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La vieja línea 6 de Metro se hace la cirugía

La vieja línea 6 de Metro se hace la cirugía

martes 07 de julio de 2009, 00:00h
Cable ignífugo, dresinas y túneles en lugar de un aséptico quirófano. La vieja línea seis de Metro de Madrid se está sometiendo a una importante cirugía que debe acabar con las frecuentes averías y modernizar los sistemas de la línea que más usan los madrileños cada año.
Para ello, Metro está cerrando por fases los diferentes tramos del recorrido y en uno de ellos, el comprendido entre Arganzuela y Lucero, Madridiario han descendido a pie de vía para comprobar cómo se trabaja en el interior del suburbano.

A una media de entre 25 y 35 metros bajo el pavimento, 80 personas dividas en cuadrillas trabajan -y lo harán durante todo el verano- en toda la línea para sustituir la catenaria, implantar el nuevo sistema de gestión de tráfico, colocar la nueva iluminación en túneles y estaciones y ampliar y mejorar los pozos y equipos de ventilación. Es por ello que al pisar el andén de la estación de Laguna se percibe un calor sofocante.

El recorrido que vamos a hacer arranca aquí. Julia, técnico de la compañía, nos resuelve la primera duda: ¿Es imprescindible cortar la línea que más viajeros registra cada día? "Sí. Estamos cambiando la catenaria flexible -el tendido que transmite la energía eléctrica a los convoys en contacto con los pantógrafos situados encima de los trenes- por una rígida. La catenaria no es otra cosa que cable y, por tanto, al pasar la corriente se calienta mucho, así que tenemos que cortar y dejar que se enfríe para que esté lista para el día siguiente", explica. Sólo con este cambio, asegura, la gran mayoría de las averías de la L6 desaparecerán.

El 'hombre muerto'
Nuestro destino es la estación de Oporto, así que nos subimos a una dresina operada por Jesús Díaz (conductor de la máquina) y Ángel (operario de vía aérea). Éstos vehículos de mantenimiento con autonomía propia recorren las 'tripas' del suburbano cuando se cierra al público para comprobar el estado de las vías y de la catenaria. "Funcionan con electricidad o como en este caso, como la tensión está desconectada, con diesel. Una de éstas", resume Ángel, "cuesta 75 millones de pesetas, pero Metro ya está fabricando las suyas propias en las cocheras de Canillejas".

El calor crece conforme la dresina recorre los túneles. Dentro de la máquina, un estridente pitido taladra los oídos de forma machacona y periódica. "Es 'el hombre muerto'", ríe Julia, un dispositivo de seguridad que existe en las locomotoras de Renfe, Metro o el AVE. "Cada 20 segundos pita y si no cambias la presión del pie en el acelerador o, dependiendo de la máquina, pulsas un botón, el convoy se detiene. Así se evitaría un accidente si el conductor se queda dormido o si le ocurre algo. Además, es imposible de desactivar porque va precintado", concreta Ángel.

La reforma más importante de la Circular

Viajar por el Metro cuando todo está vacío es una experiencia curiosa, más aún con la nueva iluminación, que permite ver perfectamente los entresijos de los túneles. En el proceso de renovación, subrayan nuestros anfitriones, se han instalado no dos sistemas de iluminación como es preceptivo por ley, sino tres, incluyendo uno auxiliar que permitiría una hora y media más de luz en caso de evacuación. Además, los cables que recorren las paredes son ahora ignífugos: "Un incendio es siempre lo más peligroso de un túnel. Estos cables no prenden aunque el fuego les dé directamente". Las llamas no son descartables en plena obra, ya que al cruzar la estación de Carpetana, levantada por completo e invadida por obreros para someterse a un profundo lavado de cara, el uso de sopletes está a la orden del día.

Ya en la estación de Oporto, nuestro destino, el consejero de Transportes, José Ignacio Echeverría, nos aborda para pulsar nuestra opinión. "¿Qué tal el viaje? ¿No es lo mismo decir que se hacen obras que verlo, verdad? Estamos haciendo un gran esfuerzo", recalca para que no olvidemos la inversión de la Consejería de Transportes, que destina 27 millones sólo a estas obras, y de Metro. El viaje ha acabado pero las obras continuarán hasta el 13 de septiembre. Para entonces, la línea 6 se habrá sometido a la operación más importante de su vida desde que en 1995, con el cierre del tramo entre Laguna y Ciudad Universitaria, se convirtiese en la actual Circular.
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