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25 años del Consorcio Regional de Transportes de Madrid

La revolución llega al autobús interurbano

La revolución llega al autobús interurbano

miércoles 14 de abril de 2010, 00:00h
La nueva era de los interurbanos ha llegado. A partir de 2011, y progresivamente hasta el año 2015, el Consorcio Regional de Transportes llevará a cabo un plan de modernización que incluirá a toda la flota de vehículos regionales y concluirá, si nada cambia, con la introducción de los autobuses híbridos.
Para llegar a tiempo, las concesionarias van a tener que ponerse las pilas. Hay mucho por hacer, ya que el Consorcio aglutina un total de 350 líneas interurbanas que suponen 20.030 kilómetros de recorrido y 16.891 paradas. Eso, además de otras 129 líneas exclusivamente urbanas dentro de los municipios (exceptuando Madrid capital, donde el servicio corresponde a la Empresa Municipal de Transportes) con otros 1.857 kilómetros y 4.314 paradas.

José Manuel Pradillo, gerente del Consorcio.El gerente del Consorcio, José Manuel Pradillo, explica a Madridiario que los grandes ejes de mejora serán cuatro: más calidad, nueva tecnología, mejora del servicio y la mejora en la gestión y renovación de los vehículos. En primer lugar, las empresas que gestionan el servicio van a tener que implantar un plan de calidad que hará que cobren de acuerdo al servicio que den al usuario. La puntualidad, la limpieza de los coches o el grado de ocupación influirán como indicadores de calidad en la retribución que reciban. "Les daremos un año (2010) para implantar los sistemas de medida. Rodaremos el sistema otro más (2011) para ver el punto del que partimos y a partir de ahí lo aplicaremos", resume.

El siguiente punto, que este digital ya les adelantó, es la tecnología. En dos años, los autobuses informarán al usuario sobre recorrido y la próxima parada mediante imagen y voz (ésta en el interior) y se instalarán cámaras de vigilancia en todos los vehículos de la red nocturna. A la hora de subir, el conductor podrá expender los billetes sencillos para aquellos usuarios que aún no utilicen el nuevo abono transporte sin contacto, cuya implantación también sufragarán las concesionarias. En las paradas más importantes de cada línea -o en aquellas que en las que haya correspondencia con otros recorridos- se instalarán paneles y tecnología que permitirán al usuario saber en directo -o en su teléfono móvil- cuánto tardará en llegar su autobús.

Autobuses con electricidad
Los cambios van a tocar de lleno a los propios vehículos. A 31 de diciembre de 2011, los autobuses con más de 10 años se retirarán del servicio y todos deberán tener rampas y piso bajo para los usuarios con movilidad reducida. Progresivamente, hasta 2014, deberán cumplir cada vez normas más estrictas en cuanto a reducción de emisiones contaminantes. Ya en 2015 se producirá el gran cambio: los autobuses híbridos de combustible fósil y electricidad.

El Consorcio Regional de Transportes ya ha probado varios modelos y está especialmente interesado en aquellos que permiten cambiar la tracción "a voluntad" entre la gasolina o diésel y la eléctrica. "Debido a los intercambiadores, ya hay autobuses que llegan bajo tierra en túnel desde uno o tres kilómetros de distancia. La idea es que al entrar cambien al motor eléctrico (que recupera energía en las frenadas y la utiliza después para mover el coche). Con ello ahorremos en ventilación (que se llevan gran parte del consumo eléctrico de los intercambiadores a fin de extraer los gases nocivos de los tubos de escape), en desgaste de los materiales y en mantenimiento, ya que lo eléctrico es más barato", añade el gerente. "Como mínimo, el híbrido gasta un 30% menos de combustible y por tanto contaminará como poco un 30% menos que los actuales. La mejora es indiscutible", concluye.

Cambios en las líneas
Cuando comience esta gran revolución, el Consorcio está decidido a platear una reestructuración de las líneas actuales con el fin de "eliminar progresivamente las prohibiciones de tráfico y primar la explotación conjunta de líneas coincidentes". En definitiva, evitar que un autobús de una concesionaria no pueda coger pasajeros o dejarlos en el recorrido que 'pertenezca' por derechos de explotación a otra, y acabando así con la imposibilidad de que el viajero no pueda subir o bajar cuando quiera. Respecto a los conductores, las empresas deberán dar a sus empleados cursos de conducción en condiciones difíciles (con inclemencias meteorológicas, por ejemplo) e implantar medidas que faciliten la incorporación de la mujer y la contratación de personas con discapacidad.

El plan de modernización, como explica José Manuel Pradillo, es la cuarta pata del nuevo transporte público de Madrid que constituyen los intercambiadores, los carriles Bus-VAO y el esperando Plan de Cercanías. Si todos ellos salen adelante, el transporte colectivo por carretera dará tal "vuelco" y será tan competitivo que dejará de ser, como el Consorcio Regional de Transportes quiere, el hermano pobre del sistema de transportes de Madrid.
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