra de comida para llevar. "Hemos buscado un perfil de empresas medianas o pequeñas, no franquicias para mostrar un perfil que se adecúe a nuestros clientes, que pertenecen a distintos estractos sociales", incide Octavio Rodríguez, presidente de la asociación de comerciantes. En el lado opuesto de la planta se habilitará una sala con terraza en la que pretenden organizar exposiciones, presentaciones y otras actividades.

La tercera y última planta estará también destinada al ocio. Contendrá un restaurante acristalado con terraza, junto con sus cocinas y las oficinas del mercado, en pleno corazón de Chueca. Para evitar ruidos innecesarios a los vecinos, instalarán también pantallas acústicas. La asociación de comerciantes y el Ayuntamiento han estudiado la manera de permitir a los locales de estas plantas abrir más allá de las horas de cierre del mercado propiamente dicho, gracias a los accesos laterales del edificio, sin incumplir la Ley de Comercio.

Reparto verde
Dos plantas de sótano acogerán 82 plazas, 80 para clientes (36 de ellas robotizadas y 6 adaptadas para la regarga de coches eléctricos) y 2 para reparto. El calor generado por los motores de refrigeración estarán centralizadas para evitar pérdida de energía y peor climatización. La asociación estudia dos medidas en favor del medio ambiente. Exigirán que las furgonetas de reparto funcionen por electricidad y transformarán la basura orgánica triturada en cámaras acondicionadas en compost que regalarán a los clientes. Además, han solicitado al Ayuntamiento regular la carga y descarga, adaptar aparcamientos para bicicletas y motos, y ampliar aceras o crear calles de movilidad mixta (para peatones y automóviles)

El nuevo edificio ha costado 14,75 millones, de los que el Ayuntamiento ha subvencionado 4,42, la Comunidad de Madrid ha aportado 4,39 millones a través del Plan Ficoh y 949.826 euros por subvención directa, la Cámara de Comercio ha invertido 369.066 euros, y el resto la asociación de comerciantes y la aportación de Supercor.
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