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Una exposición descubre al Sorolla con huellas velazqueñas

Una exposición descubre al Sorolla con huellas velazqueñas

Por MDO/E.P.
sábado 09 de enero de 2010, 00:00h
Un Sorolla "menos popular", "más allá de la playa"  y "con huellas velazqueñas" se puede apreciar en la exposición 'Diálogos: Sorolla & Velázquez', que estará abierta hasta el 24 de enero en el Museo Sorolla. Organizada por el Ministerio de Cultura y la Fundación Museo Sorolla, la muestra es la primera del ciclo 'Diálogos' que nace con la intención de profundizar en las influencias del artista valenciano.
"Queremos mostrar un Sorolla menos popular o conocido que el de las pinturas de playas y dar una nueva percepción de su trabajo. Este proyecto expositivo pretende revalorizar y potenciar la colección del museo", afirmó  María Luisa Menéndez Robles, directora del Museo y comisaria de la exposición. 'Diálogos: Sorolla & Velázquez' está formada por 14 lienzos del pintor valenciano y uno de su principal maestro, 'Menipo', de 1638, cedida por el Museo del Prado para la muestra.

El recorrido empieza precisamente con una copia del 'Menipo' velazqueño, pintada por Sorolla a los 19 años, en 1882, además de otras dos copias de obras de Velázquez: un fragmento de 'Retrato de la Reina María de Austria' y un fragmento de 'Las hilanderas', ambas realizadas por Sorolla también en 1882. La exposición tiene tres ejes temáticos: 'Realismo', 'Retratos' y 'Paisaje'. En el primer apartado, Sorolla se vincula a la rica tradición naturalista española a la hora de representar la vida cotidiana generando una obra de marcado carácter nacional que enlaza directamente con Velázquez. Avanza así hacia un realismo optimista, costumbrista y más personal, con tintes sociales, plasmados en obras como 'El viejo del cigarrillo', 'Trata de blancas', 'Una investigación' o 'Pescadores valencianos'.

Sorolla, impresionado
En 'Retratos', se puede identificar una "filiación velazqueña" en muchos de los retratos y autorretratos del pintor valenciano. 'Las meninas' ejercerá una gran influencia en su tratamiento del retrato, siendo perceptibles las "huellas velazqueñas" en obras como 'Mis hijos' o en su 'Autorretrato' (que en la muestra está posicionado como si 'mirase' al 'Menipo' de Velázquez). 'María vestida de blanco' y 'Joaquín Sorolla García y su perro' también figuran en ese apartado.

Finalmente, en 'Paisajes', se podrá constatar que pintar al aire libre era una necesidad y una filosofía vital para Sorolla. Un género esencial del que partirá la renovación pictórica en el último tercio del siglo XIX y los intelectuales regeneracionistas reconocen en sus paisajes una de las señas de identidad nacionales enlazándolos con la pintura de Velázquez. El ideal de exactitud y simplicidad perseguidos por los paisajistas modernos se plasma en lienzos como 'El Guadarrama desde La Angorrilla', 'El baño de la reina' y 'Paisaje de San Sebastián'. Un vídeo en el inicio de la exposición, un ciclo de conferencias con especialistas y talleres para adultos completan la muestra.

Menéndez Robles recordó que cuando Sorolla (Valencia, 1863 - Cercedilla, 1923) fue al Museo del Prado por primera vez se "impresionó" con las obras de Velázquez, que iba a influenciar su obra "a lo largo de toda su vida", de acuerdo con la directora, quien subrayó que Sorolla también copió a otros maestros, como Goya. Y fue cuando alcanzó "la madurez" el momento en el que Sorolla logró plasmar lo que más admiraba en la obra de Velázquez: "la atmosfera", según detalló Menéndez Robles, poniendo como ejemplo el célebre lienzo 'La bata rosa'. "Para pintar este cuadro, Sorolla pidió a su mujer que le enviara a Valencia un rollo con fotografías de pinturas de Velázquez", matizó.
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