www.madridiario.es
En busca de la Destreza perdida

En busca de la Destreza perdida

jueves 02 de diciembre de 2010, 00:00h
La Asociación Española de Esgrima Antigua (AEEA) trata de recuperar el arte de la Destreza: la filosofía y metodología de la esgrima española. Es el único método de análisis de combate de la historia. En el seminario 'La Pluma y la Espada', impartido durante la Semana de la Ciencia en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS), esta organización explica algunos de sus avances para tratar de sacar esta disciplina del olvido.
"La esgrima no es duelo, es simulación. Es una danza. La diferencia está en la actitud mental. En el estrés de saber si te juegas la vida o no". Alberto Bomprezzi es presidente y maestro de la Asociación Española de Esgrima Antigua. Esta es la filosofía de este deporte.  Sí, filosofía, y mucha. Sobre todo, en relación a los usos de la espada que han presentado en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Se trata de la Verdadera Destreza de las armas que condensó Luis Pacheco de Narváez, maestro de armas de Felipe IV, en el único método de análisis de combate de la historia.

Hasta ese momento, el uso de la espada había evolucionado en una sociedad donde la violencia era una realidad frecuente y el manejo de las armas una actividad cotidiana. La tecnología militar derivó hacia modelos más ligeros y manejables. Cada vez se guardaban más las distancias y el juego entre las puntas de las armas, que permitían un ataque más lejano, comenzaba a preceder al de los filos. Los maestros debían examinarse en varias disciplinas de combate para demostrar sus conocimientos. El manual de esgrima más antiguo que se conserva es alemán, data del siglo XIII y describe cómo los monjes desarrollaban el combate con espada y broquel, una suerte de pequeño escudo con el que protegerse. Al tiempo, se usaron las reglas mnemotécnicas para proceder en el combate. En el siglo XV se generalizaron los tratados que enseñaban a pelear con las armas más habituales de la época: espada larga, hacha de combate, daga, broquel, etcétera. Sobresalían los escritos italianos y germanos. El broquel desapareció en favor de la guarnición en las espadas.

Un sistema clasista
La imprenta generalizó y popularizó este conocimiento, aunque hubo dificultades para trasladar al público los detalles de una actividad física. La esgrima, aparte de su perspectiva militar, también era un elemento lúdico para el pueblo. Cualquiera podía llevar una espada pero casi nadie conocía su verdadera esencia. En 1582, Jerónimo Sánchez de Carranza dio un paso adelante con la publicación de su escrito 'De la filosofía de las armas y de su Destreza'. Dotó de principios técnicos y metodológicos a la esgrima española, tratando de darle categoría de arte. Luis Pacheco de Narváez condensó, amplió y mejoró el sistema de Carranza, transformándolo ya en un sistema filosófico y teórico integral. "Pacheco dificulta la esgrima para que no esté al alcance de todo el mundo, sino sólo de los caballeros que tenían las formación física e intelectual adecuada para comprenderla. Es un sistema teórico clasista, muy relacionado con la sociedad en que le toca vivir", añade Bomprezzi.

El sistema de Narváez y Pacheco convirtió la espada, a base de geometría y anatomía basada en principios universales, en un arma integral capaz de ser lanza, maza, pico, pala y escudo. Y, lo más importante, cada aprendizaje tenía una razón de ser que convertía el arma en parte del cuerpo. "Yo no pienso en tiempos al competir. Pienso en ángulos, diagonales, rectas y curvas. El tocado no es un fin, sino un medio para saber si se están haciendo bien o no los movimientos". Bomprezzi resume así la diferencia entre la esgrima de competición y la Destreza. Más de 100 años de discusiones y nuevos tratados basados en estos convirtieron la disciplina de la espada en algo más que un deporte. Por desgracia, otras escuelas se acabaron imponiendo. "La moda al vestir, las cuestiones sociales, la situación política y el cambio de costumbres hicieron que evolucionasen las armas y la Destreza perdiese sentido. La disciplina casi desapareció en favor de la esgrima francesa, aunque se conservó el lenguaje y el análisis del método español", argumenta Marc Gener, investigador del CCHS e instructor de la AEEA. Ese ostracismo llegó a tal punto que cuando Pierre de Coubertin creó en el siglo XIX los Juegos Olímpicos modernos incluyó una esgrima que aglutinaba elementos franceses, italianos y húngaros.

La AEEA, con la colaboración del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, aunque sin ayudas públicas, está realizando una labor de arqueología práctica para recuperar este saber. Han desarrollado una doble vertiente para conseguirlo. Por un lado, han creado una academia que ya cuenta con 800 alumnos (300 de ellos sólo en Madrid) para enseñar la disciplina. Por otro, la investigan consultando tratados y otros materiales históricos que la contextualicen. Preparan un libro para transformar este cerrado conocimiento de los caballeros del siglo XVII en un elemento cultural a divulgar en la sociedad española. Bomprezzi concluye: "La Destreza es el solfeo de la esgrima. Es un arte que estaba muerto y que estamos tratando de recrear. No podemos realizarlo igual que en la época porque no vivimos lo mismo que ellos, pero sí que podemos rehacer lo que fue con los conocimientos actuales para recuperar este legado cultural".
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios