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Cuatro concejales díscolos desatan la crisis en la Alcaldía de Leganés

Cuatro concejales díscolos desatan la crisis en la Alcaldía de Leganés

jueves 20 de diciembre de 2007, 00:00h
Tras una moción de censura contra la regidora de Leganés, Guadalupe Bragado, tan sólo 23 días después de la toma de posesión del cargo, el PSOE consiguió la Alcaldía con el apoyo de los ediles de Izquierda Unida el 8 de julio. Sin embargo, cuatro concejales no acudieron al primer Pleno tras la elección de Rafael Gómez Montoya como alcalde y éste suspendió. Comenzó así una nueva crisis en el Consistorio leganense.
Hizo falta una moción de censura para el Partido Socialista consiguiese recuperar al Alcaldía de Leganés que había conseguido la popular Guadalupe Bragado con el apoyo de los 12 concejales del PP, al no haber sido capaces PSOE e IU de renovar el acuerdo de gobierno que mantuvieron las dos últimas legislaturas.

Aunque Gómez Montoya y el cabeza de lista de IU, Raúl Calle, mostraron su disposición a renovar ese pacto al día siguiente de las elecciones municipales, los contactos entre ambas formaciones, iniciados el 31 de mayo, nunca llegaron a fructificar. Así, el 16 de junio, en el Pleno de constitución de la actual Corporación, saltó la sorpresa: el PP se hacía con la Alcaldía de Leganés por primera vez desde 1979.

El Partido Popular criticó duramente la moción de censura. El portavoz del PP en la Asamblea, Antonio Beteta la llegó a calificar como "fraude de ley". Sin embargo, la alegría socialista por "hacer justicia a la voluntad de los vecinos expresada durante las elecciones del 27 de mayo" duró poco ya que el nuevo alcalde suspendió la sesión plenaria de constitución y corporación ante la ausencia de cuatro de sus concejales.

Durante las elecciones, los cuatro ediles se opusieron a la designación de Gómez como candidato sin un proceso de primarias. Finalmente, pactaron una candidatura conjunta al acordar que al menos cuatro de los concejales de la corriente 'guerrista' entrasen en los diez primeros puestos de la lista. Sin embargo, la crisis se volvió a agudizar cuando conocieron las delegaciones que Montoya les ofrecía.

Esta situación en las filas del PSOE de Leganés fue descrita por el PP madrileño como la crónica de una muerte anunciada y calificada de "esperpéntica e intolerable", en palabras del secretario general del partido. Además, el vicepresidente regional aseguró que la crisis se debía a que el PSOE "antepone sus conflictos y los traslada a las instituciones" en lugar de velar "por los intereses de los vecinos"

Aunque después la tormenta política se tranquilizó, en un primer momento cayó sobre ellos la amenaza de ser expulsados del partido en el caso de que su incomparecencia en el Pleno hubiese sido voluntaria, según aseguró Cristina Narbona, que en ese momento estaba al cargo de la comisión gestora del partido socialista madrileño. Ante esta posibilidad los ediles díscolos aseguraron que no entregarían sus actas en el caso de ser tener que abandonar el PSOE y pasarían a formar parte del Grupo Mixto.

No obstante, poco después el secretario de Política Municipal, Manuel Robles, del equipo nombrado por el nuevo secretario general, Tomás Gómez, consiguió arrancar el compromiso de los ediles díscolos para que aceptasen los cargos ofrecidos en un principio y solucionar la crisis abierta en el Consistorio.

Ya en septiembre se pudo celebrar el Pleno suspendido por la ausencia de los concejales y otorgar a estos sus respectivas concejalías. Así Santiago Llorente asumió Medio Ambiente y Sostenibilidad; Laura Oliva, Seguridad Ciudadana; María José Banegas, Salud y Consumo; y Juan Antonio González, Desarrollo Local y Empleo.
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