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La línea Ópera-Príncipe Pío no se remodelaba desde los años 80

La gran obra del 'Metro chico'

La gran obra del 'Metro chico'

lunes 02 de agosto de 2010, 00:00h
Doscientos cuarenta pasos para recorrer de un extremo a otro dos andenes de 60 metros 11 veces al día. O, lo que es lo mismo, 5.280 pasos (dos por metro) que cubren una distancia de más de 2,5 kilómetros (2.640 metros) bajo el suelo de Madrid si estos andenes son los que conectan la línea de Metro más pequeña, el túnel del Ramal Ópera-Príncipe Pío.
Este es el particular ejercicio que hacen cada día en sus idas y venidas de un extremo a otro del convoy los conductores del 'Metro chico', la línea del suburbano más corta de la capital, que por fin se somete a la ansiada actualización. Hoy cerrada, se pondrá en marcha a finales de agosto con un flamante vestíbulo en Ópera (que a día de hoy ya puede utilizarse) y un túnel prácticamente nuevo que dejará atrás las vetustas (pero flexibles y resistentes) traviesas de madera de las vías y las importantes goteras que generan las filtraciones de los jardines del Campo del Moro.

Por que atravesar el subsuelo del entorno del Palacio Real es sólo una de las peculiaridades de la 'hermana pequeña' de las líneas del gran Metro de Madrid.

El Ramal nació en 1925 para unir, como hace hoy, la parte baja y alta de un Madrid más pequeño, más familiar si se quiere, para que existiese un nexo de unión entre una Estación del Norte -llena de carbonilla de los trenes- y la estación de Isabel II, tomada por el bullicio del centro. El Ayuntamiento de Madrid intentó sucesivamente cambiar la denominación de esta última por Arenal e incluso por el nombre de un conocido militar de la época, Fermín Galán, pero la parada conserva el nombre de Ópera, por el palacio de arte correspondiente, desde 1931.

De su época inicial, como explica a Madridiario Juan Carlos Díez, responsable de la Unidad de Obra Civil de la compañía, el Ramal ha conservado inalterables su recorrido y su pendiente desde hace 85 años. Los cuarenta metros de altura (4% de desnivel medio) que separan Príncipe Pío de Ópera obligan a los trenes a circular por sus tres curvas (aunque el recorrido es prácticamente recto) a una velocidad contenida de subida y de bajada. Cuando uno de lo dos trenes que circulan (uno por sentido, cruzándose a medio camino) sufren una avería motora durante el recorrido, la operación de 'rescate' de la unidad sólo puede consistir en dejar caer el tren hasta el punto más bajo con el mayor cuidado posible.

Lavado de cara al túnel
Las obras en el túnel van a venir a mejorar con mucho las prestaciones y la seguridad del Ramal. A pie de vía, Juan Carlos Díez explica que el proceso comenzó en junio con la demolición de todos los elementos antiguos del túnel y la colocación de varias capas impermeabilizadoras. "Se han limpiado la superficie del túnel, se ha inyectado mortero de cemento en los lugares donde era necesario. Esto genera mucho escombro, por lo que ha habido que hacer pozos en superficie para sacar el material".

El trabajo incluye la sustitución de la actual vía sobre balasto (para los profanos, el material de piedra machacada sobre el que se asientan los raíles y las traviesas) por una vía de base hormigonada y la nueva catenaria rígida, ambas más seguras y eficaces. El túnel incorporará por su parte actualizados sistemas de iluminación, seguridad, señalización y comunicación.

Según la programación de obra, el Ramal volverá a abrir la última semana de agosto. Para ello, explica el director de obra, José Cruz Peña, 70 personas que cubren por turnos 20 horas de trabajo al día se afanan en cumplir los plazos y dejar andenes y vías listos para uso. En septiembre, los pasajeros volverán a recorrer, como los conductores, los doscientos cuarenta pasos.
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