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La reina de los castizos

Por Carmen M. Gutiérrez
jueves 05 de agosto de 2010, 00:00h
Empezó como un fiesta vecinal hace 25 años y ha acabado convirtiéndose en un espectáculo imprescindible de las castizas fiestas de San Cayetano. Es la actuación de Emy, una mujer transexual que convierte la calle del Oso cada 7 de agosto en una popular verbena en la que nunca puede faltar la imitación de Rocío Jurado, su artista preferida.
  • Emy durante su actuación en las fiestas de San Cayetano

    Emy durante su actuación en las fiestas de San Cayetano
    Kike Rincón

  • Emy durante su actuación en las fiestas de San Cayetano

    Emy durante su actuación en las fiestas de San Cayetano
    Kike Rincón

  • Actuación en la calle del Oso por las fiestas de San Cayetano

    Actuación en la calle del Oso por las fiestas de San Cayetano
    Kike Rincón

Sus vecinos la conocen como Emy, pero su verdadero nombre es Milana Rocío. Siempre ha estado ligada a la madrileña calle del Oso, donde vivieron su abuelos y donde a lo largo de su vida siempre ha vuelto hasta establecerse allí. Esta pequeña e irregular calle de Lavapiés es una de las pocas en las que sus habitantes mantienen la tradición de engalanarla con banderines, mantones, murales y pancartas para celebrar las fiestas patronales, en este caso, en honor a San Cayetano.

El día grande es el 7 de agosto, tras la misa en la iglesia y la procesión del patrón, comienza la verbena, en la que 'Emy y sus muchachas' tienen su "actuación estelar", como se anuncia en el programa de las fiestas que edita el Ayuntamiento de Madrid. Una pequeña figura de San Cayetano comprada por los vecinos preside la calle, los espectadores se arremolinan en torno a las artistas y ellas van sucediéndose según pasan las canciones de cantantes como Rocío Jurado o Isabel Pantoja. A veces también suenan cuplés y chotis.

Todo es 'playback' pero parece que interpreten las canciones realmente. La actuación consigue dejar hipnotizados a los niños y emocionar a los mayores, que cantan a coro las canciones más conocidas. Este año cae 'Como una ola', de Rocío Jurado -un himno popular de la calle del Oso- y, como novedad, habrá imitación de María Jiménez, además de un espectáculo con muñecos, según adelanta Emy. "Es el treinta aniversario, así que tiene que salir fenomenal", dice.

Para la verbena, no solo se engalana la calle, sino también la propia Emy. Cada vez que aparece en escena viste un modelo distinto, hecho por ella misma e inspirado en los de sus cantantes preferidas. Siempre le gusta estrenar un traje en las fiestas de San Cayetano. Cada función empieza a prepararla con semanas de antelación para coser, lavar las pelucas y arreglar los distintos accesorios que utiliza en la función, pero siempre, al final, se le acumula el trabajo. "Los últimos días estoy loca perdida", confiesa.

Iniciativa vecinal
La verbena vecinal en honor al santo comenzó a celebrarse hace 30 años y poco tiempo después las vecinas organizaron un espectáculo en el que varias imitaban a artistas españoles como el Dúo Dinámico, Rocío Dúrcal o Lina Morgan. Entre ellas se encontraban dos transformistas que vivían en la calle y Emy, que siempre ha celebrado la fiesta de San Cayetano, al que profesa gran devoción.

Tras varias verbenas, Emy se encargó del espectáculo y las vecinas de la organización, es decir, del equipo de sonido, la decoración, la limonada y la rifa de una cesta. Desde entonces, el espectáculo ha ido ganando fama y cada año va más gente gracias al boca a boca. El año pasado ya no cabía más gente en la calle, según los vecinos. Y este, que el 7 de agosto es sábado, "ya ni te cuento", asegura Emy.

Transformismo clásico
Como Milana, Emy ha hecho infinidad de espectáculos de transformismo clásico, nada de 'drag queen', en locales de Madrid y Benidorm y, en la actualidad, está siempre en el cartel de la discoteca Griffin's. Pero, para ella, la de la verbena de San Cayetano es su mejor actuación. Se dedica en exclusiva a estas imitaciones de grandes figuras de la canción española desde que dejó la peluquería que abrió en la calle del Oso, aunque sigue peinando a sus vecinas.

Ya desde pequeña lo tenía muy claro. "Le decía a mi hermana que pidiera muñecas con el pelo largo para hacerles peinados", relata. También recuerda el día de su Primera Comunión, con siete años, cuando la vistieron de cura y se pasó el día contentísima jugando con la falda.

"Tengo cincuenta años y he tenido la suerte de vivir lo bueno del transformismo. Nunca me ha pasado nada malo", asegura. El único conflicto por su condición de transexual lo tuvo con su padre, cuando decidió no fingir más que era lo que no era, y se ganó un par de bofetadas. Ahora, su progenitor nunca se pierde su actuación en la verbena de San Cayetano.
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