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Embajadores, entre el multiculturalismo y la infravivienda

Embajadores, entre el multiculturalismo y la infravivienda

Por Miguel Ángel Medina
domingo 11 de marzo de 2007, 00:00h

Se muestran contentos de habitar en un barrio mestizo, pero ello no impide que vecinos, comerciantes y hosteleros del barrio de Embajadores exijan más equipamientos públicos y la rehabilitación de las viviendas en mal estado. MDO ha halado con ellos sobre cómo es la vida en una zona que ha pasado en una década del casticismo al multiculturalismo.

"Lo mejor de este barrio es que sales a la calle y hay gente de todos los países del mundo, y eso le da a las calles un colorido y una vida a la que yo, que vengo de fuera, no estaba acostumbrado", dice Juan Ignacio, vecino de la calle Huerta del Bayo.  "Hay chinos, árabes, africanos y eso contribuye a que haya establecimientos donde esa gente se reúne y tiene sus propios comercios con productos importados, lo que es una gran riqueza cultural". La suya es una de las opiniones más repetidas entre los vecinos.

No obstante, para Juan Ignacio lo más negativo es la "infravivienda". Y pone dos ejemplos que conoce bien. "El número 8 de la calle Huerta del Bayo está totalmente apuntalado y es posible que se caiga" y su propio edificio, en el número 6 de la misma calle, donde "estamos intentando acogernos al plan de reforma municipal, pero no podemos porque hay dos pisos en los que no hay baño dentro de la casa, y sólo por esos dos pisos no podemos acogernos a las subvenciones".

La plaza de LavapiésEn algunos medios se ha plasmado la imagen de Embajadores como zona poco segura. Pero los vecinos no tienen esta impresión. "No hay especial inseguridad, lo que ocurre es que es un barrio donde la gente está en la calle, y por eso parece más inseguro, pero no lo es". Lo que sí parece es que "está abandonado", porque aunque se han hecho algunas actuaciones, "no hay el suficiente cuidado en las calles, supongo que porque la mayoría de la gente que vive aquí es obrera e inmigrante".

"Lo que más me gusta del barrio es la gente y la convivencia" asegura Javier, que vive en la calle Ave María. Entre los aspectos negativos, este vecino destaca "la propia fisonomía de la zona, que la hace un poco invivible" y "la falta de equipamientos, ya que los únicos que se hacen son para gente de fuera del barrio, como ha pasado con el Centro Dramático Nacional, que no aporta nada al propio barrio, y otra es las Escuelas Pías, que son una buena obra, pero a lo mejor se tenían que haberse hecho en otra zona, porque este barrio tiene un equipamiento cultural insuficiente".

Calles del barrioTambién Javier se queja de que "no hay ninguna instalación deportiva, ya que la más cercana es la de la Latina, que además se usa por parte de todos los vecinos del centro". Por ello, este vecino denuncia que se utilicen los solares municipales para equipamientos que no repercuten directamente en el barrio, "como ha pasado con el edificio de la Tabacalera".

La Corrala, en el centro del barrio
El presidente de la asociación vecinal La Corrala, Manuel Osuna, traza una radiografía de Embajadores. "En este barrio hay unos 55.000 habitantes empadronados, y más de un tercio de ellos vienen de otros barrios", cuenta Osuna. "Hace unos diez años, prácticamente sólo vivía aquí gente mayor, pero desde entonces ha venido mucha gente joven que está dando vida al barrio". Destaca, como los otros vecinos consultados, "la convivencia, que es una cosa muy positiva; está habiendo una gran integración pese a que hay gente de muchas nacionalidades. "En cuanto a la inseguridad hay como en cualquier barrio".

Una corrala rehabilitada en EmbajadoresOsuna también pone el acento en la infravivienda. "El Ayuntamiento no ha sabido cómo hincarle el diente a este problema para erradicar las infraviviendas del barrio. Hay una constante venta de edificios, de la que se aprovechan las inmobiliarias, que no suelen pedir las subvenciones para rehabilitar los edificios, sino que prefieren alquilar las infraviviendas por precios muy altos", dice. En su opinión, para solucionar este problema "es necesario que el Ayuntamiento empiece a expropiar edificios para obligar a los propietarios a erradicar esto".

Para Osuna, el cierre al tráfico del barrio está siendo posivo para los vecinos, aunque los comerciantes se quejen. Este representante vecinal también afirma que "se está abriendo mucho comercio de calidad por parte de los inmigrantes" y reconoce la importancia del Centro Dramático Nacional y la rehabilitación de las Escuelas Pías para biblioteca como elementos dinamizadores del barrio. "Con estos ingredientes, visitar Embajadores es un punto interesante para cualquier turista que venga a Madrid".

La Tiendina, en ArgumosaTrabajar en Embajadores
¿Y qué opinan los comerciantes? "Llevo desde 2003 con mi tienda abierta en la calle Argumosa y no me puedo quejar de la ventas; están bien", dice Ana Suárez, propietaria de La Tiendina donde vende "una ropa más informal, más atrevida, que va muy bien con la gente que pasa por la zona".  Para Suárez, "trabajar aquí tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Lo bueno es que a esta zona viene mucha gente de otras partes de Madrid y lo malo es que cuando hay mala publicidad de Lavapiés, por delincuencia u otra causa, bajan las ventas" dice esta vendedora y vecina de Embajadores.

Juan Carlos, por su parte, es dueño de Viva Chapata, un bar muy conocido que se encuentra cerca de la plaza de Lavapiés. "El barrio de Embajadores es una zona a la que viene mucha gente, porque tiene su encanto", reconoce. "Los clientes de mi local "suelen ser en su mayoría jóvenes, y con un nivel de educación bastante alto, por lo que es agradable trabajar aquí". Además de regentar el bar, Juan Carlos vive en el barrio, como ocurre con muchos comerciantes y hosteleros de la zona. "Aquí se vive bien a pesar de lo que la gente de otros barrios se pueda creer. Es un sitio bastante amable".

El bar Viva Chapata, en LavapiésHace unos años, muchos de los negocios del barrio de Embajadores estaban cerrados, porque los hijos de sus antiguos propietarios no se animaban a continuar su labor. Pero la situación cambió cuando comerciantes y hosteleros de otros países recogieron el testigo. Xian Fei regenta una tienda de comestibles. "A diario no vendemos mucho, porque nuestra tienda es pequeña, pero sí se vende más los fines de semana", dice este asiático en un español todavía por pulir. "Mi mujer, mi hija y yo llevamos cinco años en este barrio, y la gente es muy simpática con nosotros. Por eso, prefiero vivir aquí que en otra zona de Madrid", dice convencido este vecino del barrio al que llegó procedente de China.

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