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Multa de 10.000 euros por un falso 'hackeo' de las cámaras de Lavapiés

Multa de 10.000 euros por un falso 'hackeo' de las cámaras de Lavapiés

David Rodríguez es un vecino de Lavapiés que ha mostrado "la contradicción del Ayuntamiento de Madrid con sus propias normas". Ha presentado un proyecto con Medialab Prado en el que propone mostrar lo que ve la videovigilancia de Lavapiés. Ahora se arriesga a una multa de 10.000 euros.
Su historia comenzó con las movilizaciones vecinales en el barrio de Embajadores ante la implantación de videovigilancia. Tras un período de protestas de la plataforma 'unbarriofeliz.net', el sistema se implantó y volvió el silencio ciudadano a Lavapiés, bajo el objetivo de las cámaras. David y unos compañeros pensaron en seguir con la protesta, aunque desde otro punto de vista.

Idearon un proyecto artístico que mezclaba pantallas de televisión con cámaras de vigilancia. La experiencia suponía sentirse el vigilante de un espacio público. El campo de pruebas era, cómo no, Lavapiés. "Queríamos criticar la imposición de este sistema y su oscurantismo", comenta el artista. La oportunidad para desarrollarlo se la dio el taller 'Open Up', organizado por la institución Medialab Prado, que se presenta este martes. La institución, en la que participa el Consistorio, ha producido distintos proyectos audiovisuales que se iban a mostrar en una enorme pantalla instalada a la salida del centro a modo de fachada digital.

Subvertir la intimidad
Presentaron el proyecto y, para su sorpresa, se lo aceptaron. La explicación que se da en la propia página de Medialab a la iniciativa es la siguiente: "Muy pronto 48 cámaras de videovigilancia van a convertir el barrio de Lavapiés en un gueto, el Gran Hermano particular de tu vida, tu intimidad, tu libertad. Cuando pasees, okupes, beses, te saques un moco, serás filmado para la posteridad... Desde la noticia y puesta en marcha del sistema de videovigilancia, los vecinos se han organizado en grupos que realizan convocatorias de intervenciones creativas contra las cámaras. Este proyecto se enmarca en una colaboración para visibilizar esta lucha vecinal. Se trata pues, de subvertir la toma pública de la intimidad de los vecinos y su uso privado por parte de las fuerzas de seguridad, y convertirlo en un hecho público".

Ya tenían el proyecto aceptado y sólo hubo que elaborarlo. "Hicimos circular que habíamos hackeado las cámaras de videovigilancia de Lavapiés, pero sólo cogimos un palo e instalamos una cámara desde la que tomamos varias imágenes de la calle", continúa David.

Ante las  noticias de que se había hackeado el sistema, Medialab colgó en la portada de su página web una lacónica nota sobre esta atrevida propuesta: "Ante las noticias aparecidas en Internet, Medialab-Prado comunica que desde el taller Open Up no se va a realizar ninguna actuación que contravenga la legislación vigente en materia de captación de imágenes de videovigilancia ni de protección de datos".

Multazo
El problema es que, pocos días después le llegaba a David Rodríguez un anuncio de multa de la Agencia de Protección de Datos que ascendía a 10.000 euros por posible violación de la Ley de Protección de Datos. Sin embargo, David se defiende: "Desde que colgaron el anuncio y el vídeo se han disparado las visitas, y eso que dimos pistas para mostrar que todo el proyecto es una simulación. Las calles que grabamos no tienen cámaras de videovigilancia, salíamos en las imágenes y hasta montamos la instalación delante de las cámaras del Ayuntamiento para que se viese que era mentira. Si el sistema controlara algo, deberían haber actuado al respecto ¿no?".

Y continúa explicando que los vecinos de Embajadores necesitan otras cosas antes que cámaras que han costado 600.000 euros. "Han impuesto un sistema sin un proceso vecinal participativo y a costa de un gasto desmesurado". Finalmente, David y sus compañeros han pasado por el aro y han dejado a un lado el concepto de 'hackeo' de cámaras municipales como elemento de provocación. La multa todavía está pendiente de hacerse efectiva y David no sabe si le llegará algún día.

Fuentes del Área de Las Artes han explicado a Madridiario que, por su parte, el proyecto sigue adelante porque sirve como elemento de reflexión para la sociedad, aunque siempre que cumpla con las normas de seguridad.
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