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Próxima estación: Arte

Próxima estación: Arte

jueves 16 de octubre de 2008, 00:00h
Entre el ruido, los empujones y la velocidad que caracterizan el Metro de Madrid existe una puerta al arte con mayúsculas. Aunque la prisa invade sus pasillos y engulle a los pasajeros, el usuario avezado –y el que lo visita por primera vez- es capaz de ver en sus paredes pedazos de cultura que para muchos pasan inadvertidos.
Poco se imaginaban los ingenieros Miguel Otamendi, Carlos Mendoza y Antonio González Echarte –diseñadores de la primera línea- que su obra se iba a convertir en una particular galería de arte y que ellos mismos iban a estar representados. En sus más de 280 kilómetros de red, Metro cuenta con más de cien murales, mosaicos, ornamentos y elementos decorativos, algunos de los cuales son historia viva de la Comunidad y la ciudad de Madrid.

La línea 1 guarda la más antigua de estas representaciones culturales, y, probablemente, una de las más desconocidas. Cuando Alfonso XIII inauguró en 1919 la línea original, de Sol hasta el entonces límite de la ciudad en Cuatro Caminos, ésta contaba con un escudo del oso y el madroño realizado en bronce. Después de varios avatares, la insignia fue trasladada a la que hoy es la estación de Tirso de Molina, en cuyo vestíbulo permanece sobre un plafón de azulejos de color blanco y azul, los colores de la ciudad.

Aunque perderse en los pasos propios es fácil, alzar la vista tiene recompensa en la estación de Sol. Colgadas de su parte superior, en el centro neurálgico de la red y de la propia Comunidad, dos esculturas recuerdan a Otamendi, Mendoza y González Echarte, los precursores de un medio de transporte que hoy se encuentra entre los mejores del mundo.

Su éxito en 1919 fue tal que sólo dos años más tarde el Rey inauguró la primera ampliación hasta Atocha, y cinco después, en 1924, entró en funcionamiento la línea 2 hasta Ventas. Esta alberga uno de los hitos culturales más representativos a nivel nacional: Francisco de Goya. En los andenes de la estación que lleva su nombre, reproducciones en aguafuerte de grabados pertenecientes a la ‘Tauromaquia’, ‘Los desastres de la guerra’, ‘La vendimia’ y un autorretrato del artista maño invitan a los usuarios a acercarse a una parte fundamental de la cultura española.

Mingote y Goya, los más fotogénicos
Junto a los de Goya, los personajes más fotografiados de la red de metro por turistas y visitantes son los de un artista contemporáneo: Antonio Mingote. El mural del reconocido dibujante de ABC, que desde 1997 preside un andén de la estación de Retiro,  es todo un reclamo y un testigo del Madrid moderno. Los madrileños, caricaturizados, despliegan en él  una frenética actividad dentro del pulmón verde por excelencia de la capital.

Los murales, azulejos y la cerámica fueron precisamente los medios decorativos más utilizados en los comienzos de Metro, en cuya elaboración participaron colectivos como los de Santibáñez y Alfaraz. Hoy estos se reparten por seis líneas de metro describiendo mediante motivos abstractos el barrio donde se ubica cada estación. Ejemplo de los murales es el que en 1990 se instaló en la estación de Argüelles y que representa en color la imagen del popular Teleférico.

Nuevas líneas, nuevo arte
Con las líneas tradicionales subidas al vagón del arte, las ampliaciones de Metro han apostado por convertirse en sí mismas en exponentes de la creación moderna. La Comunidad de Madrid, a través de la Consejería de Transportes, convocó un concurso público en el que los nuevos artistas presentaron sus propuestas para diseñar y decorar las futuras estaciones. La única condición fue que el transporte o el barrio

Así, Arganzuela-Planetario (línea 6) cuenta con su propio ‘Planeta Arganzuela’ bajo tierra. Villaverde Alto recibe a los pasajeros con un mosaico de 20.000 fotografías de los vecinos que conforman la imagen aérea del término municipal, diseñado por Natalia Belén Sánchez.

Sin olvidar la función didáctica de toda manifestación cultural, en la estación de Hospital 12 de Octubre, de Legazpi a Villaverde se ha instalado un mural sobre el cuerpo humano representado por doce figuras de casi cuatro metros de altura, cuyos creadores han sido Carlos Alonso Pérez y Luis Sardá. La Alameda de Osuna, La Elipa, o San Fernando, que han estrenado Metro, cuentan con sus propios paneles alegóricos.

Especial atención se ha prestado a estaciones clave, como las de la línea 8, por donde los visitantes que llegan a Madrid desde el aeropuerto de Barajas. La estación del Aeropuerto cuenta con la composición titulada “Un cruce de Miradas”, donde se representa una visión aérea de la ciudad de día y de noche, dando la bienvenida y el adiós al visitante. El intercambiador de Pinar de Chamartín, por donde cada día pasan miles de personas, acoge un mural-escultura de acero que ofrece una visión realista de los troncos de un bosque.

Metro de Madrid, con el impulso de la consejería, se ha convertido así en un escaparate fundamental para acercar la cultura a más de 2,5 millones de viajeros que circulan por sus vías cada día. Ahora bien, esta apuesta no se queda aquí, sino que continuará en las próximas ampliación del suburbano.
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