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Un 'Drácula' sin colmillos llega al Centro Dramático Nacional

Un 'Drácula' sin colmillos llega al Centro Dramático Nacional

Por MDO/Efe
martes 01 de diciembre de 2009, 00:00h
El Centro Dramático Nacional ofrece hasta el 10 de enero en el Teatro Valle Inclán una nueva producción, 'Drácula', que presenta a un protagonista "sin colmillos". La producción renuncia de esta manera al "típico icono" literario para respetar la novela original del irlandés Bram Stoker.
Esta adaptación de 'Drácula' es "un enfrentamiento entre el bien y el mal con unos diálogos maravillosos", según ha declarado el director y responsable de la adaptación, Ignacio García May durante la presentación.

'Drácula' está "impregnada" del gran teatro del siglo XIX recogido por Ibsen o Chéjov, ha explicado el dramaturgo, quien fue director de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid y ha adaptado piezas como 'Hamlet!' o más recientemente 'El hombre que quiso ser rey'.

Lo más atrayente de 'Drácula' para García May, es que "se aleja de la acción y los efectos especiales" y "se convierte en un verdadero texto teológico a lo Calderón".

Con un primer borrador del año 2003 y una adaptación que ha transformado una novela de seiscientas páginas en dos horas de espectáculo, el dramaturgo ha reconocido que se trata de un tema que "está cobrando protagonismo".

"Cualquier día te puedes levantar y te das cuenta de que te han mordido mientras dormías y te han chupado toda tu vida", porque según el director la crisis económica actual puede destruir a cualquier persona.

El Conde Drácula en la ficción, José Luis Alcobendas, no ha encontrado "ningún obstáculo" en su interpretación pero al leer la novela de Stoker descubrió a un personaje "mucho más complejo de lo que pensaba".

Para Alcobendas, el famoso vampiro es "un señor honorable que está cansado de vivir". "Su fin es poder morir definitivamente", ha añadido.

"Drácula es melancólico a la vez que entrañable pero también está enfrentado con el dolor", una situación que para el actor es habitual y recurrente porque "la Historia está construida sobre el dolor de mucha gente".

La cara del bien, protagonizada en la ficción por José Luis Patiño (el atípico médico Abraham Van Helsing) cree que es "un catalizador para las personas que están en manos del mal". Patiño cree que se trata de una obra "muy basada en la palabra" y el momento más bonito de la obra es cuando su personaje reconoce la calidad de su adversario, Drácula.

Xenia Sevillano interpreta a Mina, quien cae bajo el influjo de Drácula, un personaje que representa "la luz, la pureza del corazón, de alma, de bondad, de generosidad y de valentía".

Eduardo Aguirre de Cárcer, además de encarnar a Renfield (un interno del manicomio bajo la influencia del Conde Drácula), es el director musical. Aguirre ha destacado que "el punto de partida" es un tema de Vaughan Williams, aunque también ha utilizado "pequeños extractos que recuerdan a Rumanía y a Béla Bartók", así como extractos de Morton Feldman.

Esta obra escrita en 1897 por Stoker narra en estilo epistolar la famosa idea del bien y del mal, y dibuja la verdadera historia del vampiro humano más famoso.
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