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Madrid se acerca al millón de pobres

Madrid se acerca al millón de pobres

miércoles 20 de octubre de 2010, 00:00h
Vivir con 7.000 euros al año resulta complicado. Si, además, es una familia entera la que depende de esa cantidad, llegar a fin de mes se convierte en un milagro. Y esa realidad, según un informe elaborado por el sindicato UGT, es la que viven cada día cerca de un millón de madrileños. La Consejería de Asuntos Sociales, sin embargo, califica estos datos de "alarmistas" y sostiene que en Madrid "todas las familias tienen cubiertas las necesidades básicas con la Renta Mínima de Inserción".
Las cuentas no salen para cerca de un millón de madrileños. En concreto, para las 983.000 personas que viven con menos de 7.070 euros al año. Según los datos de la Unión Europea recogidos en un informe del sindicato UGT, esto supone el 14,63 por ciento de la población de la Comunidad. "Estamos hablando de gente que no llega al nivel de renta necesario para tener una vida digna", explica la secretaria de Políticas Sociales de UGT, Ana Sánchez de la Coba.

Estamos acostumbrados a los eufemismos. Nos referimos a ellos como "colectivos en riesgos de exclusión social" o, lisa y llanamente, como "pobres". En el último año y medio, según el estudio de UGT, el número de excluidos sociales ha crecido en 200.000 personas. Pero el cambio no ha sido sólo cuantitativo. Los nuevos desheredados ya no están asociados a la marginalidad, la delincuencia o el consumo de drogas, sino que son trabajadores que hasta hace poco disfrutaban de las comodidades de la denominada sociedad del bienestar: coche, hipoteca, ocio...

Ahora, la crisis ha acabado con el precario equilibrio que sostenía este espejismo y ha arrastrado en su caída a sectores de la población considerados vulnerables: parados de larga duración, madres solteras, jóvenes, pensionistas e incluso trabajadores que, pese a haber escapado de la sangría del paro, apenas reciben más de 500 euros por su trabajo. "El número de parados de entre 35 y 44 años ha aumentado un 390 por ciento en los dos últimos años", recuerda la secretaria de Empleo y Formación de UGT, Nuria Albert. Y ese paro de larga duración, advierte, "es el primer paso para la exclusión social".

Con esos ingresos, no es de extrañar que cada vez más gente tenga que pedir ayuda para llegar a fin de mes. Sólo en el último año, la demanda en el Banco de Alimentos de la Comunidad de Madrid se ha triplicado. "Cada día repartimos más de 20 toneladas de comida en los comedores sociales de Madrid", señala el director general de este organismo, Vicente López Alemany. Hace 16 años, cuando nació el Banco de Alimentos, repartió cerca de 40.000 kilos de comida en un año. Hoy en día, esta cifra está entre los 8 y los 10 millones de kilos al año.

Ellos son los intermediarios, pero son las organizaciones sociales y de ayuda humanitaria las que lidian a diario con esta realidad. En el año 2009, la organización Cáritas atendió a cerca de 108.000 personas. "Y la tendencia en este 2010 es que sigue incrementando", advierte la directora de Obras Sociales y Humanitarias de Cáritas, Rosalía Portela.

Una gran parte de quienes acuden a estos comedores sociales ya formaban parte de esta "exclusión estructural" hace dos años, pero la omnipresente crisis también ha golpeado a quienes ocupaban la base de nuestra clase media. "El rostro de los nuevos usuarios es el de una mujer, menor de 45 años, con hijos a su cargo y cargas familiares no compartidas".

Pero no es un rostro único. Los inmigrantes también han visto tambalearse sus nuevas vidas en un país lejano al suyo y suponen ya el 60 por ciento de quienes acuden a los comedores sociales. "Muchos de ellos tenían ya la nacionalidad española, una hipoteca, cotizaban y estaban integrados, pero se han visto arrastrados a una situación de precariedad económica -lamenta Portela-. Son personas que cuando llegan a nuestra acogida han agotado sus recursos, sus ahorros, probablemente a los amigos y familia y a los que se les va resquebrajando toda la red de apoyo que tienen".

La Comunidad lo rebaja a 12.900 familias
La Comunidad, sin embargo, no comparte los datos manejados por el sindicato UGT y rebaja esta bolsa de pobreza a las 12.900 familias que reciben la Renta Mínima de Inserción (que en la Comunidad de Madrid oscila entre los 375 y los 527 euros). "Las cifras que ha dado UGT son cifras alarmistas que no se ajustan a la realidad", indican desde la Consejería de Asuntos Sociales.

A pesar de ese evidente desfase entre los datos, la Comunidad también ha notado un notable incremento de la pobreza en los dos últimos años. Ese aumento ha sido del 36 por ciento, y las estimaciones de la Consejería apuntan a que, a finales de 2010, el número de familias que dependan de la Renta Mínima de Inserción será ya de 14.000. "Todos tienen garantizados los 375 euros de la RMI -insisten desde la Consejería-. Y además está apoyado con cursos, becas y formación".

El informe de UGT revela que aquellos con un nivel de estudios más bajo tienen más posibilidades de pasar a engrosar esta estadística -el 67,2 por ciento no tenía el graduado escolar-, pero no son los únicos. El 2,63 por ciento de los nuevos desheredados son universitarios que están en paro o que cobran sueldos miserables. El mensaje de UGT es claro: "Hoy, cualquier persona puede verse amenazada de quedar en situación de exclusión social".
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