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Madrid se indigna mientras Cobo se pone a disposición del partido

Rajoy levanta el hacha contra el PP de Madrid

Rajoy levanta el hacha contra el PP de Madrid

martes 03 de noviembre de 2009, 00:00h
Y Mariano Rajoy explotó. Tras el "espectáculo bochornoso" de Caja Madrid, la desobediencia de Francisco Camps en Valencia y las algaradas de algunos de sus barones regionales advirtiendo que el rebaño se desmadra, el presidente nacional del PP dio este martes el esperado puñetazo encima de la mesa pero sin lograr cerrar la brecha dentro de su partido.
"Esto es inadmisible", "No habrá próxima vez", "No se puede repetir nunca, repito, nunca" y se acabaron los "intereses personales" fueron las sentencias que lanzó durante el Comité Ejecutivo Nacional, reunido este martes a fin de acabar con la deriva popular. Rajoy, tildado de blando a la hora de tomar medidas, fue más allá advirtiendo que las listas electorales, entre otras decisiones importantes, las toma Génova, pero el golpe fue extemporáneo y más doloroso para Esperanza Aguirre que para Alberto Ruiz-Gallardón.

La presidenta se ausentó sin complejos del cónclave más importante de la era Rajoy. No pudo escuchar por tanto cómo su presidente nacional le acusó de presionar públicamente a la dirección nacional y al Comité de Derechos y Garantías por el caso Caja Madrid. Igualmente, aseguró que la dirigente forzó a los alcaldes madrileños a firmar el manifiesto que condenaba las palabras de la mano derecha de Gallardón, Manuel Cobo, y exigía una sanción por utilizar contra Aguirre y sus hombres palabras como "cloaca", "gestapillo" y "vómito". Fuentes de varios de estos municipios consultadas por Madridiario negaron tajantemente que "nadie" de la dirección regional del PP les obligase a firmar "nada".

Cobo y Gallardón no rectifican
Mariano Rajoy también tuvo duras palabras en repetidas alusiones para Gallardón y Cobo por airear en El País los trapos sucios que deben lavarse en Génova. Ahora bien nadie recogió el guante cuando el vicealcalde de Madrid puso su cargo a disposición del partido admitiendo que su actuación no había sido la correcta. Apoyado por Gallardón, se ratificó incluso en el fondo de sus palabras -incluida la parte en la que aseguraba haber sido espiado por personal a sueldo de la Comunidad de Madrid- y no pidió perdón a los aludidos. Miembros de Génova aseguraron a este digital que si no se le tomó la palabra fue porque aún debe ser escuchado por el Comité de Derechos y Garantías. Cobo, en todo caso, había exigido que si él salía, se aplicase el mismo rasero a otros cuando critican a la dirección nacional, en clara referencia a Aguirre.
Finalmente, la única actuación significativa tomada respecto al 'número dos' de Gallardón fue acordar el nombramiento de un instructor para que haga la correspondiente instrucción, acompañada de un pliego de cargos y después se la remitirá al propio vicealcalde para que presente por escrito alegaciones que estime oportunas.  Después, el instructor hará una propuesta de recomendación al Comité de Garantías para que tome una decisión.

El representante de Madrid sentado a la mesa del Comité Nacional y al que le tocó lidiar con los ataques fue Juan José Güemes. El secretario de comunicación del PP de Madrid comunicaba la "voluntad" de que el partido esté unido, pero salidas de pata de banco como las del equipo de Gallardón no lo hacían posible. En la puerta de Génova 13, el secretario general madrileño, Francisco Granados, advertía a las altas esferas que el PP regional está "absolutamente unido" en torno al liderazgo de Esperanza Aguirre.

Crece la indignación en Madrid
Aguirre no se presentó en Génova a pesar de que nunca se pierde esta cita. De hecho, programó de urgencia este lunes por la tarde una visita a Leganés para cubrir su agenda durante toda la mañana. Ella misma confesaba durante un primer acto en Majadahonda que la decisión había sido deliberada. Como se iba a tratar el tema Cobo, aseguraba con sorna que prefería no acudir para que se pudiera debatir "con mayor libertad", según recogió Europa Press. Pero las noticias que llegaban a su móvil según pasaban las horas no eran las mejores: Manuel Cobo no sólo no se retractaba sino que además insistía sin consecuencias en las "injurias". Pasadas las 13.30, ya en Leganés, mostraba su indignación: "Da la impresión de que la agredida, que soy yo, la víctima, se coloca al mismo nivel del agresor (Cobo). A mí la equidistancia entre los agresores y las víctimas me parece realmente muy lamentable".

La brecha, lejos de cerrarse este martes como pretendía Mariano Rajoy sigue por tanto muy abierta. La llamada de autoridad, con el respaldo de Francisco Camps, Alberto Nuñez Feijoo, José Manuel Soria o Ramón Valcarce, ha sido fuerte, pero ni si quiera la sanción a Cobo -una vez pactado que Rodrigo Rato presidirá Caja Madrid- tenderá puentes en el abismo que existe entre Aguirre y Rajoy y especialmente con Alberto Ruiz Gallardón. El entorno de la presidenta aclara de que ninguna manera ella es la "perdedora" del pulso en Caja Madrid porque ella misma había propuesto en su día a Rodrigo Rato, con el que tiene toda la afinidad. El calibre de la sanción al vicealcalde de Madrid, que se conocerá este miércoles, y si ésta es suficiente es lo que importa ahora.
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