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Cronista de la Villa

'Madrid sufrió en los 50 su mayor transformación'

"Madrid sufrió en los 50 su mayor transformación"

Por Enrique Villalba
miércoles 17 de noviembre de 2010, 00:00h
Pedro Montoliú (Madrid, 1954) es director de Madridiario y Cronista Oficial de la Villa. Presenta este miércoles su nuevo libro 'Madrid bajo la dictadura. 1947-1959. Trece años que cambiaron una ciudad'. En él se analiza una etapa en la que Madrid duplicó su población y multiplicó por diez su término municipal.
Madrid sale de una guerra. Aunque estaba devastada los planes eran crear una megalópolis a la española.
Las ansias imperiales de Franco exigían crear una capital acorde a ese pensamiento. Madrid era una ciudad de un millón de habitantes. Pequeña para los cánones europeos. La solución que se les ocurrió fue crear una gran urbe industrial, en competición con el País Vasco y Cataluña. Se conseguía darle a Madrid la importancia de otras ciudades europeas y dar trabajo a miles de españoles que estaban en el campo en unas difíciles condiciones por el hambre y la represión.

Castilla emigra a Madrid y se acumula en los límites de la ciudad.
Los gobernantes querían que el traslado se hiciera de manera regulada, pero ocurrió todo lo contrario. Nadie pensó que Madrid duplicaría su población en trece años. El crecimiento fue caótico y lastró a la ciudad durante los siguientes cincuenta años. Las autoridades no supieron atajar el problema. Inventaron cursos de autoconstrucción, levantaron poblados de absorción y poblados dirigidos, facilitaron materiales de construcción a empresas promotoras de vivienda social. Se dedicaron zonas verdes a viviendas mientras la administración miraba a otro lado. Los barrios crecieron sin comunicación con el centro, sin saneamiento, pavimentación ni equipamientos. Durante muchos años, las autoridades tendrían que ir parcheando estos errores. El Estado dio tantas facilidades a las constructoras que provocó que los especuladores de alimentos y la banca decidieran participar del nuevo mercado inmobiliario.

Además se anexionaron varios municipios.
Ésa es la segunda variable del crecimiento de la capital. La forma más fácil de crear un Gran Madrid era que la ciudad absorbiese a sus vecinos. Estaba previsto instalar en estas poblaciones industrias o viviendas. Por desgracia, muchos de esos municipios no poseían infraestructuras adecuadas y Madrid no tenía servicios suficientes para atender sus necesidades.

¿Cómo se vivía en la calle?
Hasta el año 1952 se vivió con racionamiento de alimentos y fuertes restricciones de luz y agua como consecuencia de la llamada 'pertinaz sequía'. La situación era bastante mala, aunque era mejor que la de los años del hambre de la posguerra. La gente comenzaba a respirar un poco. La clase media lograba ciertos ingresos a base de trabajar en dos y tres sitios a la vez. La situación mejoró cuando el Gobierno decidió subir los sueldos de forma sensible e introdujo las pagas extraordinarias. En el año 1954 se alcanzaron los niveles económicos existentes antes de la guerra. Habían tenido que pasar casi veinte años para conseguirlo. Entonces la situación cambió gracias a varios factores. España se puso bajo el paraguas de Estados Unidos lo que conduciría a  los acuerdos sobre las bases militares y conseguir créditos de los americanos, si bien quedó excluida del Plan Marshall, La mejoría económica se puso de manifiesto en numerosos hechos: aparecieron los primeros supermercados, autoservicios o aparcamientos subterráneos. Se produjo una revolución industrial, sobre todo, en el sector del transporte: los Seat 1400 y 1600, los camiones Pegaso y Barreiros, el Talgo... Coincidió también con la llegada de artículos extranjeros como los pantalones vaqueros, las persianas Gradolux, e inventos nacionales como la fregona o el chupa-chups.

O sea, que España comenzó a recuperar su posición en Europa durante la década de los años 50.
Efectivamente. Madrid sufrió en los 50 su mayor transformación. La sociedad se abre y el franquismo evoluciona. Se podría decir que . El Estado se da cuenta que no puede seguir anclado en el falangismo y en el apoyo de los militares. Da entrada en el Gobierno al Opus Dei y a los tecnócratas. Pero es una evolución impuesta desde fuera. Estados Unidos exige cierta apertura aunque sigue habiendo represión. También la sociedad demanda un cambio lo que fuerza al Régimen a moverse. Ya no es la misma sociedad salida de la guerra y eso se nota en el consumo, la publicidad o la televisión. Es la época de las cancioncillas en los comerciales de la radio como la del Cola-Cao, la instalación del toro de Osborne en las carreteras, el lema del 'Si lo veo, no lo creo', las competencia entre El Corte Inglés y Galerías Preciados...

En esa foto móvil que hace de la sociedad ¿cómo está Madrid?
Madrid sufre, de entrada, un crecimiento desestructurado. Cambia su fisonomía y su perfil social por la inmigración. Hay dos Madriles que coexisten. Una dicotomía en la que el centro se recupera y engrandece, mientras que la periferia ofrece una imagen tercermundista y no participa de todos esos servicios. Hay gran cantidad de construcciones ilegales y hasta se vive en cuevas. Las chabolas llegan a ocupar el 16 por ciento de todo el suelo residencial.  Quienes viven en esta zona se desplazan andando a la ciudad ante la carencia de autobuses, Metro o coches. El casco urbano, entre tanto, se está transformando por la construcción de inmuebles de importancia como el edificio España, el Ministerio del Aire, la Casa Sinidical, el estadio Santiago Bernabéu, el Hospital de La Princesa. Se termina los Nuevos Ministerios, se reconstruye la Ciudad Universitaria y se reestructura la Castellana. Se fomenta el deporte con el estadio Vallehermoso, el polideportivo Magariños y el Parque Sindical y se terminan parques como los Jardines de Sabatini y se compran otros como la Fuente del Berro.

Madrid es el icono cultural del país.
Todos estos cambios van acompañados de una renovación cultural en el panorama artístico, teatral, literario, etcétera. Hasta 1947 continúa la generación de intelectuales que habían apoyado o tolerado el franquismo. En esta época hay una renovación. Llegan Buero Vallejo, Camilo José Cela, Alfonso Sastre, Sánchez Ferlosio, Ana María Matute, José Hierro...Madrid es el escaparate de todos esos cambios.

¿Y qué hace la censura?
Se ve desbordada. Permite que se estrenen películas y obras de teatro que diez años antes no habrían pasado como 'Bienvenido Mister Marshall' o 'Muerte de un ciclista'. Se ven obligados a adaptarse a los tiempos, aunque eso suponga dar bandazos. Además, debido al apoyo americano, las tesis oficialistas les obliga a tragar con las tesis de la imparable industria cinematográfica norteamericana que se convierte en una ventana por la que entra en España el mundo exterior. Los españoles ven cómo viven en Estados Unidos y desean lo mismo.

¿Cómo le ha condicionado a Madrid esa época?
Sin esos trece años, Madrid habría sido diferente. Habría crecido de forma más armónica y racional pues se habría ido asimilando a la población de manera más coherente. La sacudida que supuso un  crecimiento tan espectacular hizo que la ciudad perdiera parte de su identidad y que se crearan unos problemas estructurales que se mantendrían muchos años.
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