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La Capilla del Obispo recupera su esplendor

La Capilla del Obispo recupera su esplendor

jueves 24 de junio de 2010, 00:00h
La Comunidad de Madrid ha concluido la rehabilitación de la Capilla del Obispo, situada en la plaza de la Paja, después de 40 años cerrada. Madridiario les ofrece todos sus secretos antes de su apertura.
Este conjunto plateresco fue declarado en 1970 en estado de ruina y, tras varias intervenciones puntuales, la Dirección General de Patrimonio Histórico del Gobierno regional comenzó a rehabilitarlo en 2005. La reforma y restauración ha supuesto una inversión de 3,25 millones de los que la Fundación Caja Madrid ha aportado 2,11.

El director general de Patrimonio, José Luis Martínez-Almeida, explicó a Madridiario que se ha trabajado en los tres niveles de actuación patrimonial: bienes inmuebles, muebles y arqueología. En el apartado de edificación se ha realizado la consolidación estructural de los muros de carga, los cerramientos de la fachada, forjados, cubiertas y cimentaciones, que estaban destrozados. Además, se ha abierto una puerta para comunicar la capilla con la iglesia parroquial de San Andrés y la capilla de San Isidro. Se han mejorado los contrafuertes exteriores, y se han recuperado las policromías, las vidrieras y los artesonados.

Han recuperado el retablo mayor de tres cuerpos y tres calles policromado, creado por Francisco Giralde y Juan Villoldo alrededor de 1550. Narra la infancia y la pasión de Jesucristo. Varias piezas estaban sueltas, decapadas, farcturadas y rotas. También se ha trabajado sobre los sepulcros de alabastro (1552), en forma de hornacina de don Francisco de Vargas y doña Inés de Carvajal, y, especialmente en el del Obispo, muerto en 1556, situado junto a la Epístola. La particularidad de este conjunto es que las figuras están arrodilladas en actitud orante, como las de Carlos V y Felipe II del Monasterio de El Escorial, y no yacentes, como era la costumbre en la época. Presentaban fisuras, juntas abiertas, grietas, humedades y oxidación.

Cementerio
En el arreglo del inmueble se encontraron y recuperaron restos del antiguo cementerio de la iglesia de San Andrés, anexa al complejo de la capilla. Se ha dejado visible una parte de los enterramientos encontrados, a través de una lámina transparente colocada en el suelo y se ha protegido el resto de los hallazgos arqueológicos, que se extienden por la mayor parte del suelo del templo, con una malla geotextil que lo protege de la calefacción radiante y otros desperfectos.

Por otra parte, la iglesia parroquial de San Andrés ha recibido además un retablo de finales del siglo XIX donado por el Ayuntamiento de Madrid y una nueva pila bautismal en forma de concha Tridacna gigas, donada por el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Con esta operación, la Comunidad de Madrid da por terminada la restauración del complejo. El Arzobispado de Madrid ha decidido abrir la capilla al culto y ha destinado varios monjes y monjas dominicos para su mantenimiento. Martínez-Almeida indicó que están estudiando crear visitas guiadas para este tesoro artístico y que en unos meses se publicará una monografía. Aparte de la capilla, el Gobierno regional ha concluido esta legislatura la restauración de la Sacristía de los Caballeros.

El cuerpo de San Isidro
La capilla del Obispo fue creada en 1520 bajo el mandato de Francisco de Vargas, privado de los Reyes Católicos. Se edificó junto a la iglesia de San Andrés, donde se decía, estaba enterrado San Isidro. El conjunto artístico era de tal importancia que, rápidamente, el templo se llevó a los fieles de San Andrés. Además, consiguió que el Papa León X aceptase enterrar en la capilla los restos del patrón de Madrid. La situación duró unos 20 años. El párroco de San Andrés exigió la devolución del cuerpo del santo, lo que ocurrió en 1544. Tal fue el enfrentamiento entre los dos templos que se tapió el acceso entre ambos complejos. El obispo de Plasencia, Gutierre de Vargas y Carvajal, decidió entonces dedicar la capilla a fines funerarios, con lo que dejó de llamarse del Cuerpo de San Isidro para pasar a nombrarse de Nuestra Señoray de San Juan de Letrán, aunque su nombre popular fue la del Obispo.

Su importancia fue tal que Vicente Espinel fue su maestro hasta su muerte. A partir de entonces, perdió parte de su patrimonio mueble (cuadros y esculturas). En 1895 fue rescatado del abandono y las humedades por Miguel Olabarría, Ricardo García Guereta y Arturo Mélida. En 1924, la capilla estaba aún cerrada al público, a pesar de su reforma. En 1931 fue declarado monumento histórico artístico. En 1977, la demolición de las casas de los Vargas, situadas en la parte trasera de la capilla, dejó al descubierto el ábside y los contrafuertes. En 1980 se realizó otra reforma, que sirvió para que el templo acogiese conciertos de música sacra y una exposición con una réplica de la Piedad de Miguel Ángel (2000). Cuenta con el mayor grado de protección patrimonial, siendo Bien de Interés Cultural desde 2002.
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