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La calle Libreros pierde el nombre

La calle Libreros pierde el nombre

En los últimos años la calle Libreros está perdiendo, precisamente, a sus libreros, lo que hace que el nombre de esta vía empiece a perder su significado.

lunes 19 de marzo de 2007, 00:00h
¿Qué pasaría si la calle Libreros se quedase sin sus libreros? Hace unos años esta pregunta nadie se la hubiera planteado. Sin embargo, hoy, esta cuestión comienza a cobrar sentido si se tiene en cuenta que desde hace seis años, aproximadamente, han cerrado ya cinco de las once de las librerías que estaban ubicadas en esta calle. Un hecho negativo no sólo para los clientes sino también para el resto de las librerías que se han quedado y que "temen" que el cierre termine afectando a todos.

La causa del cierre de estas cinco librerías, que también amenaza a las que aún permanecen abiertas, es el descenso considerable de clientes. Una disminución de público que cada vez es más acentuada y que está provocando "que nos temamos lo peor porque lo cierto es que, aunque nos pese, cada vez viene menos gente". Así lo han reconocido a MDO en la Librería Fortuna, opinión que comparte el resto de los establecimientos de este tipo que perviven en la calle Libreros.

Hace veinte años la posibilidad de que la calle Libreros perdiera su razón de ser por el cierre de este tipo de establecimientos era impensable.Desde hace algunos años, sin embargo, comienza a ser una realidad. De cerrar las seis librerías existentes, el nombre de la calle perdería su significado y se acabaría con una larga tradición puesta en marcha por doña Pepita en el siglo XIX. Y es que esta mujer fue la responsable de que se creara el sistema de compra-venta de libros usados así como de que alrededor de su tienda se fueran estableciendo otros con el mismo servicio.

Tanto fue así que la vía, que se llamaba Ceres, cambió su nombre por el de Libreros. "Antes la temporada alta, que comenzaba en septiembre, duraba hasta el mes de noviembre. Ahora, sin embargo, se acaba en seguida", aseguran en la Librería Fortuna. Por esta razón, además de vender libros de texto, para estudiantes de colegios y universidades, esta librería vende novelas de actualidad durante esta época del año "para atraer a más clientes, si se puede", dice la encargada del local  

En su opinión, la culpa de la bajada de público se debe a Internet "y al tema de las fotocopias". Pese a todo, reconoce que, "por ahora, tenemos para vivir por lo que no tenemos necesidad de cerrar aunque no sabemos lo que pasará más adelante porque la cosa está muy mal". De la misma opinión se muestran los empleados de la librería La Casa de la Troya. "Tenemos miedo de que la clientela vaya cada vez a menos y tengamos que cerrar",  afirman. Y es que, como señalan desde esta librería, "la mayor parte de los estudiantes de hoy en día no conocen la existencia de la calle Libreros. Ni les suena". Por tanto, es muy difícil que se desplacen hasta este lugar, situado en una bocacalle de la Gran Vía, para adquirir los libros que necesiten o incluso para vender alguno de los que ya no precisan.

Desde la librería Madrid declaran que "los estudiantes de ahora o se bajan los textos por Internet o los fotocopian". Además, señalan que "los profesores solamente dan apuntes por lo que los alumnos no tienen la necesidad de comprar ningún libro de consulta, como pasaba antes". De ahí que, los que se acerquen hasta la calle Libreros, "sean en su mayoría gente de cuarenta o cincuenta años, incluso más mayores, que se mantienen fieles a nosotros y que en ocasiones traen a sus hijos". Para aumentar la clientela, esta librería, cuando llega la época de comienzo de curso, reparte folletos cerca de las universidades y del metro de Ciudad Universitaria "para que nos conozcan".

Petición de ayuda
Desde la librería La Merced denuncian que la causa de la escasez de clientes, además de las mencionadas por sus compañeros de profesión, se encuentra también en la "llegada de los chinos hasta la calle Libreros. Ofrecen mucho dinero a los propietarios por las librerías y, claro, dado que la situación no está bien, muchos optan por vender", reconocen. También aseguran que "los grandes centros comerciales nos están haciendo mucho daño". La realidad es tan negativa que, como aseguran, "se está pensando en pedir ayuda al Ayuntamiento de Madrid para que haga publicidad, de alguna forma, de esta calle. El objetivo sería que la calle Libreros tuviera el bombo que se merece y que la gente joven conozca que existimos, algo que ya no sucede".

Por su parte, en la librería Salamanca declaran que "ésta es la peor época, con diferencia desde que este comercio abrió sus puertas hace ya muchos años". Asimismo, desde la Librería Alcalá recuerdan que "hace un tiempo se pensó en hacer una asociación entre todos los libreros de esta calle. Lo que pasa es que, al final, se quedó en nada. Quizás ahora sería un buen momento para volver a replantearse esta idea y pedir ayuda, entre todos". Porque, como declaran casi todos: "Una calle de los Libreros sin libreros ¿sería un poco absurdo, no?". 

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