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Crítica teatral. - Drácula: romanticismo sin sombras

Crítica teatral. - Drácula: romanticismo sin sombras

lunes 21 de diciembre de 2009, 00:00h
El CDN presenta en el teatro Valle Inclán la visión que tiene de Drácula el dramaturgo Ignacio García May, director también de su montaje. Es un espectáculo limpio, reposado, con tintes románticos y apenas truculencia.
Ya en 1943 el aparatoso Enrique Rambal estrenó en el desaparecido Fontalba una versión escénica de la novela de Stoker, adaptada por Soriano y Pérez Bultó. Tenía veinticinco escenas y toda la truculencia de la que era capaz el actor valenciano, que los mimos escenificaba la Vuelta al Mundo en 80 días, que la Pasión de Cristo. Según la crítica, en aquel momento, las escenas terroríficas provocaron más bien carcajadas. Años después, en 1978, se estrenó en la Comedia la versión de Hamilton Deane con Pellicena e Ibáñez Menta. Pasó sin pena ni gloria. Quizá la más hermosa que hayamos visto sea la que trajo Macunaima.
   
García May tiene el atrevimiento de resucitar un mito del terror pasado por el tamiz de romanticismo. El público conoce la historia pero no va a ver mordiscos sanguinolentos ni vampiros en la sombra. Hay mucha luz en la escena y sólo en un par de momentos se atisba el miedo con las apariciones de la hermana vampirizada. Muy efectistas, por cierto. El famoso Conde no luce en esta versión capa ni colmillos afilados. Es un ser gris, lo que hace más misteriosa su capacidad de seducción. Solamente en los momentos que transcurren en Transilvania hace gala de su maldad.

El doctor Van Helsing –excelente José Luís Patiño- es el narrador de la historia. Va desgranando el misterio que precede a la muerte de la hermosa Lucy y a la enfermedad de Mina. Ante los ojos del espectador los protagonistas evocan las escenas de posesión, las apariciones, los contactos con el Mal. Pero, insisto, hay más luces que sombras en este espectáculo. Es más teatro de texto que de efectos, lo que no resta interés. Vi una función de sábado tarde con el teatro lleno y el público totalmente atento a lo que sucedía en el escenario. García May vuelve al Centro Dramático en el que se reveló hace ya veintidós años con “Alesio”. Coincide en el mismo teatro con otro dramaturgo de su generación, José Ramón Fernández. Una buena labor de dar entrada en el teatro nacional a los dramaturgos de hoy.
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