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La presidenta espera que el resto de la delegación llegue pronto

Aguirre: 'Pisé descalza varios charcos de sangre'

Aguirre: "Pisé descalza varios charcos de sangre"

jueves 27 de noviembre de 2008, 00:00h
Sana, salva y con calcetines por el frío que se cernía sobre la capital. Esperanza Aguirre aterrizó pasadas las 9.00 de este jueves en el aeropuerto de Barajas tras haber salido indemne de la ola de atentados perpetrada este jueves en la India por islamistas radicales. "Pisé descalza varios charcos de sangre", resumiría lapidariamente después.
La presidenta de la Comunidad fue recibida en la terminal internacional por su familia -su marido y sus dos hijos-, con la que tuvo un emotivo encuentro después de las horas de pánico vividas antes de poder embarcar en el último avión que salía de Bombay con destino a Zúrich. Atrás quedaban las llamadas del Rey, la Reina y el príncipe Felipe, del presidente y la vicepresidenta del Gobierno, los ministros de Exteriores e Interior, el presidente del Partido Popular y numerosos allegados, amigos y compañeros de partido. La más emotiva de todas, la conversación telefónica con su madre.

De Barajas, y tras recomponer su imagen desgastada por las horas y el cansancio, Esperanza Aguirre fue llevada directamente a la sede del Gobierno regional. En la Real Casa de Correos le esperaban con alivio por los consejeros de su Gobierno y por "dos destacados miembros" del Partido Popular nacional, Soraya Sáenz de Santamaría y Jorge Moragas. Mariano Rajoy no estuvo presente, según explicó su gabinete a Madridiario, porque "ya había hablado con la presidenta tranquilamente por la mañana" y había seguido el desarrollo de la crisis en conversaciones con el marido de Aguirre, Fernando Ramírez de Haro. Alberto Ruiz-Gallardón, de viaje oficial en Bruselas, envió envió un mensaje a su compañera de partido, pero ningún representante municipal acudió al encuentro en la Puerta del Sol.

Hubo una "ensalada de tiros"

Aparentemente entera, con un hilo de emoción en el rostro en algunos instantes, la presidenta de la Comunidad explicó las intensas horas de descocierto trascurridas desde la tarde del jueves, cuando, en un principio, ni si quiera se dio cuenta de que el Hotel Oberoi era objetivo de un atentado.

Los hechos comenzaron sobre las 18.30 de la tarde en España, las 22.30 en Bombay. Aguirre y su equipo, Salvador Santos Campano, Arturo Fernández, el presidente de Promomadrid y varios empresarios se registraban en el hotel tras una jornada maratoniana en su viaje (un desayuno de trabajo, una recepción, tres visitas oficiales, varios trayectos "interminables" en coche y un traslado en avión). La presidenta, según su relato, se separó entonces del grupo al reconocer entre los clientes del hotel a "un amigo de la infancia", Narciso de Foxá, alcalde de Majadahonda, que había llegado para recoger las cenizas de su hermano fallecido el día anterior.

La conversación "dramática" hizo que ambos no advertiesen lo que ocurría hasta que "las caras de pánico" del personal les dio la alarma: "No lo advertí. Al principio oía como cristales que caían. No ví ni armas ni terroristas. Sólo me di cuenta cuando empezó la ensalada de tiros, una ráfaga de metralleta, y fuimos arrollados". En medio de la confusión Aguirre y Foxá se tiraron al suelo detrás del mostrador de recepción. El grupo se dispersó. Una ejecutiva de Promomadrid y Regino García Badell, jefe del gabinete de la presidenta, volvieron para sacar del hall a la jefa del Ejecutivo, que había perdido los zapatos y caminaba descalzo pisando "varios charcos de sangre".

Parte del grupo se queda atrás
Tras deambular por varias salas y cruzarse "con una mujer ensangrentada", el presidente de Promomadrid llamó a Isabel Gallego, directora de comunicación de Aguirre, que les dijo que el hotel estaba en llamas tras estallar una bomba en el hall. Esperanza Aguirre, Foxá y los miembros de Promomadrid resolvieron salir entonces por la puerta de las cocinas, donde se encontraron con el coche de la agencia que les trasladaba durante su viaje en India.

Un segundo coche "a 200 metros" podía trasladar a la mayoría del grupo hasta el aeropuerto, pero la policía impidió que los que huyeron del hotel se acercasen hasta él. Con Isabel Gallego estaban Salvador Santos Campano, presidente de la Cámara, Arturo Fernández, presidente de CEIM, el equipo de cámara y fotografía de la Comunidad y varios empresarios, que se refugiaron hasta el malecón frente al hotel. Más tarde, bajo su propia responsabilidad y sin protección policial, lograron alcanzar la casa del cónsul español en Bombay.

Aguirre y sus acompañantes se dirigieron hacia el aeropuerto. Dado que el avión de vuelta contratado con Lufthansa no salía hasta las 3 de la madrugada, daría tiempo a hacer las gestiones oportunas para que toda la comitiva pudiera salir del país. La presidenta relata como "el peor momento" de todo lo vivido el colapso de tráfico que impedía acceder al aeropuerto, donde una bomba había destrozado la terminal doméstica y "no sabíamos si nos podían poner otra". Ya en el aeródromo, Narciso Foxá no subía al avión y se daba la vuelta: se quedaba en la India a pesar de todo para recoger los restos de su hermano.

"El conductor nos llevó por unos vericuetos y conseguimos llegar. Nuestro vuelo se había cancelado, pero conseguimos coger el último que salía para Zurich", concluyó la presidenta, que aseguró que ahora se tomará un descanso, fundamentalmente, para dormir. Tras agadecer todas las muestra de apoyo y gestiones internacionales, aseguró que no estará "tranquila" hasta que toda la delegación y todos los españoles "estén en Madrid".
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