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El Centro Dramático Nacional recupera la otra cara de Chéjov

El Centro Dramático Nacional recupera la otra cara de Chéjov

Por MDO
miércoles 24 de noviembre de 2010, 00:00h
El Teatro María Guerrero acoge un nuevo espectáculo del Centro Dramático Nacional, en el que se proponen descubrir la faceta creativa menos famosa en la obra Chéjov explorando sus inicios. Y es que el afán experimental del autor de 'La Gaviota' se refleja a través de los relatos humorísticos que escribió durante su juventud y que constituyen la base argumental de 'La ruleta rusa', una nueva producción que enseñará el rostro más desconocido de Chéjov.
Lejos de la sobriedad y el aplomo que le otorgarían algunos de sus textos -elevados a la categoría de obras maestras- a través de 'La ruleta rusa' el espectador podrá conocer al Chéjov de los relatos humorísticos mediante seis de las creaciones que escribió durante su juventud. En ellas se permite, con la frescura del autor que busca una voz propia, otra pose literaria.

El Centro Dramático Nacional (CDN) estrena este miércoles, en la Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero, este nuevo espectáculo que  rescata al Chéjov menos conocido y que ha contado con dramaturgia de Enric Benavent y puesta en escena de la compañía El Zurdo. Luis Bermejo, director de la compañía, explica que en 'La ruleta rusa' "hay muchas historias que también hablan de la humillación cotidiana del existir". Y añade: "Los actores han destilado, en el proceso de ensayos, la intención de comunicar el texto directamente al espectador y eso es lo que hacen, llegando incluso a intercambiar opiniones con el público. La función es totalmente suya",

Por este motivo, el plantel interpretativo compuesto por Markos Marín, Tino Martínez, Mónica Monferrer, Paloma Mozo y Fernando Otero hablan de la "libertad creativa" que predomina en la función y destacan "el espíritu de juego con el público" que está presente desde el arranque de la obra.

La figura de un narrador es la encargada de hilvanar  los seis relatos humorísticos de Anton Chéjov que recoge 'La ruleta rusa': 'El estornudo', 'Alegría', 'Institutriz', 'El trato', 'La seducción' y 'El oso'. Asimismo, Enric, Benavent ha subrayado que, quizás en busca de su identidad literaria, Chéjov firmaba los cuentos de aquella primera etapa como Antosha Chejonte.

"Fue Antosha Chejonte hasta 1884, año crucial en su vida en que acabó su carrera de medicina, decidió que quería dedicarse al oficio de escribir y firmar con su nombre de pila y descubrió que estaba tuberculoso y que tenía los días contados", apunta Benavent. "Con el tiempo, los cuentos dejaron de ser humorísticos y se volvieron más sombríos, hasta llegar al Chéjov que todos reconocemos", apostilla.

El protagonismo para el secundario
El dramaturgo Enric Benavent también ha resaltado que en esta colección de relatos el autor ruso posa su mirada "no en los protagonistas, sino en toda esa gente común, incluso vulgar, bajo el prisma de la comprensión. No es sensiblero pero sí sensible", aclara.

Chéjov, que probablemente escribió estos cuentos "como método de supervivencia", tal y como explica Benavent, se sentía orgulloso de ver que muchos de ellos eran adaptados por compañías de vodevil. "La costumbre de adaptar al escenario cuentos de Chéjov, y de Chejonte, ha llegado hasta nuestros días y, en mi caso me ha influido mucho la adaptación al cine de los 'Ojos negros' de Nikita Mijalkov", confiesa el dramaturgo.
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