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El Defensor del Pueblo destapa irregularidades en centros de menores de la región

El Defensor del Pueblo destapa irregularidades en centros de menores de la región

lunes 02 de febrero de 2009, 00:00h
Menores de los centros madrileños incluidos en el informe del Defensor del Pueblo hecho público este lunes denuncian que en los centros se practican "contenciones", incluso a los niños más pequeños, así como sanciones "desproporcionadas y humillantes". Así, el Defensor alerta de que "muchos" de ellos vulneran sus derechos, maniatándoles, prohibiéndoles la asistencia al centro escolar o la salida al patio durante una semana.
En el informe, los menores preguntados por representantes del Defensor del Pueblo con ocasión de visitas a los diferentes centros aseguraron que estas sanciones humillantes incluyen "collejas educativas". Estas quejas están incluidas precisamente en la valoración que hacen los menores residentes en el Centro de Protección del Picón del Jarama (Paracuellos) donde los niños se muestran "muy descontentos".

También critican que se cierran las puertas de sus habitaciones durante la siesta y la noche, por lo que se ven obligados a gritar para poder salir al cuarto de baño.

Este centro, cogestionado por la Comunidad y la Fundación O'Belén, alberga a 44 niños con "graves problemas de conducta y con perfil disocial", con patrones de conducta "basados en la violencia y un carácter altamente agresivo".

Otros centro de menores visitado en la Comunidad es el de Santa Lucía, gestionado por Dianova, donde los niños se quejan de que salen muy poco y afirman que les gustaría que el centro "fuese mixto y convivir con chicas". "Lamentan no gozar de la libertad de los centros de protección abiertos", según el informe, pero "tienen buena relación con los educadores en general" y "reconocen que este centro es mejor que otros en los que han estado".

Un tercer centro madrileño se encuentran en La Berzosa, donde las quejas giran en torno "a la excesiva rigidez de los tiempos pautados y de las contenciones realizadas con demasiada virulencia".

El cuarto centro madrileño es el de Sirio 1, gestionado por Nuevo Futuro, donde los niños denuncian que les "hacen daño con las contenciones (los educadores carecen de formación para ello)", aunque no le dan demasiada importancia e incluso comentan que "los educadores a veces tienen sus razones para hacer una contención".

Intentos de suicidio y autolesiones
Una de las menores ingresada en este centro se ha intentado suicidar en varias ocasiones cortándose las venas y tiene los brazos llenos de cicatrices, pero el informe del Defensor del Menor se sorprende de "su trato cariñoso con los educadores y los demás menores, actuando como 'madre' de ellos".

El informe recoge también que un menor que estaba ingresado en el centro "Picón de Jarama" presentó una denuncia el 10 de julio ante una comisaría de policía, donde manifiesta que los vigilantes del centro entraron en su habitación y "lo redujeron por la fuerza" causándole "hematomas por compresión" a nivel axilar, hombro, cuello y espalda.

Dos meses después, la "madre de acogida" del menor denunció que el mismo niño fue víctima de un nuevo episodio de violencia, cuando un empleado de seguridad le asestó dos golpes en la cabeza con una plaqueta metálica con el resultado de una brecha en la cabeza con un diagnóstico de traumatismo encefalocraneal.

Otro menor ingresado en este centro fue hospitalizado con síntomas de asfixia en el Hospital Gregorio Marañón al ser hallado en su habitación por el equipo de vigilancia del centro, tras intentar ahorcarse con una sábana. El menor continuaba ingresado en este hospital al cierre del informe realizado por el Defensor del Pueblo, que también recoge que otro niño se encontraba ingresado en este centro sanitario tras haber protagonizado varios intentos autolíticos al tragarse un lápiz y unas llaves.

En otro centro gestionado por la Fundación O'Belén, en Tetuán (Madrid), cerrado ya, una menor se lesionó de forma compulsiva en los antebrazos con la cuchilla de un sacapuntas, tras sufrir un ataque de pánico al no poder salir de su habitación. La niña fue finalmente reducida "de manera contundente", según el testimonio de la menor y de algunas compañeras, recogido por el informe del Defensor del Pueblo

Castigos excesivos
El texto, que será remitido a la Comisión Mixta Congreso Senado de relaciones con el Defensor del Pueblo, revela además que la gran mayoría de estas instituciones de menores llevan a cabo contenciones físicas, contenciones mecánicas y medidas de aislamiento, así como que en el 75 por ciento de las mismas suministra tratamiento farmacológico a los menores en casos de grave alteración.

A pesar de que dichas contenciones deben hacerse, según el Defensor del Pueblo, "de forma limitada", en muchos centros se realizan varias veces al día y en ocasiones con una agresividad "desproporcionada" que puede producir lesiones físicas. El trabajo también denuncia que las ausencias voluntarias de los internados son muy frecuentes, llegándose en muchos casos a cifras muy elevadas de ausencias definitivas.

Asimismo, la institución alerta de que más de la mitad de los centros utilizan medidas de aislamiento, que si bien deben aplicarse de forma terapéutica, en ocasiones se llevan a cabo como medida sancionadora e intimidatoria. Esta práctica, según la investigación, se produce en salas de reducido tamaño bajo el nombre de 'salas de agitación' o de 'reflexión' con paredes recubiertas de goma negra y que carecen de ventanas, lo que provoca una atmósfera asfixiante y un gran rechazo en los menores.
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