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Caja Madrid, al fondo

sábado 31 de enero de 2009, 00:00h
El culebrón de los supuestos espías en la Comunidad de Madrid se dirime política y judicialmente con el trasfondo del enfrentamiento entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón por el control de Caja Madrid.

Tres días después de que El País publicase la primera 'entrega' del serial, el 22 de enero, El Economista citó fuentes de la Guardia Civil que aseguraban que el presidente de la entidad, Miguel Blesa, habría sido sometido a vigilancia en su ámbito privado también, como los altos cargos políticos de la región, por ex agentes de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

Un día más tarde, el diario económico extendía las vigilancias y la búsqueda de información personal a Antonio Romero y Francisco Pérez, dos de los representantes del PSOE en la Caja y los dos que, desoyendo las órdenes de la dirección regional, votaron para sustituir a Pablo Abejas como presidente de la Comisión de Control.

Los seguimientos a Blesa habrían comenzado a finales de 2008, justo cuando estalló el conflicto por la nueva Ley de Cajas que restaba poder al Ayuntamiento de Madrid en los órganos rectores de caja Madrid y por la que Esperanza Aguirre conseguía el control material de la misma a través de la Asamblea de Madrid. En el caso de los socialistas, habrían sido objeto de la misma a partir de enero, cuando tuvo lugar la votación en la que colocaron a Francisco Serrano, un hombre de Gallardón en la Caja, al frente de la Comisión de Control, la que dede decidir qué ley se aplica al proceso electoral vigente en la entidad, la que beneficia a Miguel Blesa o la que llevaría a su más que segura salida del Consejo de Administración.

El PP descarta la relación
A pesar de la coincidencia en el tiempo, tanto el Ejecutivo de Esperanza Aguirre, que tutela la caja a través de la Consejería de Economía y Hacienda, como Alberto Ruiz-Gallardón niegan rotundamente que el espionaje tenga nada que ver con esta batalla entre los dos barones regionales del PP. El alcalde aclaró al ser cuestionado que cuando supuestamente empezaron los espionajes no existía ningún proceso en marcha en Caja Madrid y por tanto la situación era de calma. Antonio Beteta, consejero de Economía, aseguró directamente que "no se puede llegar ni a sospechar que ambos temas estén relacionados".

Antes de que se desvelara la hipotética red espía, a la dirección nacional del PP ya le preocupaba la imagen que su partido estaba dando con la maniobras que Aguirre y Gallardón habían emprendido para controlar Caja Madrid. La supuesta trama posterior no vino sino a agravar una situación delicada de por sí para el presidente popular, Mariano Rajoy, que se ve obligado a lidiar con dos escándalos de enorme magnitud justo en la recta final de cara a las elecciones vascas, gallegas y europeas.

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