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La vida de los edificios

La vida de los edificios

El Patrimonio Histórico y Cultural, desde un punto de vista geológico.

domingo 08 de julio de 2007, 00:00h
La contaminación, el abandono o, simplemente, el paso del tiempo son algunas de las razones por las que un monumento puede sufrir grandes deterioros en su estructura y, por ello, resulta fundamental su conservación para que el Patrimonio cultural de Madrid no se vea mermado ni sufra grandes pérdidas. Al fin y al cabo, es parte de la historia de la región. En ese sentido, la ciencia tiene mucho que decir a la hora de analizar las causas y buscar las mejores actuaciones posibles para el mantenimiento de muchos edificios. De ello se encarga el proyecto MATERNAS.
Varias muestras de piedra, tras ser sometidas a ensayos de envejecimiento aceleradoEl programa empezó en enero de 2006 y prevé su finalización para diciembre de 2009. Cuenta con una inversión de 521.000 euros y en él trabajan 22 investigadores pertenecientes al CSIC, IGME, CIEMAR y UCM, que tienen como objetivo “establecer la durabilidad de los materiales de los edificios y descubrir los daños que sufren en ambientes agresivos”, como dice el coordinador del proyecto, Rafael Fort. La idea final es llevar a cabo las actuaciones de conservación más adecuadas, recuperando las técnicas tradicionales, “mejores incluso de las que hay ahora sobre todo para materiales más sensibles”, y buscar y divulgar nuevas medidas que complementen las ya existentes.

Con el ultrasonido se mide la dureza del materialEl también director del Instituto de Geología Económica (CSIC-UCM) comenta que el proyecto se basa en tres facetas: investigación, formación y difusión. En la primera parte, los investigadores estudian la durabilidad de los materiales fundamentalmente “con técnicas no destructivas”  mediante, por ejemplo, la medida de la velocidad de transmisión de ultrasonidos o sometiéndolos a ensayos de envejecimiento acelerado en cámaras climáticas para definir parámetros no usados anteriormente y que permiten ver la evolución de la estructura interna de los materiales. “Así podemos saber la vida útil del material y, sobre todo, la técnica conveniente de conservación”, dice Fort. Para ello se trabajan con nueve tipos de materiales siendo la piedra natural la principal protagonista ya que es uno de los el elementos tradicionales de construcción en la Comunidad de Madrid.

Se trabaja con las calizas de Colmenar de Oreja, la Piedra de Redueña o con los granitos de Zarzalejos. La pizarra, el sílex, o los pórfidos utilizados para el adoquinado de las calles de Madrid también están incluidos en el estudio. "Se trata de obtener la máxima información del edificio -dice Mónica Álvarez, investigadora de Maternas-, “y saber los problemas que pueden presentar sus materiales”. De momento, tras año y medio de investigación, ya hay “avances puntuales y se han presentado tres propuestas sobre conservación”, aunque el balance de todo el proyecto no podrá realizarse hasta su conclusión en 2009.

El granito de Zarzalejos, objeto de estudioA los científicos no les gusta la palabra ‘enfermedad’ a la hora de referirse al estado de los monumentos y apuntan que es la acción del hombre el principal daño al que están sometidos. “La piedra no tiene ningún problema pero ahora se expone a unos ambientes a los que antes no estaba acostumbrada como la contaminación, las vibraciones… Somos nosotros los que más la dañamos”, dice Rafael Fort. Mientras, María José Varas, directora del grupo de investigación de la UCM, señala que “en ocasiones, un material que viene de fuera puede ser incompatible en un nuevo entorno o junto a otros materiales de características distintas”. “También afectan los cambios de uso del edificio o, incluso, una mala restauración. A veces, un tratamiento usado hace 10 años ha provocado otras patologías”, sugiere Mónica Álvarez.

Rafael Fort, coordinador de MaternasPor eso es importante conocer el material antes de intervenir. Para ello, Maternas trabaja en las canteras  históricas de donde se extrajeron las piedras originales utilizadas en el patrimonio arquitectónico de Madrid tomando muestras que serán posteriormente objeto de estudio. “Es importante cuidar nuestras canteras porque tienen un gran interés científico”, dicen los investigadores que miran con cierta envidia a Italia, “que tiene el paraíso de las canteras” y es el país que está más avanzado a la hora de conservar el patrimonio.

Otro aspecto destacado de la investigación es analizar los efectos del fuego sobre cualquier material con el objetivo de diseñar edificios nuevos más resistentes. Así se podrá, además, saber qué hacer en un inmueble en el que habido un incendio o descubrir si el fuego ha sido intencionado o no. “Este es un tema poco estudiado”, dice Mónica Álvarez. De esta forma, se podrá saber la mejor forma de apagar un fuego para no dañar el bien patrimonial”.

Formación y difusión

Este último punto se enmarca en la segunda idea que tiene programada el proyecto: la de formación. Maternas pretende con su investigación formar mejor a los técnicos y las empresas de restauración para que su trabajo se realice de la mejor forma posible. De ahí que la Asociación Española de Empresas de Restauración del Patrocinio Histórico (ARESPA) esté también vinculada al programa. En definitiva, se trata de llevar a cabo una transferencia de conocimientos científicos y tecnológicos para que la conservación se enfoque de forma adecuada y sostenible.

Parte del equipo de MaternasPor último, la difusión. “La Comunidad de Madrid quiere que la investigación que se realiza en la región se internacionalice”, apunta Rafael Fort. En ese sentido juegan un papel importante la organización de congresos y cursos de postgrado. También se transfieren nuestras actividades e ideas a otros países como las Rutas Geomonumentales, que nacieron en la Semana de la Ciencia, “que muestran los edificios o un casco histórico bajo una visión no sólo artística o histórica, sin también geológica”. Una idea que, incluso, quieren copiar los italianos.

Maternas se convierte así en un proyecto único en el que geólogos, biólogos, químicos, físicos, arquitectos, ingenieros y restauradores se han reunido para un mismo fin. Su importancia radica en que sus resultados pueden ser aplicados no sólo a la piedra monumental sino también a la piedra natural de construcción actual. Debe servir, además, como un punto de inflexión para que el mantenimiento del Patrimonio se considere como una prioridad. Rafael Fort va más allá: “Se debería crear un Instituto de investigación para la Conservación del Patrimonio como en Italia, esto permitiría alcanzar los niveles que tienen otros países".
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