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Guardianes de la fauna autóctona

Guardianes de la fauna autóctona

Por Carmen M. Gutiérrez
domingo 30 de diciembre de 2007, 00:00h
Hace unas semanas la Policía Local de Las Rozas llamó al teléfono de urgencias del Grupo para la Rehabilitación de la Fauna Autóctona (Grefa) para comunicar que había encontrado un buitre leonado herido. Los trabajadores de esta ONG se desplazaron hasta el lugar y llevaron al animal hasta el hospital que tienen en el monte de El Pilar, en Majadahonda, para tratarle la herida provocada por un disparo en una de sus alas .
Ahora, el buitre, está ingresado en una de las mudas -habitaciones para animales- del pabellón de rehabilitación del hospital y los veterinarios le hacen curas en el ala para mejorar su evolución, que van siguiendo con radiografías. Según el director del hospital, Fernando González, en dos semanas podrán liberarlo de nuevo en su hábitat una vez recuperado.

Como este buitre de casi ocho kilos de peso y más de dos metros de envergadura, en el hospital hay otros ejemplares de las diversas especies que componen la fauna autóctona madrileña y como él reciben cuidados similares a los que tienen acceso los humanos. Los veterinarios anestesian, operan y realizan análisis a los animales que entran en el hospital para darles una segunda oportunidad siempre que sea posible, pues a veces sólo pueden ayudarles a morir sin dolor.

El buitre leonado se despierta En el pabellón de rehabilitación, hay además erizos, cernícalos o cigueñas. Cada uno tiene su propia historia, como la de un halcón peregrino del Retiro que ingresó por un golpe. La mayor parte de ellos llegan al hospital con heridas a causa de la actividad humana, como disparos, intoxicaciones, accidentes en tendidos eléctrico o atropellos, pero también hay otros que tienen problemas psicológicos.

Es el caso de Cigu, una cigueña negra que lleva más de 20 años en el hospital -es la veterana- porque cree ser una persona, asegura el cuidador Nacho Otero. No puede estar con otros animales, sólo con humanos, explica. El estilizado animal pasea elegantemente por la muda ajeno a su realidad.

Una cigueña negra Como Cigu hay muchos animales que no son recuperables, sus heridas, enfermedades o problemas psicológicos les impiden volver a su hábitat natural. Cuando ingresan, porque son encontrados por los trabajadores de Grefa en las rutas que realizan o porque un ciudadano llama a la ONG (902-10-12-45) avisando del hallazgo de un ejemplar lastimado, los diagnostican y procuran su rehabilitación para después liberarlos. Sin embargo, no siempre es posible.

Los irrecuperables, como los llaman los especialistas de Grefa, también tienen su función. Pueden servir para fines educativos, de ejemplo a otros animales que ingresan, sobre todo a los más pequeños que aún tienen hábitos por aprender, o para la cría en cautividad.

Animales en rehabilitación La reproducción de las especies que corren más peligro es otra de las tareas de Grefa en aras de su conservación. Para ello, disponen de un centro provisional de cría en cautividad, a la espera de que la Comunidad de Madrid levante uno nuevo.

Y es que para desarrollar su labor esta ONG cuenta con las ayudas de sus socios y con el dinero que reciben de los ciudadanos que apadrinan los animales que tienen en el centro, así como de las subvenciones que recibe de las administraciones, como el Ayuntamiento de Majadahonda o la Consejería de Medio Ambiente. Éste departamento de la Comunidad ha optado por canalizar parte de sus esfuerzos para la conservación de la fauna autóctona subvencionando la labor de Grefa y firmando convenios para fines específicos.

Charca para cría de galápagos En total, por el hospital de Grefa han pasado este año 2.160 animales, además de los 300 que han llegado a las instalaciones ya cadáveres. Sin embargo, en este caso el trabajo de la ONG también está orientado a la conservación, ya que las necropsias -que es como se llaman las autopsias de animales- revelan las causas de la muerte y esta información es de gran valor para detectar los peligros que corren los animales y poder solventarlos.

Un alimoche Como explica el presidente de Grefa, Ernesto Álvarez, la labor de esta organización también se traslada a los hábitats de las especies autóctonas -no sólo de la Comunidad, sino también del resto de España y de Europa- a través del trabajo de campo, para mejorarlos y crear las condiciones necesarias para la conservación de las especies que corren mayor peligro.

Entre las especies propias de la fauna madrileña, Álvarez cita al águila perdicera, que se encuentra en regresión y al cernícalo primilla, aunque cree que los esfuerzos que Grefa está realizando pueden contribuir a que la especie se recupere, al igual que ha sucedido en los últimos años con el águila imperial, el buitre negro y la cigüeña negra. Mención aparte merece el lince ibérico en Madrid, "que puede haber o no", pero es posible recuperarlo, indica el presidente de la organización.

Instalaciones del hospital Por último, la sensibilización también tiene su espacio en las instalaciones de Grefa, situadas en Majadahonda. Una exposición muestra a los visitantes la riqueza de la fauna autóctona en la Comunidad. Además, tienen un proyecto para recrear los hábitats de las especies más significativas a modo de instalaciones, como harán en primer lugar con el cernícalo primilla.

Así, mediante la educación medioambiental, la cría en cautividad, el trabajo de campo y la labor del hospital, Grefa procura contrarrestar el daño que el ser humano hace al resto de la especies con las que comparte el territorio.
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