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San Canuto

San Canuto

viernes 19 de enero de 2007, 00:00h
Aunque San Canuto fue celebrado por miles de jóvenes madrileños que acudieron a la Universidad Autónoma de Madrid a fumarse unos “petas” y tomarse una “birritas”,  la festividad de tan señalado santo es un día después de la gran fumada de maría. San Canuto existió y llegó a ser rey y mártir. Era el siglo XI, inundado de señores como éste que se dedicaban a extender la fe cristiana  mediante métodos bárbaros, violentos e inquisidores. En el santoral cristiano aparece, en el 19 de enero,  San Canuto, patrón de Dinamarca,  y en él se señala que luchó en muchas guerras y que “las pasó canutas”.

Yo, que soy más papista que el Papa en asuntos de celebraciones, ese día encendí mi canuto de maría antes de escribir estas líneas y ponerme a divagar sobre el hachís, su historia y procedencia. No hace mucho, encontraron en una región de China restos de marihuana junto a un cuerpo momificado  hace 2.800 años,  unos 800 antes de Cristo, y,  unos siglos después, el historiador griego Herodoto relató rituales con el hachís. Con estos datos sobre la mesa, la misma en la que se quema mi ofrenda a San Canuto, es fácil deducir que el consumo de drogas no era infrecuente entre las comunidades de la Prehistoria.

Algunos de los más antiguos tratados médicos alaban las virtudes terapéuticas del cannabis, que también era usado, tras ser disuelto en vino,  como anestesia y en fiestas.  Algunos atribuían a esta planta propiedades mágico-religiosas. Desde hace algunos años San Canuto es una fiesta reivindicativa a la que acuden muchos para pedir su legalización. Consumir esta planta no está penado, pero sí adquirirla. No se trata como un derivado más del tabaco ni  se aplican las mismas normas que a los fumadores, incluidas las prevenciones y penalizaciones dirigidas a la protección de los menores. Para consumirla, como es ilegal su compra y venta, hay que acudir a “pillar” a lugares clandestinos, sabiendo que la calidad del producto no está asegurada, que en este  mercado clandestino la salud peligra y sobre todo que la oferta se amplía con todo tipo de sustancias adulteradas y verdaderamente peligrosas como cocaína, heroína y demás nuevos y viejos productos de laboratorio.

La experiencia holandesa de autorizar bares en los que se puede fumar y adquirir pequeñas cantidades de distintos tipos da maría no parece haber resultado negativa más que para los camellos y capos del narcotráfico. No estaría de más dar un respiro a los fumadores de maría consintiendo que los que lo deseen tengan dos o tres plantas en la terraza dedicadas al autoconsumo, sin temor a que vengan las autoridades competentes a ‘meterte un puro’ y hacer que ‘las pases canutas’ mientras esperas una multa.

Contemplas los reproches de los puritano que se escandalizan cuando huelen la maría del otro, que por respeto no les manda a la mierda al oirles decir que se preocupan de la salud de los ‘fumetas’ mientras llevan un vaso de whisky en la mano y un ‘pedo’ tan considerable que casi no se les entiende las memeces que balbucean.  Sin publicidad, ni engañosa ni de la otra; sin campañas de promoción de esta droga, bastante menos dañina que el alcohol según la OMS; pero con mucha información sobre los daños derivados del abuso de la sustancia y muchas medidas para alejar a los menores de un inicio prematuro, similares a las que se aplican contra el alcohol y demás drogas legales, no es descabellado pedir que  no se penalice al que libremente fuma hachís porque le da la gana.
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