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Crítica teatral.- Muerte de un viajante: Willy Loman ha vuelto

Crítica teatral.- Muerte de un viajante: Willy Loman ha vuelto

viernes 12 de junio de 2009, 00:00h
“Muerte de un viajante” se estrenó el año 1949 en Nueva York. A España llegó poco después, gracias ¡cómo no!, a don José Tamayo que la estrenó en La Comedia con Lemos como Willy Loman en 1952. Luego la haría en el Español y, finalmente, en 1985 en su teatro Bellas Artes. Antes de la producción recién estrenada en el Español, la dirigió Pérez de la Fuente con Sacristán y María Jesús Valdés.
“Muerte de un viajante” está considerado como uno de los dramas que contribuyó a cambiar el teatro del siglo XX. Ocho meses después de su primera representación, el Español madrileño estrenó “Historia de una escalera” (14-10-1949). Parece que la Humanidad estaba sumida en el pesimismo cuatro años después de terminar la II Guerra Mundial. Arthur Miller removió la conciencia estadounidense con esta crónica del fracaso, de la imposibilidad de cumplir el sueño americano. Hoy, sesenta años más tarde, millones de seres humanos, víctimas de la crisis y de los señuelos económicos, podrían identificarse con los protagonistas del drama.

Distanciamiento
Mario Gas ha dirigido varios de los grandes textos del siglo XX, como “El zoo de cristal”, “La gata sobre el tejado de zinc”, “Las criadas” o “La ópera de la perra gorda”. Dramas de distintas latitudes pero todos profundos y difíciles para hacerlos llegar dignamente al público. En los que cito, y en otros muchos, Gas ha logrado interesantes trabajos. En este montaje presenta una escenografía diáfana, dominada por grandes pantallas. Las carras laterales introducen los elementos imprescindibles en la acción: la cocina, los dormitorios, el despacho... Su propuesta funciona muy bien para las escenas fuera del hogar de los Loman. Espléndidas las apariciones del fantasmagórico Ben –Víctor Valverde-, la discusión en el despacho de la empresa o en el restaurante. Pero en las escenas familiares, las más importantes, me falta sentir la sensación de opresión que padece la familia. Son unos supervivientes a punto de ser tragados por la especulación inmobiliaria. Pero en el patio de butacas no lo sentimos así. Lo creemos porque los dicen repetidamente los personajes.

Linda y Biff
Willy Loman es un personaje soñado por cualquier actor. En España lo han encarnado Carlos Lemos, José Luis López Vázquez y José Sacristán. Ahora, Jordi Boixaderas. Se lo vi en Nueva York hace diez años al gran Brian Denehy, en un trabajo excepcional. Pero recuerdo que cuando salió a saludar Elizabeth Franz, que interpretaba a Linda, el teatro se vino abajo. Unos minutos antes su monólogo “no puedo llorar” había dejado mudos a los espectadores. Las ovaciones tardaron en sonar ante el estado de schock. Ganó el premio Tony. En el Español hay un excelente reparto y dos actores extraordinarios: Rosa Renom y Pablo Derqui, “Linda” y “Biff Loman”. La primera, en su escena con los hijos descubriendo la realidad del padre, está estremecedora. Sus palabras son cuchillos que se clavan en la conciencia colectiva. Y en el final de la obra, su último minuto es sublime. El joven Pablo Derqui es “Biff”, personaje que estrenó en España Paco Rabal. Sus escenas son brillantes, conmovedoras y, sobre todo en el desenlace del drama, muestra su gran calidad interpretativa.

“Muerte de un viajante” llega en el final de la temporada y espero –deseo- que abarrote el teatro municipal. A pesar de las carencias que noté, los treinta últimos minutos de representación son el mejor teatro visto en Madrid en meses. Tras la función de estreno, el público respondió clamorosamente.
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