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El Puesto de Control Centralizado garantiza la seguridad de Metro Oeste

Los ojos del Metro Ligero

Los ojos del Metro Ligero

sábado 11 de agosto de 2007, 00:00h
Los vecinos de Pozuelo de Alarcón y Boadilla del Monte disfrutan desde este verano del Metro Ligero, un medio de transporte que los une con Madrid. Para que todo funcione correctamente, un grupo de profesionales trabajan en la sombra las 24 horas en el Puesto de Control Centralizado (PCC), que cuida los detalles para que los usuarios del Metro Ligero Oeste tengan la máxima información y seguridad en todo momento.
"Es imposible que un metro funcione sin un centro de estas características". Así de rotundo se muestra Juan Ignacio Romero, director de operaciones de Metro Ligero Oeste, cuando explica la labor de este puesto de control.

El centro garantiza la seguridad y el mantenimiento de las líneas 2 y 3 de Metro Oeste -que enlazan Colonia Jardín con Aravaca y Boadilla, respectivamente-, así como de los 40.000 vecinos de estos municipios que está previsto que utilicen las instalaciones.

Juan Ignacio Romero, en el PCC El 'cerebro' de Metro Oeste comenzó a funcionar cuando se iniciaron las pruebas de este medio de transporte, aunque su puesta de largo se dio el día de la inauguración del Metro Ligero, el pasado 27 de julio.

Se trata de un sistema que controla toda la explotación, similar al que Metro de Madrid tiene en el Alto del Arenal, aunque más pequeño. "Con este centro, el Metro Ligero está preparado para cualquier incidencia", señala Romero, "y, para ello, hacemos simulacros de descarrilamientos, incendios y todo tipo de posibles problemas".

En el PCC trabajan más de veinte personas, repartidas por turnos para abarcar todas las horas. De día, seis profesionales se ocupan de estas labores, mientras que cuando el servicio termina -a las 23.30 horas- cuatro personas permanecen en las instalaciones.

"Cuando el Metro Ligero no está funcionando, se hacen maniobras, tareas de mantenimiento y limpieza, y tiene que haber siempre dos operadores", dice el director de operaciones.

Desde el Centro se controlan las 96 cámaras con las que cuenta Metro Oeste. "Todas están grabando en tiempo real, y podemos recuperar las grabaciones si hay algún problema", cuenta Romero. En caso de que a través de las cámaras se observe un incidente, el regulador de turno comprueba las causas y comprueba si puede resolverlo por sí mismo; en caso contrario, se pone en contacto con los departamentos de seguridad y mantenimiento, además de con información, encargados de avisar a los viajeros.
"Hasta la fecha, no ha habido ningún incidente destacable". Por si acaso, hay un plan de emergencias establecido, con lo que el nivel de seguridad es muy alto.

Controlar todos los detalles
El Puesto de Control Centralizado, situado en el recinto de las cocheras de Metro Oeste, está presidido por una gran pantalla con imágenes de las distintas cámaras. Frente a ella hay dos zonas, una para los reguladores -desde donde se dirige el  tráfico de trenes, el telemando de energía y el control de estaciones- y otra para la seguridad y la información al viajero.

"Como mínimo, siempre trabajan dos operadores, uno para cada una de las líneas de Metro Ligero", cuenta Romero. "Su función es, sobre todo, que se cumplan las frecuencias". En el monitor de cada regulador aparecen esquemas de las estaciones y los trenes, el controlador va comprobando dónde se encuentran los trenes y, si es necesario, puede parar o arrancar un tren o hacer maniobras. A partir de septiembre, habrá un sistema automático que sustituirá ciertas tareas de estos profesionales, pero los controladores siempre tendrán que estar para supervisar todas las operaciones.

La segunda pantalla es el control de energía, donde está el telemando de las subestaciones eléctricas y de alimentación a las paradas. "Cuando hay una avería, el operador puede dirigir la energía de un punto a otro de la red para evitar que ningún punto de la red se quede sin electricidad", indicó. Con este sistema Metro Oeste puede seguir funcionando incluso si hay un corte de energía leve.

El tercer monitor es el control de estaciones, que incluye todos los elementos que se pueden encontrar en cada una de las paradas de este transporte público. El responsable puede manejar desde este centro las escaleras mecánicas, ascensores, alumbrado, megafonía, vídeo, etcétera, de cualquier estación. "Desde aquí se puede, por ejemplo, poner en marcha una escalera mecánica o un ascensor, aunque para ello el sistema te obliga primero a utilizar las cámaras y después a anunciarlo por megafonía", cuenta Romero.

La máxima seguridad
En la otra zona del PCC se ubican las áreas de información al viajero y seguridad. La primera de ellas cuenta con un sistema que permite dar avisos 'normales' -como el recordatorio de que está prohibido fumar- cada cierto tiempo.

Además, cuando una incidencia, la responsable da el aviso a todas las paradas de la red, actualiza la página web y envía mensajes 'sms' al personal de mantenimiento, por si hay que reparar algo. "Con esto conseguimos minimizar los tiempos de respuesta".

Por último, el responsable de seguridad es el encargado de organizar los recursos para garantizar la máxima protección para los viajeros. "Si se produce, por ejemplo, un altercado con un viajero agresivo, el inspector del tren llama a este centro y se le envía una patrulla de guardas de seguridad". Por si la cosa va a mayores, el centro tiene una emisora en contacto directo con la policía.
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