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Tejedores de historia

Tejedores de historia

La Real Fábrica de Tapices ha cambiado de prioridades, ahora vuelca sus esfuerzos en difundir la cultura que encierra entre sus muros.

Desde hace casi tres siglos cientos de artesanos han elaborado, y todavía hoy siguen elaborando, miles de obras de arte en el madrileño distrito de Retiro donde la Real Fábrica de Tapices, fundada por Felipe V en 1721, sigue creando las más prestigiosas alfombras y los más elaborados tapices, aunque con un enfoque distinto al que tenía en el siglo XVIII. Ahora, además, es un museo vivo.
Los visitantes, además de admirar los valiosos tapices expuestos en la Real Fábrica, pueden apreciar el trabajo de los artesanos mientras elaboran sus tapices y alfombras en telares de bajo y alto lizo, iguales que los utilizados por los grandes maestros del siglo XVIII. No puede ser un museo convencional, tiene demasiado que ofrecer, es un museo vivo en el que puede verse cómo se fabrican las obras que exhiben todos los palacios de la Corona Española.

“Antes los tapices eran muy importantes, no había rey o noble que se preciara que no tuviera su casa adornada con ellos, pero ahora hay menos demand”, asegura Antonio Sama, Jefe del Departamento de Restauración de la Real Fábrica de Tapices. “Ahora la Fábrica se dedica a encargos privados, a la restauración y, sobre todo, a potenciar su dimensión cultural”.

En sus orígenes la Real Fábrica fue una institución privada, una empresa, como tantas otras, pero ahora eso ha cambiado. En 2006 el edificio, junto con la labor que en él se realiza, fue reconocido como Bien de Interés Cultural. Así, desde su fundación, su actividad se ha centrado en la conservación de su fondo documental, del patrimonio histórico español y de su propia historia, además de seguir produciendo los tapices y las alfombras de mayor calidad del mercado español.

Además de esto, dentro de su labor cultural, Antonio Sama opina que “ahora mismo lo más importante es velar por que no se pierdan unos oficios centenarios que son, sin duda, lo más importante". Por ello la Real Fábrica tiene una escuela taller en la que se forman jóvenes menores de 24 años para convertirlos en futuros artistas en el manejo de las lanas y en el trabajo de los nudos. Aún disponen de alguna plaza para quien quiera adentrarse en el arte de estos tejidos.

“Ahora hay máquinas que hacen alfombras sin problemas, y además más baratas, pero no tienen esa calidad, esa interpretación de los colores que hace único a cada artesano. Una alfombra, o un tapiz, con un  mismo diseño, la misma maquinaria, técnicas y materiales es totalmente distinta si la hace un artesano u otro”, afirma el Jefe del Departamento de Restauración.

Ésta es la clave del prestigio de las obras de la Real Fábrica de Tapices. “Lo que hace tan prestigiosa a una institución que ha sobrevivido a casi tres siglos de historia es la unión entre la calidad de los diseños y de la ejecución de los mismos, algo que es muy difícil de encontrar fuera de aquí”, asegura Sama.

El diseño es uno de los puntos fuertes de la Real Fábrica de Tapices, que posee un importante catálogo de modelos que se remontan a los años de su creación. A lo largo de su historia grandes artistas como Goya, Dalí, o Picasso han puesto sus dibujos a disposición de los artesanos, y hoy día los grandes autores contemporáneos siguen ofreciendo sus obras para la elaboración de nuevos y sorprendentes tapices.

Además de a los artistas y al estilo de sus diseños, el paso de los años ha cambiado otras muchas cosas, pero no las técnicas de fabricación, que siguen siendo las mismas. Combinar tradición y modernidad es uno de los retos a los que se enfrenta está Fábrica,  un reto que supera con nota uniendo las tradicionales técnicas de fabricación con los adelantos, casi futuristas, en materia de restauración. Adaptarse a los nuevos tiempos siempre ha sido necesario.

A pesar de ello, a pesar de la modernidad y los adelantos técnicos, la Real Fábrica de Tapices siempre conservará ese aire dieciochesco que ya forma parte de sus muros, de sus telares y de su propia esencia. Sin duda, los artesanos de este lugar emblemático para Madrid seguirán, al menos otros tres siglos, dibujando con sus tijeras obras de arte únicas e inigualables, tejiendo la historia.


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